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¡La li ho! ^_^
Desde que tengo un dejo de memoria, recuerdo que tenía amigos que podían ejercer una cierta influencia sobre los acontecimientos en derredor nuestro. Compañeros que siempre tenían la posibilidad de ayudar a otros con la tarea o con cosas fuera de la escuela o trabajo, y como pueden imaginar, el pequeño Nef de aquellos aciagos tiempos no tenía ni la opción de ayudarse a si mismo.
Ayer día Ofelia me llamó para indicarme que está organizando un curso para cuentistas y presentaciones de un narrador de historias -cuentero- en varios puntos de la ciudad. Habló en especial para invitarme a participar en el curso, pero como no puedo asistir, quedó en un agradecimiento por la invitación y una charla sobre mi libro sobre Don Juan de Austria. Colgué, y todo parecía terminar en un "¡verde! las cosas que me pasan", hasta que reflexioné, hablé con Denny, la chica encargada de la plana de Cultura en el diario para comentarle sobre la posibilidad de una entrevista y nota informativa sobre el curso. Aceptó muy gustosa y con el doble de ese sentimiento le hablé a Ofelia, quien muy, pero muy contenta aceptó la opción de darle más publicidad al evento.
Para hoy, aunque Denny llegó algo tarde, pudimos sacar una muy buena nota para la sección cultural del diario, además de conseguir la entrevista exclusiva con el famoso cuenta cuentos -lean el diario, jejeje-. Entre charlas y charlas y café, logramos hacer algo bueno... así, sentí que hacía lo que mis antiguos compañeros: usaba mi actividad y gusto para ayudar a alguien. Vamos, que me sentí bien por usar la influencia que tengo en el diario para ayudar a una amiga y a una compañera de trabajo. Es lo que deseaba sentir desde aquellas épocas que describí al principio: ayudar, ser alguien que apoye con lo que sabe le gusta hacer y, sobre todo, en lo que sabe que tiene razón para ofrecer; nunca fue cosa de decir "yo puedo" nada más para alzar el cuello, sino ser conciente de que se hace la diferencia.
Curioso, ¿no?
Desde que tengo un dejo de memoria, recuerdo que tenía amigos que podían ejercer una cierta influencia sobre los acontecimientos en derredor nuestro. Compañeros que siempre tenían la posibilidad de ayudar a otros con la tarea o con cosas fuera de la escuela o trabajo, y como pueden imaginar, el pequeño Nef de aquellos aciagos tiempos no tenía ni la opción de ayudarse a si mismo.
Ayer día Ofelia me llamó para indicarme que está organizando un curso para cuentistas y presentaciones de un narrador de historias -cuentero- en varios puntos de la ciudad. Habló en especial para invitarme a participar en el curso, pero como no puedo asistir, quedó en un agradecimiento por la invitación y una charla sobre mi libro sobre Don Juan de Austria. Colgué, y todo parecía terminar en un "¡verde! las cosas que me pasan", hasta que reflexioné, hablé con Denny, la chica encargada de la plana de Cultura en el diario para comentarle sobre la posibilidad de una entrevista y nota informativa sobre el curso. Aceptó muy gustosa y con el doble de ese sentimiento le hablé a Ofelia, quien muy, pero muy contenta aceptó la opción de darle más publicidad al evento.
Para hoy, aunque Denny llegó algo tarde, pudimos sacar una muy buena nota para la sección cultural del diario, además de conseguir la entrevista exclusiva con el famoso cuenta cuentos -lean el diario, jejeje-. Entre charlas y charlas y café, logramos hacer algo bueno... así, sentí que hacía lo que mis antiguos compañeros: usaba mi actividad y gusto para ayudar a alguien. Vamos, que me sentí bien por usar la influencia que tengo en el diario para ayudar a una amiga y a una compañera de trabajo. Es lo que deseaba sentir desde aquellas épocas que describí al principio: ayudar, ser alguien que apoye con lo que sabe le gusta hacer y, sobre todo, en lo que sabe que tiene razón para ofrecer; nunca fue cosa de decir "yo puedo" nada más para alzar el cuello, sino ser conciente de que se hace la diferencia.
Curioso, ¿no?
- Estado de ánimo:
calm - Música:Dio, che nell'alma infondere; Don Carlo, de Verdi





