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Barricadas de papel

  • Nov. 14th, 2008 at 12:43 AM
¡La li ho! ^_^

Claramente ahora sé que los días jueves serán los más complicados de mi semana laboral.

¿Por dónde empiezo? Muchas cosas han pasado en la oficina de redacción desde un tiempo acá, la mar de ellas sinónimo de desastre total que da al traste con las ideas de "libertad, igualdad y legalidad" -¡ya tu revolocionare!-. Pero iniciemos por con un poco de historia.

Hace unas semanas que no se ponían de acuerdo respecto a que diantres hago en la redacción, y tal no es porque Nef no sea trabajador, sino porque algunas veces creo que me he pasado en ese aspecto. De hacer las cosas bien -al menos a como la empresa requiere-, llegó el momento en que me convertí en caldo de todos los moles @_@, y esa situación me llevó a constantes reclamos de identidad propia, de certeza por sobre todas las cosas. Vamos, nunca me he puesto "pedinche" de dinero, derechos o privilegios; sé que las cosas llevan un ritmo y que en este contexto económico esa menciona se torna en algo demasiado lento, pero mi situación no requiere en este momento de ponerse digno con la paga. No; dinero nunca ha sido. Sólo pedía y pedía la claridad necesaria para saber en cual de todos los barcos me toca navegar. Con tal en mente, llegó la tan ansiada "patente de corso" y ahora por fin sé en donde carambas saldrá mi nombre: en La Víbora.

Cierto es que esto era algo ya sabido por todos, pero claramente concretado por nadie: ha pasado más de dos meses desde el primer viso de tan semejante responsabilidad y apenas hoy, hoy fue el día en que oficialmente me convertí en "don Víboro". Pero si algo es muy cierto en esta vida del lado humano, es que no hay piso firme ni carta exenta de pequeñas letras y cláusulas que se revelan a la luz del trabajo diario. ¿Cuál es la letra chiquita? ¡Muy sencillo! Resulta que -perdón por esto- les parezco buen elemento, y decidido han que, aunque terminé el diario a mi cargo a las ocho y media de la noche, estoy "obligado" a quedarme para apoyar a mis compañeros en La Verdad... osea.. ¿y donde quedó el asunto de la certidumbre? ¡Verde! Al principio me puse de más colores que la bandera del arcoiris, después, lo tomé por el lado amable y del constante crecimiento y consideré que, si bien es cierto que la responsabilidad estaría terminada, se debe de cumplir la jornada de ocho horas. "¡Vale! Me quedo; no hay tos", dije para mis adentros.


Yo, Nef. Al momento de escribir esta entrada en el diario-bitácora, alias blog.

Pero.. -oh boy! ¡siempre hay un "pero"!-, decidí hacerles una jugada para evitar el suplicio de quedarse todo el pinche -perdón- día en al redacción: Nef no cambiará su horario de entrada a la oficina; continuaré entrando a trabajar a las dos de la tarde. Y no es sólo un capricho, hay una razón verdadera para ello: encargarme de La Víbora implica redactar texto sobre algunos temas y basado en información de agencias, por lo que no tengo que esperar más que al reportero para las páginas locales -tres-, las demás pueden ser pasadas con calma en el horario normal. Por ejemplo, hoy inicié con La Víbora un poco pasadas las dos de la tarde: ya tenía los temas en mi cabeza y no fue complicado editar las planas de "Sexualidad" y "Enigmas", por lo que cuando llegó el diseñador, este ya tenía que hacer. Vamos que: si bien cuando "Gruñosito" llegue a la oficina no tendrá cuatro planas esperándole, trabajando desde las dos -yo- crearé un flujo constante de planas que no permitirá un retraso mayúsculo como se quiere evitar; como pudimos comprobar hoy día en que el pequeño diario sensacionalista cerró a las ocho con treinta y siete minutos de la noche: en menos tiempo de lo que podría esperar. Así pues, mañana -buen, hoy- me apersonaré a tales horas; y citaré los argumentos mencionados para indicar que no pienso llegar a las doce del día. Claro está, mi mente se pondrá a pensar en los temas a tratar durante el día para que al llegar a la redacción no pierda tiempo en ello y me dedique de lleno a edición de los tópicos previamente determinados por mi para demostrarles que tengo razón.

Bien. ¿Por qué lel jueves será el día complicado? ¡Ah! Pues porque ese día tengo que cubrir al Roberto en el Cancun Today, y al terminar tal, comenzar con La Víbora. Lo bueno es que ese día no estaré "obligado" a quedarme a apoyarlos en La Verdad, por el sencillo hecho de que para cubrir al menso del ex novio, tengo que llegar a la redacción a las diez de la mañana... ¡osea un jornada de aquellas! ¿Cómo ven?

Ahora, para terminar. ¿Por qué razón acepto todo este despapaye que tengo en el trabajo? Bueno, como he dicho la mar de veces, el diario donde trabajo será un desastre absoluto pero me gusta hacer mi trabajo por el que siempre soñé tener. Además, siendo en este momento realista, trabajar es la actividad adecuada para sortear esta crisis económica: laborar, hacerlo bien y con gusto. Cierto que todos en la redacción estamos que nos lleva la que nos parió, que hay muchas cosas realmente malas que tienen al borde de la rebelión a más de uno, pero a fin de cuentas, es nuestro trabajo, y por más barricadas que levantemos, cumplimos con la labor para demostrar que si nos quejamos no es por flojos, sino porque queremos derechos -otra vez el revolucionare-. Curioso, ¿no?

Saludos.