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¡La li ho! ^_^
¡Ash! Hoy fue uno de esos días en lo que quisiera no haber ido a trabajar...
Todo comenzó del asco, asco, asco: según las nuevas -para variar- normas, regresan los descansos entre semana: ya no más sábados decentes con mis cuates... aunque el antro siempre queda cerca. Pero bueno, le sigo con el rosario de penas. Además de esas noticias que a nadie le gustó porque esperábamos al menos este fin de semana como el último de descanso, también nos salieron con otra maldita lindura: edición no descansa esta semana por la maravillosa razón que aún no llega el nuevo elemento. ¡¿Qué?! Ósea que ni sábado ni miércoles -hoy- que según toca el día libre pactado hace mil millones de años... ¡Grrrrr! estaba que me llevaba la Tostada y la Guayaba juntas.
Esta vez el coraje no encontró forma de canalizarse en protestas, manifiestos o trabajar de mala gana: laboré con normalidad, calidad y demás, todo me salio bien pero por dentro estaba que ardía del coraje, por lo menos hasta las cuatro de la tarde aún tenía un coraje bien hondo. Lo peor, es que cuando por fin mi humor se había calmado y aceptado la situación -ahora explico-, llega el director general y me pregunta como estoy... ¡argh! ¿Por qué no le dije como me sentía? ¡Chin! Tenía que aparecerse cuando ya se me había bajado el coraje @_@ y estaba súper concentrado trabajando, y cuando eso pasa no le hablo a nadie para evitar que me distraigan.
Ahora, ¿por qué acepté esto? En primera, porque de otra no tengo; segunda, porque no quiero dejar a mis compañeros en la mala onda... y la tercera es más, podemos decir que "temerosa": a cómo están las cosas en la economía, el dejar de descansar una vez es el menor de los problema. Me gusta mi trabajo y además me pagan nada más por ello, ¿por qué me pondría pedante por una sola ocasión en que tendré que trabajar el descanso? No recuerdo el nombre del economista que leí la semana pasada que decía cuan importante es mantener nuestro empleo y la calidad del mismo en estos momentos de grave incertidumbre, pero eso tenía en mente cuando el coraje se bajaba. No pienso quedarme en La Verdad-La Víbora toda mi vida, nadie espera eso, pero tampoco estoy como otros compañeros "esperando" a que me caiga algo mejor para "largarme por ingratos", porque, a lo menos A MI, ese pequeño periódico me ha dado mucho campo para descubrirme y hacer las cosas bien; así pues, el día que me tenga que retirar lo haré por las buenas, planeado y con mil recomendaciones... no como muchos otros que se fueron como las chachas -con el perdón-: cobraron y se largaron sin decir "agua va".
Así, calmados los ánimos al final del día podemos decir que andamos de medio buenas otra vez, y digo "medio" porque si algo me dejo el coraje acumulado es un horrendo dolor de cabeza que parece migraña que nada más no se me baja ni cerrando los ojos. Comí, tomé café y hasta vi "Los Padrinos Mágicos" para "embrutecer" el cerebro un rato y nada, el dolor sigue ahí.
Bueno, me voy a la cama a escuchar un podcast, y espero que al amanecer no exista más este dolor de cabeza.
Saludos.
¡Ash! Hoy fue uno de esos días en lo que quisiera no haber ido a trabajar...
Todo comenzó del asco, asco, asco: según las nuevas -para variar- normas, regresan los descansos entre semana: ya no más sábados decentes con mis cuates... aunque el antro siempre queda cerca. Pero bueno, le sigo con el rosario de penas. Además de esas noticias que a nadie le gustó porque esperábamos al menos este fin de semana como el último de descanso, también nos salieron con otra maldita lindura: edición no descansa esta semana por la maravillosa razón que aún no llega el nuevo elemento. ¡¿Qué?! Ósea que ni sábado ni miércoles -hoy- que según toca el día libre pactado hace mil millones de años... ¡Grrrrr! estaba que me llevaba la Tostada y la Guayaba juntas.
Esta vez el coraje no encontró forma de canalizarse en protestas, manifiestos o trabajar de mala gana: laboré con normalidad, calidad y demás, todo me salio bien pero por dentro estaba que ardía del coraje, por lo menos hasta las cuatro de la tarde aún tenía un coraje bien hondo. Lo peor, es que cuando por fin mi humor se había calmado y aceptado la situación -ahora explico-, llega el director general y me pregunta como estoy... ¡argh! ¿Por qué no le dije como me sentía? ¡Chin! Tenía que aparecerse cuando ya se me había bajado el coraje @_@ y estaba súper concentrado trabajando, y cuando eso pasa no le hablo a nadie para evitar que me distraigan.
Ahora, ¿por qué acepté esto? En primera, porque de otra no tengo; segunda, porque no quiero dejar a mis compañeros en la mala onda... y la tercera es más, podemos decir que "temerosa": a cómo están las cosas en la economía, el dejar de descansar una vez es el menor de los problema. Me gusta mi trabajo y además me pagan nada más por ello, ¿por qué me pondría pedante por una sola ocasión en que tendré que trabajar el descanso? No recuerdo el nombre del economista que leí la semana pasada que decía cuan importante es mantener nuestro empleo y la calidad del mismo en estos momentos de grave incertidumbre, pero eso tenía en mente cuando el coraje se bajaba. No pienso quedarme en La Verdad-La Víbora toda mi vida, nadie espera eso, pero tampoco estoy como otros compañeros "esperando" a que me caiga algo mejor para "largarme por ingratos", porque, a lo menos A MI, ese pequeño periódico me ha dado mucho campo para descubrirme y hacer las cosas bien; así pues, el día que me tenga que retirar lo haré por las buenas, planeado y con mil recomendaciones... no como muchos otros que se fueron como las chachas -con el perdón-: cobraron y se largaron sin decir "agua va".
Así, calmados los ánimos al final del día podemos decir que andamos de medio buenas otra vez, y digo "medio" porque si algo me dejo el coraje acumulado es un horrendo dolor de cabeza que parece migraña que nada más no se me baja ni cerrando los ojos. Comí, tomé café y hasta vi "Los Padrinos Mágicos" para "embrutecer" el cerebro un rato y nada, el dolor sigue ahí.
Bueno, me voy a la cama a escuchar un podcast, y espero que al amanecer no exista más este dolor de cabeza.
Saludos.
- Estado de ánimo:
sick - Música:Jump, por Madonna





