July 2nd, 2009
¡La li ho! ^_^
¡Ufff! Apenas me da tiempo de estar de nuevo tras el escritorio para poder escribir sobre el simpático fin de semana de cumpleaños. Ya escribí sobre los sentimientos -particulares- y ahora corresponde comentar sobre las cosas que hicimos para celebrar que ya tengo treinta años.
De entrada, sabía que sería un fin de semana memorable porque llegaba el Guso desde Puebla, y por tal, ahí andaba todo nervioso el sábado, muy alebrestado que hasta estaba silencioso, cosa rara en mí. Para hacerla peor, falló el internet durante todo el fin de semana por un problema del DSL y por tal, estuve desconectado del mundo esos días. Pero bueno, cosas que pasan para "darle sabor" a la situación.
Antes de ir por el Guso, recibí una llamada que planteaba crear un pequeño relajo en la celebración, y tal fue que Toño dijo que no iría a pasar el cumple conmigo, ¡claro que no! Eso ni pensarlo, moví cielo, mar y tierra pero hice que fuera; comentó que no tenía dinero para dar el rol como terminamos haciendo, pero me valió: le invité todo, ¿por? Pues porque es mi amigo, y no puedo imaginar un cumpleaños sin "la buena de Inés".
El abrazo
Ir por el Guso. Ahí andaba en el aeropuerto pendiente de las pantallas. "A tiempo", "Retrasado", primero cinco, luego quince minutos... andaba más nervioso que en mi primer día de trabajo en la redacción. Cuando por fin lo vi salir de la sala de llegadas, mi corazón saltó de alegría tan grande, que el abrazo que le di fue largo y tendido, lleno de cariño y todo lo demás. ¡Neto que estaba súper gustoso de verlo! Del aeropuerto, mi papá nos llevó a comer al viejo Ciub Sandwich, que ahora es un restaurante chino. Ahí nos la pasamos platicando, poco a poco rompiendo el hielo de dos personas que siempre se han escuchado pero nunca visto: palabras, consejos, abrazos, actitudes y movimientos fueron los encargados de sacarnos del letargo fantástico del primer encuentro y comenzar a convivir como dos amigos en el mismo espacio físico.
Pasado un rato nos fuimos a La Farola para esperar al resto de la banda que, como casi siempre pasa, llegaron con retraso, jejejeje. En el restaurante la reunión fue un pequeño caos-amoroso para mí por dos curiosas razones, la primera, del momento, es que tenía que repartirme como novia de pueblo entre todos los cuates, sacar plática y juntar al mundo de gente en una sola charla conjunta; lo segundo, de consecuencias perdurables, es que debido a nuestras -hasta el momento-, reticencias personales, Gustavo me rechazó un beso de cuates en la mejilla. Me sentí bien feo y eso hizo que el resto de la noche tuviera un dejo de "molestia" que no se esfumó hasta el final de la jornada. Pero de eso hablaremos en su momento.
Canta corazón
Después de pasar el súper rato en el restaurante, nos fuimos al karaoke ^_^. ¡Santa madre del Chucho resucitado y parado! Vaya que fue despapaye emocional. De entrada, al pasé súper chido cantando "coros" a Toño y Gustavo, luego canté, ¡sí! Me puse a cantar "Mamma Mia!" con el Mauricio -aunque fui el que más sacó el gorgoro-, jejejeje. Así estuvimos un rato hasta que, con la pena del mundo para mí, me dejé llevar por la sinrazón y me enojé por el asunto del beso anteriormente mencionado. El resto del karaoke estuvo tranquilo pero anduve de genio malo. Luego fuimos al antro, el 11:11 y todo estaba más o menos tirándole a decente, pero al verdad ya estaba súper encabritado por el sentimiento malsano y después de un rato, nos fuimos.
En el taxi de regreso, Gustavo y yo charlamos. Me dijo que se sintió incómodo por la situación e indicó que sólo se quedaría una noche en mi casa y se iría a un hotel, ya que no tenía ganas de sentirse mal de nuevo. Le respondí que no quería tal cosa, y en el taxi quedamos en que no sucedería, sin embargo, al llegar a casa seguimos charlando: le hice saber lo que sentí sobre el asunto del beso rechazado y, también es cierto, reconocí que es fue el punto de inflexión para que nuestra amistad se pudiera consolidar, como sucedió después. Lloramos, nos abrazamos y, a modo de un hermoso regalo de cumpleaños, me aceptó la oportunidad de demostrarle al verdadero Nef, al Nef tierno, amable y lleno de simpatía por sus amigos.
Así, Gustavo y yo dormimos en paz, nos abrazamos mucho y hicimos el compromiso de ser lo que mejor nos ha salido desde que lo conozco: ser amigos, y como me dijo al noche anterior a su partida, ser hermanos. Guso es mi hermanito y soy su hermano mayor.
CURIOSIDADES
*******************
Saludos.
P.D. Y nos falta el domingo :-P
Sine amicitia, vita esse nullam
La vida es nada sin amigos
______________
Marco Tulio Cicerón
La vida es nada sin amigos
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Marco Tulio Cicerón
¡Ufff! Apenas me da tiempo de estar de nuevo tras el escritorio para poder escribir sobre el simpático fin de semana de cumpleaños. Ya escribí sobre los sentimientos -particulares- y ahora corresponde comentar sobre las cosas que hicimos para celebrar que ya tengo treinta años.
De entrada, sabía que sería un fin de semana memorable porque llegaba el Guso desde Puebla, y por tal, ahí andaba todo nervioso el sábado, muy alebrestado que hasta estaba silencioso, cosa rara en mí. Para hacerla peor, falló el internet durante todo el fin de semana por un problema del DSL y por tal, estuve desconectado del mundo esos días. Pero bueno, cosas que pasan para "darle sabor" a la situación.
Antes de ir por el Guso, recibí una llamada que planteaba crear un pequeño relajo en la celebración, y tal fue que Toño dijo que no iría a pasar el cumple conmigo, ¡claro que no! Eso ni pensarlo, moví cielo, mar y tierra pero hice que fuera; comentó que no tenía dinero para dar el rol como terminamos haciendo, pero me valió: le invité todo, ¿por? Pues porque es mi amigo, y no puedo imaginar un cumpleaños sin "la buena de Inés".
El abrazo
Ir por el Guso. Ahí andaba en el aeropuerto pendiente de las pantallas. "A tiempo", "Retrasado", primero cinco, luego quince minutos... andaba más nervioso que en mi primer día de trabajo en la redacción. Cuando por fin lo vi salir de la sala de llegadas, mi corazón saltó de alegría tan grande, que el abrazo que le di fue largo y tendido, lleno de cariño y todo lo demás. ¡Neto que estaba súper gustoso de verlo! Del aeropuerto, mi papá nos llevó a comer al viejo Ciub Sandwich, que ahora es un restaurante chino. Ahí nos la pasamos platicando, poco a poco rompiendo el hielo de dos personas que siempre se han escuchado pero nunca visto: palabras, consejos, abrazos, actitudes y movimientos fueron los encargados de sacarnos del letargo fantástico del primer encuentro y comenzar a convivir como dos amigos en el mismo espacio físico.
Pasado un rato nos fuimos a La Farola para esperar al resto de la banda que, como casi siempre pasa, llegaron con retraso, jejejeje. En el restaurante la reunión fue un pequeño caos-amoroso para mí por dos curiosas razones, la primera, del momento, es que tenía que repartirme como novia de pueblo entre todos los cuates, sacar plática y juntar al mundo de gente en una sola charla conjunta; lo segundo, de consecuencias perdurables, es que debido a nuestras -hasta el momento-, reticencias personales, Gustavo me rechazó un beso de cuates en la mejilla. Me sentí bien feo y eso hizo que el resto de la noche tuviera un dejo de "molestia" que no se esfumó hasta el final de la jornada. Pero de eso hablaremos en su momento.
Canta corazón
Después de pasar el súper rato en el restaurante, nos fuimos al karaoke ^_^. ¡Santa madre del Chucho resucitado y parado! Vaya que fue despapaye emocional. De entrada, al pasé súper chido cantando "coros" a Toño y Gustavo, luego canté, ¡sí! Me puse a cantar "Mamma Mia!" con el Mauricio -aunque fui el que más sacó el gorgoro-, jejejeje. Así estuvimos un rato hasta que, con la pena del mundo para mí, me dejé llevar por la sinrazón y me enojé por el asunto del beso anteriormente mencionado. El resto del karaoke estuvo tranquilo pero anduve de genio malo. Luego fuimos al antro, el 11:11 y todo estaba más o menos tirándole a decente, pero al verdad ya estaba súper encabritado por el sentimiento malsano y después de un rato, nos fuimos.
En el taxi de regreso, Gustavo y yo charlamos. Me dijo que se sintió incómodo por la situación e indicó que sólo se quedaría una noche en mi casa y se iría a un hotel, ya que no tenía ganas de sentirse mal de nuevo. Le respondí que no quería tal cosa, y en el taxi quedamos en que no sucedería, sin embargo, al llegar a casa seguimos charlando: le hice saber lo que sentí sobre el asunto del beso rechazado y, también es cierto, reconocí que es fue el punto de inflexión para que nuestra amistad se pudiera consolidar, como sucedió después. Lloramos, nos abrazamos y, a modo de un hermoso regalo de cumpleaños, me aceptó la oportunidad de demostrarle al verdadero Nef, al Nef tierno, amable y lleno de simpatía por sus amigos.
Así, Gustavo y yo dormimos en paz, nos abrazamos mucho y hicimos el compromiso de ser lo que mejor nos ha salido desde que lo conozco: ser amigos, y como me dijo al noche anterior a su partida, ser hermanos. Guso es mi hermanito y soy su hermano mayor.
CURIOSIDADES
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- Es la segunda vez que Gustavo visita Cancún... y la segunda que conoce la ciudad bajo la lluvia.
- El mesero se molestó por la propina, pero es que se le pasó que se dividió en tres partes.
- La dedicatoria en el regalo de Mauricio me hizo chillar en la casa.
- Tengo foto de todo... ¡pero no encuentro las que me tomé con Leo!
- Toño confunde a los geeks con los otakus, jejeje.
- En el antro, el "vigilante" no quería dejar pasar a Toño porque en su credencial para votar aparece como hombre, y fue vestido de mujer a mi cumple.
- No canto tan mal las rancheras... ¡lástima que el pop sí! LOL.
- Guso me regaló un libro pensando e Historia alternativa, y yo, el libro de Lorca-Dalí.
Saludos.
P.D. Y nos falta el domingo :-P
- Estado de ánimo:
happy - Música:Eres tú, por Belanova




