¡Hola! Bienvenidos al blog de Nef
Soy: un hombre gay, historiador aficionado, monarquista, lector con pasión y blogger con dedicación, que se desempeña como editor en un diario local de Cancún, México.
¡La li ho! ^_^
Antes de seguir con la crónica de las vacaciones, es necesario hacer una pausa y comentar como vemos el trabajo a una semana de haber puesto nuevamente los pies en Cancún. Decir que es lo mismo sería mentir, aunque tampoco podemos asegurar que los cambios sean tantos como alguno podría pensar.
Comento que a diferencia de lo que pensé, nadie me vio feo ni me hizo caras o gestos por haberme ido en medio de una crisis -que yo no creé-, así que por ese lado todo resultó bastante agradable, Nef dispuesto, gente sin mala cara y así, todo bien y bonito.
De cajón si existe un súper sustancial cambio que, dependiendo de quién lo lea-sienta-ver-experimente, puede ser bueno o malo; huelga decir que desde el mío, la verdad es que me parece muy bueno, tal es que ya no estoy encargado de pasar el tema de la portada y la portada, en otras palabras, ya no recae en mí hacerme cago de las planas principales del diario -a excepción de los sábados-. Teóricamente no hay "cambio" porque no era de regular acontecer el que me dedicara a esas planas, si bien había una participación más implícita que tácita debido a mi cercanía con el jefe que se fue -es mi amigo, además de jefe-, pero tampoco era de cajón que me tocara hacerla.
Ahora de esas importantes planas se encarga la tía que se desempeñaba como jefa de información y que ahora ante los cambios ya mencionados, se encarga de la coordinación general de la redacción. En otras palabras: desaparecieron la dirección editorial y por ende, la subdirección que tenía como puesto, y se "redujo" todo a una coordinación; ¿y donde quedé? Teóricamente en el limbo porque no existe ya el puesto que tenía, sin embargo es más que obvio como segundo en la nave, pues en la práctica soy el subcoordinador, cosa que realmente no crea ni desaparece responsabilidades que ya desempeñaba. Así que, en la práctica todo sigue igual.
¿Qué pienso? Pues me parece muy bien de hecho. Responsabilidades hay en mi haber y por montones, el hecho de que otra persona con mayor preparación se encargue de esas cruciales planas me deja el campo libre para dedicarme a otros asuntos delicados: formar el rol, estar pendiente de las publicidades, de cuando espacio dispongo, proponer temas y así; siento que es mejor que tengamos esa división de trabajo para no estar todos con la cara de abrumados y, en especial, que pueda aprender a delegar y saber trabajar en equipo, asunto que en una redacción es primordial pero no siempre sencilla de realizar.
Las cosas buenas
Desde que entre en ese curioso circulito de "directivos", lo que sí he notado en mi es una extraña mezcla de extrañeza-rareza-necesidad-aprendizaje: me extraña ya no estar editando la mitad del periódico como antes; se siente raro no estar como ardillita voladora estresada y moviéndome de sección en sección tratando de hacer todo por uno mismo; hay una curiosa necesidad por querer hacer cosas, por no quedarme ocioso, cosas que uno creo que corresponde cuando se es "jefe", pero que en mi mentecita las ve como "Cool! Eres jefe, ponte a trabajar más"; y aprender, lo más delicioso de tener como responsabilidad el hablar con los compañeros e indicarles esto o aquello, es saber que puedo preguntarles "¡Hey! Qué bonita quedo esa plana, ¿me enseñas?" De hecho, ya había hablado de eso ;-).
Bueno, pues así ha estado la cosa en términos sustanciosos. Las cosas que no cambian son las de siempre: rencillas acá, el hecho que nadie "fuma" a las encargadas del Cancun Today :-P, la falta de personal, la siempre presenta promesa de "traeremos más gente" y así, lo mismo de siempre, jejejejeje. Ya de un toque más subjetivo y personal, siento que mi ánimo por trabajar sigue intacto, me encanta mi trabajo, adoro mi labor y así, pero hay una piedrita que no deja de importunarme, y es el hecho de que poco a poco, se acerca la etapa en que por más ganas que le dé, ya no podré aprender más de las personas que me rodean, y no lo digo porque sea capaz de aprenderlo todo de ellos, sino que, y eso lo pude percibir cuando me fui, llega el momento en que las personas ya no quieren enseñar, no desean dar un paso adelante en sus actividades y se estacan en la comodidad... eso no me gusta y, con la pena, tampoco me sirve.
Ahora que regrese de las vacaciones noto que esa actitud ya no está presente: todos andamos de ánimos, cansados, pero con ganas; sin embargo el hecho de que haya estado por un ratito en ánimo, no da buen augurio. Esperemos me equivoque porque, a pesar de TODAS las carencias que tenemos en el diario, adoro trabajar y siempre está en mi cabeza que fue en esta caótica redacción donde me dieron la oportunidad.
Curioso, ¿no?
Saludos.
Ubi labor, ibi virtus
Donde existe el trabajo, allí está la virtud
Donde existe el trabajo, allí está la virtud
Antes de seguir con la crónica de las vacaciones, es necesario hacer una pausa y comentar como vemos el trabajo a una semana de haber puesto nuevamente los pies en Cancún. Decir que es lo mismo sería mentir, aunque tampoco podemos asegurar que los cambios sean tantos como alguno podría pensar.
Comento que a diferencia de lo que pensé, nadie me vio feo ni me hizo caras o gestos por haberme ido en medio de una crisis -que yo no creé-, así que por ese lado todo resultó bastante agradable, Nef dispuesto, gente sin mala cara y así, todo bien y bonito.
De cajón si existe un súper sustancial cambio que, dependiendo de quién lo lea-sienta-ver-experimente, puede ser bueno o malo; huelga decir que desde el mío, la verdad es que me parece muy bueno, tal es que ya no estoy encargado de pasar el tema de la portada y la portada, en otras palabras, ya no recae en mí hacerme cago de las planas principales del diario -a excepción de los sábados-. Teóricamente no hay "cambio" porque no era de regular acontecer el que me dedicara a esas planas, si bien había una participación más implícita que tácita debido a mi cercanía con el jefe que se fue -es mi amigo, además de jefe-, pero tampoco era de cajón que me tocara hacerla.
Ahora de esas importantes planas se encarga la tía que se desempeñaba como jefa de información y que ahora ante los cambios ya mencionados, se encarga de la coordinación general de la redacción. En otras palabras: desaparecieron la dirección editorial y por ende, la subdirección que tenía como puesto, y se "redujo" todo a una coordinación; ¿y donde quedé? Teóricamente en el limbo porque no existe ya el puesto que tenía, sin embargo es más que obvio como segundo en la nave, pues en la práctica soy el subcoordinador, cosa que realmente no crea ni desaparece responsabilidades que ya desempeñaba. Así que, en la práctica todo sigue igual.
¿Qué pienso? Pues me parece muy bien de hecho. Responsabilidades hay en mi haber y por montones, el hecho de que otra persona con mayor preparación se encargue de esas cruciales planas me deja el campo libre para dedicarme a otros asuntos delicados: formar el rol, estar pendiente de las publicidades, de cuando espacio dispongo, proponer temas y así; siento que es mejor que tengamos esa división de trabajo para no estar todos con la cara de abrumados y, en especial, que pueda aprender a delegar y saber trabajar en equipo, asunto que en una redacción es primordial pero no siempre sencilla de realizar.
Las cosas buenas
Desde que entre en ese curioso circulito de "directivos", lo que sí he notado en mi es una extraña mezcla de extrañeza-rareza-necesidad-aprendizaje:
Bueno, pues así ha estado la cosa en términos sustanciosos. Las cosas que no cambian son las de siempre: rencillas acá, el hecho que nadie "fuma" a las encargadas del Cancun Today :-P, la falta de personal, la siempre presenta promesa de "traeremos más gente" y así, lo mismo de siempre, jejejejeje. Ya de un toque más subjetivo y personal, siento que mi ánimo por trabajar sigue intacto, me encanta mi trabajo, adoro mi labor y así, pero hay una piedrita que no deja de importunarme, y es el hecho de que poco a poco, se acerca la etapa en que por más ganas que le dé, ya no podré aprender más de las personas que me rodean, y no lo digo porque sea capaz de aprenderlo todo de ellos, sino que, y eso lo pude percibir cuando me fui, llega el momento en que las personas ya no quieren enseñar, no desean dar un paso adelante en sus actividades y se estacan en la comodidad... eso no me gusta y, con la pena, tampoco me sirve.
Ahora que regrese de las vacaciones noto que esa actitud ya no está presente: todos andamos de ánimos, cansados, pero con ganas; sin embargo el hecho de que haya estado por un ratito en ánimo, no da buen augurio. Esperemos me equivoque porque, a pesar de TODAS las carencias que tenemos en el diario, adoro trabajar y siempre está en mi cabeza que fue en esta caótica redacción donde me dieron la oportunidad.
Curioso, ¿no?
Saludos.
- Estado de ánimo:
calm - Música:Thank you for the music, ABBA
¡La li ho! ^_^
Se dice que la vida es el mejor escenario, el argumento perfecto para la -verdadera- más grande historia jamás contada en este lado del universo: nuestros pasos en la línea del tiempo hacen en verdad todo un relato digno de ser narrado por nosotros mismos; y así como los libros tienen segundas partes y las serie de TV tienen temporadas, ayer ocurrió todo un hito en la vida de Nef, una serie de eventosfortunados que marcan el fin de un momento, de un espacio y de una historia y que, haciendo la vida emocionante, no dejan ni un sólo viso de lo que sucederá después, sólo sé que ahí estará y conoceré su matiz en cuando me ponga en frente.
Platicaba hace un día con @M00nt, mi jefe en DRIP sobre x y Y y mencionaba que él imagina una parte de su vida como un fin de temporada, un antes y un después de ciertas circunstancia, ayer sentí en su total plenitud esta situación ante grandes acontecimientos en la redacción, muy gordos asuntos que ¡wow! O sea, un día antes de salir de vacaciones si son de gran, muy gran relevancia: mi jefe renunció... y él que quede pues, soy yo.
Cuándo me enteré de la situación sabía muy bien que esto estaba ya fuera de control: sin aviso, sin idea alguna de que tal cosa sucedería, obviamente me “apaniqué” un momento por la muy posible situación que me plantearían de atrasar mis vacaciones y afrontar el puesto mientras llega un nuevo director editorial, cosa que la verdad no pensaba aceptar por la sencilla razón de que, por más eventual que sea este asunto, por más "responsabilidad" que se me achaque y tenga, no me es posible mover todo el asunto del asueto de un día a otro, boletos comprados, amigos que me esperan y agendado todo el asunto, obviamente no saldría con un "pues siempre no". Sí, es muy cierto que el responder a las eventualidades del trabajo y las responsabilidades son un claro ejemplo en la madurez de un ser humano, sin embargo también lo es que ellos reconozcan que hay momento donde no se puede hacer, que no es lógico el -ahora sí- sacrificio de una persona -yo- que cumplió con todos los pasos administrativos, que avisé con un mes de anticipación las fechas de mi viaje, mismas que fueron autorizadas exactamente hace tres semanas.
También es muy cierto que esto nadie lo esperaba y sí es una sorpresa para todos, de haber ocurrido una semana antes de las vacaciones sí hubiera retrasado quince días mi salida a fin de amoldar todo y que no entre en práctica el "gabinete de crisis", pero así no fue. La jornada de ayer me la pasé dando vueltas, reuniones, explicaciones, formatos, tiempos, charlas... lo apropiado para que mis compañeros se dediquen a sacar las ediciones, y todo ello en la más evidente prisa, porque claro está que no esperaba tener ese tipo de charla, no tenía preparado un "reporte" de vacaciones tan extenso para un mismo día. Ayer casi no edité, me la pasé moviéndome y arreglando los asuntos de mi salida y los que dejó el director que partió. Para hacerla peor, el director general no estaba, así que también me dediqué a la portada solito, sin su visto bueno -la mar necesario- y bueno, mi primera portada en la total independencia fue ayer :-/: elegí el titular y la imagen sin su asistencia, lo cual es bueno pero riesgoso aún.
Algo que también hice ayer fue ofrecer una disculpa a todos mis compañeros: cuando los convoqué para hacerles partícipe de un nuevo reporte que llenar, al final les indiqué mi pesar por irme en las circunstancias en que lo hacía, que sabía que no es "culpa" mía -ni del que se fue, claro está-, pero me sentía en la obligación moral de decirles que no tomaba mis vacaciones "por mis pistolas" y que estaba tan sorprendido como ello. Todos fueron muy amables e indicaron que no había necesidad de mi ofrecimiento, que me fuera y disfrutara mis semana y media de asueto que bien merecidas las tengo. Sobre este mismo tenor, lo único que faltó por hacer fue hablar directamente con el director; cuando llegué a la redacción y me contaron de la renuncia, todos me dijeron "bueno, ahora tú estás al mando" y fue ahí cuando dije "pues hoy sí, pero mañana me voy".
Como el director no estaba en Cancún, se le mandó correo-e para recordarle mis vacaciones más que aprobadas, también la jefa de información -quien está ahora al mando- lo hizo e indicome que no había expresado disgusto -al menos, externado- y que "está bien". Yo sé que no estará muy contento, pero, ¿qué podía hacer? Hay eventualidades para todos, algunas veces se juntan y, tan valido es el derecho de uno a renunciar, como el otro de tomar lo que por derecho me corresponde, por ese lado tengo mi conciencia tranquila, aunque sé que cuando regrese tendré una charla de aquellas con el director, y que, si bien me va, me bajará de puesto y seré un "editor más", cosa que realmente no me asusta porque, un puesto es un puesto, sólo es un nombre y más responsabilidades que cumplir, mismas que de suceder el escenario poco favorecedor, ya no desempeñaré y tendré otras. Trabajar no me asusta, no me incomoda "ser menos", porque en un diario, los editores somos el alma -si tal cosa existiera-, y mucho se puede aprender aún sobre ello: llegué sabiendo nada, ¡qué me va a asustar a mí ya no ser "del directorio"! Mis compañeros comentaban que no esperara tal situación porque no sería justo que sucediera, ya que está situación no fue creada ni prevista por nadie, pero bueno, es una de esas cosas que como mencioné al principio, sabremos como son cuando llegué el momento de enfrentarlas, no ahora.
El gusto de aprender
Ante todo el despapaye que tuve ayer, también pasó algo muy chido -para mí-: platicaba con la nueva compañera editora -soy su jefe- y me contaba cómo era la edición en otro diario de la ciudad donde ella pasó dos años. ¡WOW! Quedé gratamente sorprendido por todas las cosas que me contaba, que fue sobre los elementos que exigen en otros diarios para la edición de notas (cajas, cifras, datos, indentadas, etc.), mismas que también usamos en La Verdad, pero no tanto como me comenté ella, y el caso es que me quedé pensando en cuantas cosas se puede aprender de la gente que sabe mucho: no es ponerse más abajo que los demás, como otros piensas, sino reconocer que hay un equipo bueno del que si se es inteligente, se aprende para mejorar el trabajo y nuestro propio estilo. Siguiendo esa idea, ayer, de las pocas páginas que edité por el relajo, a todas les puse muchos elementos, les saqué datos para resaltar y esas cosas, a fin de poner en práctica lo que mi compañera comentó y yo súper quitado de la pena le preguntaba "¿cómo ves esto?"; el ser o tener un puesto de jefe nunca nos priva del placer de aprender, de indagar y conocer las opiniones de nuestros compañeros, y quien se niegue a ello, pues creo que no tiene los tamaños para serlo, creo yo.
El colofón del amor
Como todo final de temporada, hay un espacio para que el protagonista de la historia se de cuenta de las cosas que no salieron bien en la etapa que termina. Ayer, mientras esperaba que me autorizaran el titular del periódico, sentí como mi corazón se quebró en mil y muchos pedazos más al enterarme que dos personas a quienes quiero mucho han iniciado una amistad "de mayor nivel", y mi receptáculo ficticio de los sentimientos se rompió porque... bueno, por dos razones: la primera, porque no confiaron en mí para decírmelo, porque pensé que nuestra amistad me haría partícipe de su felicidad; la otra, porque a uno de ellos le dije que lo amo y me haría su novio con que sólo me lo pidiera, y pues, prefirió a mi amigo. Duele, y duele mucho, pero, ¿qué se le va a hacer? Soy tan tontamente un pan de miel que los sigo queriendo mucho, aun cuando siento que no debía enterarme así. Curioso, ¿no?
Bueno, así termina una temporada de la vida. Mis vacaciones comienzan ^_^, una largas, esperadas, recomendadas y urgidas jornadas fuera de Cancún. Tengo un poco de miedo ya que no he viajado tan lejos de casa, pero todo mi ser quiere disfrutar, de mis amigos, la estancia, los lugares chidos que podré ver, de la sola experiencia de poner un pie en el aeropuerto como usuario :-P. Ahora sí que "... caminante no hay camino, se hace camino al andar...".
Saludos.
Vita via est
La vida es un camino
La vida es un camino
Se dice que la vida es el mejor escenario, el argumento perfecto para la -verdadera- más grande historia jamás contada en este lado del universo: nuestros pasos en la línea del tiempo hacen en verdad todo un relato digno de ser narrado por nosotros mismos; y así como los libros tienen segundas partes y las serie de TV tienen temporadas, ayer ocurrió todo un hito en la vida de Nef, una serie de eventos
Platicaba hace un día con @M00nt, mi jefe en DRIP sobre x y Y y mencionaba que él imagina una parte de su vida como un fin de temporada, un antes y un después de ciertas circunstancia, ayer sentí en su total plenitud esta situación ante grandes acontecimientos en la redacción, muy gordos asuntos que ¡wow! O sea, un día antes de salir de vacaciones si son de gran, muy gran relevancia: mi jefe renunció... y él que quede pues, soy yo.
Cuándo me enteré de la situación sabía muy bien que esto estaba ya fuera de control: sin aviso, sin idea alguna de que tal cosa sucedería, obviamente me “apaniqué” un momento por la muy posible situación que me plantearían de atrasar mis vacaciones y afrontar el puesto mientras llega un nuevo director editorial, cosa que la verdad no pensaba aceptar por la sencilla razón de que, por más eventual que sea este asunto, por más "responsabilidad" que se me achaque y tenga, no me es posible mover todo el asunto del asueto de un día a otro, boletos comprados, amigos que me esperan y agendado todo el asunto, obviamente no saldría con un "pues siempre no". Sí, es muy cierto que el responder a las eventualidades del trabajo y las responsabilidades son un claro ejemplo en la madurez de un ser humano, sin embargo también lo es que ellos reconozcan que hay momento donde no se puede hacer, que no es lógico el -ahora sí- sacrificio de una persona -yo- que cumplió con todos los pasos administrativos, que avisé con un mes de anticipación las fechas de mi viaje, mismas que fueron autorizadas exactamente hace tres semanas.
También es muy cierto que esto nadie lo esperaba y sí es una sorpresa para todos, de haber ocurrido una semana antes de las vacaciones sí hubiera retrasado quince días mi salida a fin de amoldar todo y que no entre en práctica el "gabinete de crisis", pero así no fue. La jornada de ayer me la pasé dando vueltas, reuniones, explicaciones, formatos, tiempos, charlas... lo apropiado para que mis compañeros se dediquen a sacar las ediciones, y todo ello en la más evidente prisa, porque claro está que no esperaba tener ese tipo de charla, no tenía preparado un "reporte" de vacaciones tan extenso para un mismo día. Ayer casi no edité, me la pasé moviéndome y arreglando los asuntos de mi salida y los que dejó el director que partió. Para hacerla peor, el director general no estaba, así que también me dediqué a la portada solito, sin su visto bueno -la mar necesario- y bueno, mi primera portada en la total independencia fue ayer :-/: elegí el titular y la imagen sin su asistencia, lo cual es bueno pero riesgoso aún.
Algo que también hice ayer fue ofrecer una disculpa a todos mis compañeros: cuando los convoqué para hacerles partícipe de un nuevo reporte que llenar, al final les indiqué mi pesar por irme en las circunstancias en que lo hacía, que sabía que no es "culpa" mía -ni del que se fue, claro está-, pero me sentía en la obligación moral de decirles que no tomaba mis vacaciones "por mis pistolas" y que estaba tan sorprendido como ello. Todos fueron muy amables e indicaron que no había necesidad de mi ofrecimiento, que me fuera y disfrutara mis semana y media de asueto que bien merecidas las tengo. Sobre este mismo tenor, lo único que faltó por hacer fue hablar directamente con el director; cuando llegué a la redacción y me contaron de la renuncia, todos me dijeron "bueno, ahora tú estás al mando" y fue ahí cuando dije "pues hoy sí, pero mañana me voy".
Como el director no estaba en Cancún, se le mandó correo-e para recordarle mis vacaciones más que aprobadas, también la jefa de información -quien está ahora al mando- lo hizo e indicome que no había expresado disgusto -al menos, externado- y que "está bien". Yo sé que no estará muy contento, pero, ¿qué podía hacer? Hay eventualidades para todos, algunas veces se juntan y, tan valido es el derecho de uno a renunciar, como el otro de tomar lo que por derecho me corresponde, por ese lado tengo mi conciencia tranquila, aunque sé que cuando regrese tendré una charla de aquellas con el director, y que, si bien me va, me bajará de puesto y seré un "editor más", cosa que realmente no me asusta porque, un puesto es un puesto, sólo es un nombre y más responsabilidades que cumplir, mismas que de suceder el escenario poco favorecedor, ya no desempeñaré y tendré otras. Trabajar no me asusta, no me incomoda "ser menos", porque en un diario, los editores somos el alma -si tal cosa existiera-, y mucho se puede aprender aún sobre ello: llegué sabiendo nada, ¡qué me va a asustar a mí ya no ser "del directorio"! Mis compañeros comentaban que no esperara tal situación porque no sería justo que sucediera, ya que está situación no fue creada ni prevista por nadie, pero bueno, es una de esas cosas que como mencioné al principio, sabremos como son cuando llegué el momento de enfrentarlas, no ahora.
El gusto de aprender
Ante todo el despapaye que tuve ayer, también pasó algo muy chido -para mí-: platicaba con la nueva compañera editora -soy su jefe- y me contaba cómo era la edición en otro diario de la ciudad donde ella pasó dos años. ¡WOW! Quedé gratamente sorprendido por todas las cosas que me contaba, que fue sobre los elementos que exigen en otros diarios para la edición de notas (cajas, cifras, datos, indentadas, etc.), mismas que también usamos en La Verdad, pero no tanto como me comenté ella, y el caso es que me quedé pensando en cuantas cosas se puede aprender de la gente que sabe mucho: no es ponerse más abajo que los demás, como otros piensas, sino reconocer que hay un equipo bueno del que si se es inteligente, se aprende para mejorar el trabajo y nuestro propio estilo. Siguiendo esa idea, ayer, de las pocas páginas que edité por el relajo, a todas les puse muchos elementos, les saqué datos para resaltar y esas cosas, a fin de poner en práctica lo que mi compañera comentó y yo súper quitado de la pena le preguntaba "¿cómo ves esto?"; el ser o tener un puesto de jefe nunca nos priva del placer de aprender, de indagar y conocer las opiniones de nuestros compañeros, y quien se niegue a ello, pues creo que no tiene los tamaños para serlo, creo yo.
El colofón del amor
Como todo final de temporada, hay un espacio para que el protagonista de la historia se de cuenta de las cosas que no salieron bien en la etapa que termina. Ayer, mientras esperaba que me autorizaran el titular del periódico, sentí como mi corazón se quebró en mil y muchos pedazos más al enterarme que dos personas a quienes quiero mucho han iniciado una amistad "de mayor nivel", y mi receptáculo ficticio de los sentimientos se rompió porque... bueno, por dos razones: la primera, porque no confiaron en mí para decírmelo, porque pensé que nuestra amistad me haría partícipe de su felicidad; la otra, porque a uno de ellos le dije que lo amo y me haría su novio con que sólo me lo pidiera, y pues, prefirió a mi amigo. Duele, y duele mucho, pero, ¿qué se le va a hacer? Soy tan tontamente un pan de miel que los sigo queriendo mucho, aun cuando siento que no debía enterarme así. Curioso, ¿no?
Bueno, así termina una temporada de la vida. Mis vacaciones comienzan ^_^, una largas, esperadas, recomendadas y urgidas jornadas fuera de Cancún. Tengo un poco de miedo ya que no he viajado tan lejos de casa, pero todo mi ser quiere disfrutar, de mis amigos, la estancia, los lugares chidos que podré ver, de la sola experiencia de poner un pie en el aeropuerto como usuario :-P. Ahora sí que "... caminante no hay camino, se hace camino al andar...".
Saludos.
- Estado de ánimo:
thoughtful - Música:Cantares, por Joan Manuel Serrat
¡La li ho! ^_^
A veces las cosas pasan y no las esperamos, nos molestamos y sentimos muchos corajes, pero cuando retomamos la calma y vemos las cosas con el matiz necesario, ¡vamos! Hasta bonitas parecen, aunque realmente signifiquen más y más trabajo.
Alea iacta est
La suerte está echada
La suerte está echada
A veces las cosas pasan y no las esperamos, nos molestamos y sentimos muchos corajes, pero cuando retomamos la calma y vemos las cosas con el matiz necesario, ¡vamos! Hasta bonitas parecen, aunque realmente signifiquen más y más trabajo.
Ayer día tuvimos una juntilla en la redacción, de hecho esperaba que fuera la continuación de una a la cual no pude ir por X situación, de la cual me dijeron que se puso densa y de mucho "tira y daca" entre los directores, ya que salieron a relucir las quejas de siempre del segundo al mando: "no veo trabajo, no veo edición, no veo diseño...." Bla, bla, bla, bla, típica queja de jefe negrero, en serio. Pero bueno, el caso que todo quedo en la preparación de una edición especial, el cuarto aniversario de La Verdad de Quintana Roo.
Así, ayer empezamos con el relajo de que temas vamos a sacar, cuanto espacio, cuanta publicidad y esas cosas. De cajón admito que todo me agarró en curva: como el año pasado no tuve nada que ver con el asunto del aniversario -estaba en otro diario de la misma casa editorial-, pues ni en cuenta con la fecha -error mío-, y lo segundo porque todo este relajo trae más y más trabajo para todos, tanto en redacción como en diseño. De hecho las caras de todos terminaron con expresión de "WTF!": la edición de aniversario debe estar lista para el lunes que se publica. ¡Joder! Con tan poco tiempo, la verdad es que todos nos concentramos en preparar temas sencillo, conciso y director, ya que además de ello, también consideramos las felicitaciones al diario que de cajón, amaran hasta ocho planas, lo que reduce el espacio con que contaremos para crear un suplemento bonito.
Pero bueno, decía que al principio esto nos pone de malas y así fue: ayer -martes- no me calentaba ni el sol pensando en cómo le vamos a hacer para arreglar este asunto. Ya el día de hoy -miércoles-, en que tuve que ir a la redacción a la juntita de planeación -con todo y que es mi descanso-, me sentí mucho mejor, estuve más proactivo y positivo en mis actitudes y además me agencié la posibilidad de armar un tema: la descripción y razón de ser de los servicios en internet del diario -página y newsletter-, mismo que por obviedad, tendrán que ser enmarcados dentro de un texto sobre el periodismo digital y esas cosas, y todo en una cuartilla :-P, jejeje; tal será el reto principal.
Es mi primera edición de aniversario y aunque no seré yo quien la edite en su totalidad, si tendré a cargo el aventarme la responsabilidad de revisarlo porque el fin de semana no tendré apoyo del jefe, estaré solito, además de sacar la edición normal. ¿Qué tal? Suena como una aventura chida, ¿no? De hecho esto me hace recordar un tema pasado, el del huracán que no fue huracán :-P que pasó por nuestra ciudad el fin de semana pasado, ¿qué relación hay? Pues, aunque no llegamos a estar en una emergencia mayúscula, si fue mi primera experiencia periodística con una emergencia meteorológica. Como se pueden imaginar, el chiste de estas situaciones es el control y el estar al pendiente de condiciones poco normales para cualquiera de nosotros pero que al estar en un medio de comunicación, pues es imperativo estar el doble de informado: hablar a servicios de protección civil, contactar a meteorólogos, escuchar mil y un avisos del gobierno... una pléyade de cosas para poder saber cómo actuar, titular y que información ofrecer, ¡vamos! Hasta para decidir a qué hora entrar a sacar un diario.
Y bueno, así las cosas en ese sentido en el trabajo. Estos días serán muy complicados, de mucha labor, la verdad. Andaré, si bien me va, medio desconectado de los noticieros sólo cuando duerma, jejeje. Lo bueno es que la semana que viene empiezan mis vacaciones y serán toda una aventura XD, ¡Nef se va de vacaciones a Puebla y el DF! :-O O sea, ¡wow! Estaré una semana fuera de la Península de Yucatán y toda la cosa. Ya compré los boletos de avión y ya quedé con mis amigos en esos lugares para llegar y pasarla súper, pero de eso hablaré mañana, una vez que tenga un par de confirmaciones ya bien puestas sobre la mesa para ahora sí, comentar los planes a realizar por aquellos lares.
Saludos.
- Estado de ánimo:
calm - Música:Celebration, por Madonna
¡La li ho! ^_^
Las decisiones no siempre dejan un grato sabor de boca en la primera consecuencia de haberlas tomado, de hecho es parte normal de un momento importante el que exista un dejo de molestia o incluso de "duda", el consabido "hubiera" que no existe pero como molesta.
Ayer veía Skins, el antepenúltimo capítulo de la segunda temporada que trató sobre la llamada toma de decisiones, sobre el bendito "ser adulto" y darse cuenta de ello y de lo que trae encima. Hoy me siento así: ando piense y piense sobre cosas que he hecho y otras que han pasado, esta vez no tanto sobre la vida "privada" o los sentimientos, sino sobre el el "que quieres hacer con tu vida".
Hace unos días me llamaron para ofrecerme una oportunidad de trabajo en otro lado, al principio lo pensé y toda la cosa, pero después de meditar y de no preguntarle a nadie -cosa rara-, decidí por mí mismo el no tomarla, el no darle más vuelo al asunto y mejor pasarle la oportunidad a otro compañero -el cual me ha dicho que ya quedó aceptado-. ¿Qué pasó acá? ¿Por qué tome tal decisión? Y sobre todo, ¿estás conforme con lo decidido, Nef? En el fondo, a esta última digo que sí; de las otras, son cuestiones raras y, por primera vez en la vida, cuestión del futuro.
Comenté hace unas semanas que estaba por fin con la mente clara sobre lo que quiero hacer, sobre el trabajo que pienso desempeñar y el camino para seguir en ello. También acepté que ya es tiempo de ser más adulto de lo que ya soy y decidir, pensar, meditar y cuestionar sobre la realidad que vivo, pero a diferencia del pasado, es momento de hacerlo de mí a mí, y no a otras personas: dejar a un lado la necesidad de que "me digan" que hacer o "justificar" mis actos con al opinión de los demás. Así, todo ese proceso de pensamiento en silencio me llevó a descubrir un cierto pragmatismo muy oculto en mi mente, de hecho van dos de mis artículos en @DRIP_magazine donde se da a notar que es la realidad la que mueve ya mucho de mis actos y no tanto el "idealismo ramplón" de mi juventud veinteañera.
Decidí no darle pie en este momento a otra opción de trabajo por una razón fundamental: es tiempo de hacer presencia. Sí, ya es la ocasión en que se necesita mostrar una imagen más profesional de nuestra persona en busca de mejores oportunidades, lo explicaré: tengo dos años trabajando en este diario y han sido realmente muy buenos con todas las cosas que me ha tocado aprender y crear; sí hay un buen de problemas, carencias y situaciones que no están en el mejor momento, pero considero que la balanza se pone de parte de las cosas buenas. ¿Idea de permanecer? Simple: no quiero que en mi C.V. aparezca otro empleo más en el cual no pase de los dos años.
Todos mis empleos anteriores -aunque disímbolos- no pasan de dos años y tres meses en promedio de permanencia. "Este es un saltimbanquí", se puede decir de un C.V. con semejante situación. Si quiero demostrar una actitud profesional respecto a mi labor, es mi pensar que resulta imperativo demostrar que se puede trabajar durante un período mayor al citado promedio. No veo bien andar saltando de oficina en oficina cada dos años, mucho menos ahora que estoy haciendo lo que siempre quise hacer: para lograr una oportunidad por méritos propios, tengo la certeza de que debo demostrar más en donde ahora me encuentro.
Así, reconozco que es un decisión difícil, sé que es un problema al que me tendré que enfrentar en cuando más personas se enteren de ello. "¡Cómo es posible! ¿Acaso quieres quedarte como tonto en un sólo lugar? ¿Es qué no quieres mejorar?" Pueden ser algunos de los cuestionamientos que tendré que aguantar, pero no pienso claudicar. ¡Claro! Si fuera una oferta como El Universal pues claro que sí la tomaría, sin embargo no me convence la idea de en este momento comenzar en un diario nuevo, mucho menos en estos tiempo tan complicados. Y pongo en claro que no estoy siendo un chamaco comodino o cobarde, pero es mi pensar que para razonar es necesario usar la cabeza: el equipo con quien trabajo es súper, no me tratan mal y mis opiniones son escuchadas.
Estoy conforme con mi decisión aunque es bastante obvio por mi primer párrafo que está presente el dejo del "hubiera" al enterarme de que mi amigo se quedará en el puesto. Él lo necesita mucho más que yo, eso lo puedo asegurar... sí, es parte de mi "misión en la vida" de hacer feliz al mundo: el puesto estaba pensado para mí, pero preferí darle a él esa oportunidad ya que mi razonamiento me llevó a la conclusión de que, para mí, no es aún el momento de migrar. Hay mucho por hacer, mucho que aprender y que ganar, sólo tengo que mostrar mi sonrisa y buen talante para lograrlo.
¡Vamos Nef! ¡Ánimo!
Saludos.
Ratio decidenti
Razón para decidir
Razón para decidir
Las decisiones no siempre dejan un grato sabor de boca en la primera consecuencia de haberlas tomado, de hecho es parte normal de un momento importante el que exista un dejo de molestia o incluso de "duda", el consabido "hubiera" que no existe pero como molesta.
Ayer veía Skins, el antepenúltimo capítulo de la segunda temporada que trató sobre la llamada toma de decisiones, sobre el bendito "ser adulto" y darse cuenta de ello y de lo que trae encima. Hoy me siento así: ando piense y piense sobre cosas que he hecho y otras que han pasado, esta vez no tanto sobre la vida "privada" o los sentimientos, sino sobre el el "que quieres hacer con tu vida".
Hace unos días me llamaron para ofrecerme una oportunidad de trabajo en otro lado, al principio lo pensé y toda la cosa, pero después de meditar y de no preguntarle a nadie -cosa rara-, decidí por mí mismo el no tomarla, el no darle más vuelo al asunto y mejor pasarle la oportunidad a otro compañero -el cual me ha dicho que ya quedó aceptado-. ¿Qué pasó acá? ¿Por qué tome tal decisión? Y sobre todo, ¿estás conforme con lo decidido, Nef? En el fondo, a esta última digo que sí; de las otras, son cuestiones raras y, por primera vez en la vida, cuestión del futuro.
Comenté hace unas semanas que estaba por fin con la mente clara sobre lo que quiero hacer, sobre el trabajo que pienso desempeñar y el camino para seguir en ello. También acepté que ya es tiempo de ser más adulto de lo que ya soy y decidir, pensar, meditar y cuestionar sobre la realidad que vivo, pero a diferencia del pasado, es momento de hacerlo de mí a mí, y no a otras personas: dejar a un lado la necesidad de que "me digan" que hacer o "justificar" mis actos con al opinión de los demás. Así, todo ese proceso de pensamiento en silencio me llevó a descubrir un cierto pragmatismo muy oculto en mi mente, de hecho van dos de mis artículos en @DRIP_magazine donde se da a notar que es la realidad la que mueve ya mucho de mis actos y no tanto el "idealismo ramplón" de mi juventud veinteañera.
Decidí no darle pie en este momento a otra opción de trabajo por una razón fundamental: es tiempo de hacer presencia. Sí, ya es la ocasión en que se necesita mostrar una imagen más profesional de nuestra persona en busca de mejores oportunidades, lo explicaré: tengo dos años trabajando en este diario y han sido realmente muy buenos con todas las cosas que me ha tocado aprender y crear; sí hay un buen de problemas, carencias y situaciones que no están en el mejor momento, pero considero que la balanza se pone de parte de las cosas buenas. ¿Idea de permanecer? Simple: no quiero que en mi C.V. aparezca otro empleo más en el cual no pase de los dos años.
Todos mis empleos anteriores -aunque disímbolos- no pasan de dos años y tres meses en promedio de permanencia. "Este es un saltimbanquí", se puede decir de un C.V. con semejante situación. Si quiero demostrar una actitud profesional respecto a mi labor, es mi pensar que resulta imperativo demostrar que se puede trabajar durante un período mayor al citado promedio. No veo bien andar saltando de oficina en oficina cada dos años, mucho menos ahora que estoy haciendo lo que siempre quise hacer: para lograr una oportunidad por méritos propios, tengo la certeza de que debo demostrar más en donde ahora me encuentro.
Así, reconozco que es un decisión difícil, sé que es un problema al que me tendré que enfrentar en cuando más personas se enteren de ello. "¡Cómo es posible! ¿Acaso quieres quedarte como tonto en un sólo lugar? ¿Es qué no quieres mejorar?" Pueden ser algunos de los cuestionamientos que tendré que aguantar, pero no pienso claudicar. ¡Claro! Si fuera una oferta como El Universal pues claro que sí la tomaría, sin embargo no me convence la idea de en este momento comenzar en un diario nuevo, mucho menos en estos tiempo tan complicados. Y pongo en claro que no estoy siendo un chamaco comodino o cobarde, pero es mi pensar que para razonar es necesario usar la cabeza: el equipo con quien trabajo es súper, no me tratan mal y mis opiniones son escuchadas.
Estoy conforme con mi decisión aunque es bastante obvio por mi primer párrafo que está presente el dejo del "hubiera" al enterarme de que mi amigo se quedará en el puesto. Él lo necesita mucho más que yo, eso lo puedo asegurar... sí, es parte de mi "misión en la vida" de hacer feliz al mundo: el puesto estaba pensado para mí, pero preferí darle a él esa oportunidad ya que mi razonamiento me llevó a la conclusión de que, para mí, no es aún el momento de migrar. Hay mucho por hacer, mucho que aprender y que ganar, sólo tengo que mostrar mi sonrisa y buen talante para lograrlo.
¡Vamos Nef! ¡Ánimo!
Saludos.
- Estado de ánimo:
thoughtful - Música:Yes or no? por Arashi
¡La li ho! ^_^
Hay ocasiones en que las válvulas de escape no funcionan a la perfección, de hecho se cierran o sin más dejan de existir. Si fuéramos entes no sociales -o sea, dejáramos de ser humanos-, toda esa presión no afectaría más que al propio ser que se la traga, pero siendo lo que somos, no podemos evitar que el mal momento cree una cadena de reacciones poco agradables.
Por X o Y cuestiones, el hecho de una nota no tan X hizo que perdiera la paciencia, que contestará el teléfono de mala gana a mi apá y que este se enfadara conmigo. Ya cuando sucedió tal cosa estaba aún peor de carácter, de un mal humor aumentado por las circunstancia de la redacción del día, y el estrés acumulado de nueve meses de trabaja casi obsesivo compulsivo. Salí de la redacción y caminaba sin rumbo; le hablé a mi hermana y al @Yuumei, porque andaba en situación similar de ardido que yo y después de andar como vago por el centro, viendo insinuaciones sexuales de un montón de chamaquitos, gente, ruido y demás, decidí regresar a casa y dar por terminado el momento emo de mí personita. En el taxi caminó a casa hablé con apá y comenté las cosas: no había guerra, sólo tranquilidad y comprensión por mí: hombre estresado y bastante inmerso en su propio relajo como para controlarlo en cinco segundos.
La metafórica válvula...
El momento de estallar sólo es la punta de mayores problemas. La situación del domingo pasado me dejo con muchos pensamiento en la cabeza, la mar de ellos referentes a las múltiples "carencias" emocionales que puedo o no reconocer: "amor", "afecto", un hombre, sexo, desenfreno... bueno, desenfreno no :-P, jejeje. Fuera de las palabras casi dichas sin sentido, no tengo una necesidad absoluta por romper con mi personalidad tranquila y pensativa: cierto, me dan ganas de tener un novio o una persona especial, pero ello no es sólo por las cuestiones de satisfacción sexual, aunque sí las considero necesarias; sucede simplemente que una pareja con quien charlar y sobre quien compartir X o Y suceso me parece tan encantador, que pues... me dan ganas.
Nada es más sencillo que ponerse a trabajar en nuestros deseos, así que la realidad sencilla se presenta: ¿Nef quiere novio? Pues consíguelo. Simple, efectivo... y raro en mi caso porque lo sé, pero no encuentro la forma de ponerlo en práctica. Como diría un cuate, tengo la mitad del camino recorrido, el pleno conocimiento del problema que me aqueja, pero ¡ash! Nada más no encuentro la forma de "encajar" en un mundito donde, o andamos de picaflor, o no conoces a alguien. Y pues, aunque tenga necesidades sexuales, tampoco quiero que sean ellas las que dirijan mis pasos, ¡vamos! Que no quiero pensar con la segunda cabeza.
...y la literal :-/
En otro orden de ideas y como una vez dije, en la redacción donde trabajo habíamos lidiado con un grave problema: la falta de servicios sanitarios. No sé, y realmente me cansé de preguntar durante dos años, las razones por las que teníamos que hacer uso del McDonalds o plazas cercanas para ir al baño. Incluso, cuando vino de visita el presidente del PRD, Jesús Ortega, la diputada local en Quintana Roo, Luz María Beristain preguntó donde estaba el baño y con la pena le dijimos que cruzando la calle -LOL-. Pero bueno, anuncio a los cuatro vientos de la ya ahora cara web, que La Verdad de Quintana Roo por fin tiene baño ^_^. ¡Órale! ¿Raro, no? Crean cuando digo que hasta "miedo" da, jejeje; de todos cuantos han pasado por acá, muchos se fueron por la falta de tan necesario servicio y bueno, por fin se logro, el gran misterio misterioso por fin logró ser resuelto.
Saludos.
Vita via est
La vida es un camino
La vida es un camino
Hay ocasiones en que las válvulas de escape no funcionan a la perfección, de hecho se cierran o sin más dejan de existir. Si fuéramos entes no sociales -o sea, dejáramos de ser humanos-, toda esa presión no afectaría más que al propio ser que se la traga, pero siendo lo que somos, no podemos evitar que el mal momento cree una cadena de reacciones poco agradables.
Por X o Y cuestiones, el hecho de una nota no tan X hizo que perdiera la paciencia, que contestará el teléfono de mala gana a mi apá y que este se enfadara conmigo. Ya cuando sucedió tal cosa estaba aún peor de carácter, de un mal humor aumentado por las circunstancia de la redacción del día, y el estrés acumulado de nueve meses de trabaja casi obsesivo compulsivo. Salí de la redacción y caminaba sin rumbo; le hablé a mi hermana y al @Yuumei, porque andaba en situación similar de ardido que yo y después de andar como vago por el centro, viendo insinuaciones sexuales de un montón de chamaquitos, gente, ruido y demás, decidí regresar a casa y dar por terminado el momento emo de mí personita. En el taxi caminó a casa hablé con apá y comenté las cosas: no había guerra, sólo tranquilidad y comprensión por mí: hombre estresado y bastante inmerso en su propio relajo como para controlarlo en cinco segundos.
La metafórica válvula...
El momento de estallar sólo es la punta de mayores problemas. La situación del domingo pasado me dejo con muchos pensamiento en la cabeza, la mar de ellos referentes a las múltiples "carencias" emocionales que puedo o no reconocer: "amor", "afecto", un hombre, sexo, desenfreno... bueno, desenfreno no :-P, jejeje. Fuera de las palabras casi dichas sin sentido, no tengo una necesidad absoluta por romper con mi personalidad tranquila y pensativa: cierto, me dan ganas de tener un novio o una persona especial, pero ello no es sólo por las cuestiones de satisfacción sexual, aunque sí las considero necesarias; sucede simplemente que una pareja con quien charlar y sobre quien compartir X o Y suceso me parece tan encantador, que pues... me dan ganas.
Nada es más sencillo que ponerse a trabajar en nuestros deseos, así que la realidad sencilla se presenta: ¿Nef quiere novio? Pues consíguelo. Simple, efectivo... y raro en mi caso porque lo sé, pero no encuentro la forma de ponerlo en práctica. Como diría un cuate, tengo la mitad del camino recorrido, el pleno conocimiento del problema que me aqueja, pero ¡ash! Nada más no encuentro la forma de "encajar" en un mundito donde, o andamos de picaflor, o no conoces a alguien. Y pues, aunque tenga necesidades sexuales, tampoco quiero que sean ellas las que dirijan mis pasos, ¡vamos! Que no quiero pensar con la segunda cabeza.
...y la literal :-/
En otro orden de ideas y como una vez dije, en la redacción donde trabajo habíamos lidiado con un grave problema: la falta de servicios sanitarios. No sé, y realmente me cansé de preguntar durante dos años, las razones por las que teníamos que hacer uso del McDonalds o plazas cercanas para ir al baño. Incluso, cuando vino de visita el presidente del PRD, Jesús Ortega, la diputada local en Quintana Roo, Luz María Beristain preguntó donde estaba el baño y con la pena le dijimos que cruzando la calle -LOL-. Pero bueno, anuncio a los cuatro vientos de la ya ahora cara web, que La Verdad de Quintana Roo por fin tiene baño ^_^. ¡Órale! ¿Raro, no? Crean cuando digo que hasta "miedo" da, jejeje; de todos cuantos han pasado por acá, muchos se fueron por la falta de tan necesario servicio y bueno, por fin se logro, el gran misterio misterioso por fin logró ser resuelto.
Saludos.
- Estado de ánimo:
busy - Música:OST de Vicky Cristina Barcelona
... salio en el periódico :-/ Aunque sea para algo bonito, la verdad es que siempre me da pena T_T.
¡La li ho! ^_^
Los ciclos se cierran el día menos pensando de nuestra vida, unos son buenos desde del principio, otros toman un momento antes de entender que se tiene que dar un paso adelante aunque dejemos atrás lo que pensamos sería la realidad. Ayer pasaron muchas cosas en una sola jornada, mucho más reveladora de lo que podría ser en apariencia y, en especial, más importante por el efecto más que por el hecho. De un momento a otro, la vida cambia sin avisar y es ahí cuando, antes que rebote, hay que cachar la oportunidad, descubrir que el mundo ya no será igual... y sonreír porque de otra no hay.
Curiosidades de la vida -frase harto dicha por mí- es como todo se junta para darnos mil y un razones para pensar. Ayer parecía el día más normal de la existencia humana mía, hasta que comenzó la serie de eventos afortunados-raros-cambiantes-de-vida de la jornada. En forma casi cronológica, empezamos por una de esas reuniones con la dirección editorial que, como muchos han leído, tienen la característica de ser absolutas y definitorias: o te ve mal, o te va bien. Ahí me ven, sentadito, viendo al ventanal-pared de la dirección, esperando saber que será lo que me irán a decir esta vez y sin más pausa que el típico silencio incómodo que hacen cuando habla, el director soltó la pregunta del millón de pesos: "Nexta, ¿cómo te ves en unos años? ¿Qué te ves haciendo?" Y por primera vez en treinta años -simbólico, claro-, tuve la respuesta desde lo más profundo del corazón -receptáculo alegórico de los sentimientos-: escribir, ser un ensayista y publicar la visión del mundo que me tocó vivir.
Para mí, esa respuesta me iluminó el día de forma inimaginable: durante muchos años odie que me hiciera la pregunta del millón porque jamás podía dar una respuesta que me satisficiera, al final terminaba mintiendo supinamente y salía con más nublado mental que cuando entraba. Nunca me veía haciendo páginas en la red, pero siempre contestaba que eso haría, aunque no supiera de que carambas hablaba. El caso presente fue distinto, no tomó más que dos segundos decir lo que realmente espero hacer con mi vida profesional, me sorprendí, sentí chido el saber que por fin encontré la respuesta a la gran y subjetiva pregunta.
Regresando al escenario del ventanal, el director regresó con otra pregunta sobre sí estaba a gusto trabajando para un medio de comunicación... obviamente la respuesta es más que conocida. Así, por fin llegó al punto que él quería llegar: cambiarme de lugar en el directorio de la empresa, en otras palabras, un nuevo puesto: sub-director editorial. ¡Vale! Vale que vale que esta vez no puse cara de sapo sorprendido pero tampoco me quedé en la pasividad absoluta... de cajón sé que acá no es totalmente democracia y que si estaba nominado es que casi, casi era una orden pasarse para "allá". De segundo, sé que suena totalmente encantados, deslumbrante y regocijante la perspectiva de tan semejantes palabras debajo del nombre. Pero, ¿qué implica? Al menos en este diario tan raro donde trabajo, la sub-dirección editorial implica participar proactivamente en la lluvia de ideas para los temas principales y secundarios a llevar. Así de fácil, y así de complicado.
Aparte de la rimbombancia del asunto, el aceptar la nominación implica no sólo lo anteriormente dicho, sino un nuevo cambio en la forma de vida que tenemos que llevar: hay que estar presente en reuniones tempraneras con los reporteros y controlarlos, lo que a fuerzas hará que este presente en este pedazo de Cancún a tempranas horas... sin embargo no implica vivir en el diario, aunque sí, la idea del horario programado está más que descartada, la vida se transforma en una especie de "serie de TV" donde tendremos que crear una realidad nueva para aprovechar el tiempo. Curioso, ¿no? A según, el lunes comenzamos con esta nueva etapa de responsabilidades y, a menos que invente algo y lo evite, saldría una mini biografía de mí en el periódico O_o.
Quien se queda, encuentra
En ámbitos totalmente distintos al anterior, a la salida del trabajo tenía una cita con una antigua amistad, pero como tenía una hora completa para esperar, decidí salir a dar la vuelta por "la zona gay" de Cancún. De cajón, dicha "zona" es subjetiva pero real: son las calles que separan a los dos antros gay más populares, y son área gay sólo de noche porque todos los chavitos, reinitas, ositos, musculitos, chacalitos y novatos pasan por ahí tratando de ver que hay de bueno para ligar, para comprar algo en el Oxxo o esperar a que lleguen los cuates para ir al antro u otra cosa.
Pero bueno, el caso es que andaba por ahí pajareando y pensando en mis asuntos cuando, me quedé viendo a un chavo muy, pero muy guapo; él se me quedó viendo y no pasa nada, me alejé; regresé mis pasos y él lo hizo también: ¡sorpresa del universo! El mentado chavo guapo era Ricardo, el chamaco entrenador del gimnasio al que asistía cuando tenía veinticuatro años, cuando salí del closet ^_^. ¡Qué cosas de la vida! Ahí andaba esperando a unos amigos suyos y platicamos muy poquito, pero me sacó la sonrisa de la vida porque hacía mucho que no lo veía... tan guapo como siempre, lástima que es heteroflexible.
Pasado el breve encuentro de la cortesía, seguí con mi pajareo, compré una jugo de uva y me quedé esperando frente al Oxxo de avenida Tulum a que llegara el Felipe. Terminé el jugo y comencé a leer un libro que Mario de me prestó "Mi madres", de Georges Bataille. De vez en vez levantaba la vista de las páginas y me sorprendía como los otros tíos me estaban mirando: cuatro personas intentaron ligarme *_* mientras estaba esperando a Felipe. La mar de ellos con las constantes miradas en sus interminables paseos por donde estaba: una pareja "casual" de mexicano y un oriental me miraban con mucha insistencia y, ante mi desínteres aparente, el oriental se acercó y me dijo "Este es un mal lugar para leer, ¿no crees?" Y insinúo que fuera mejor a sentarme con ellos, a lo que respondí con un "No gracias, espero a alguien". El resto de los tíos mencionados no se atrevieron a hablarme, pero sus miradas e insinuaciones fueron más que obvias... en todo el sentido de la palabra.
De gris a multicolor
Felipe y yo tenemos una historia detrás. Cuando nos conocimos pensamos que podíamos tener algo, pero un desacuerdo hizo que la ilusión se perdiera y al final, "sólo" quedó la amistad de un par de personas que disfrutan de estar juntas, aunque no quieran otra cosa.
No niego que si por mi fuera, le daría otra oportunidad, pero ayer, después de pasar dos horas platicando en el parque, me dijo que él no quería: que la ilusión que sintió por mi hace más de un año dejó de existir pero que lo que aún estaba ahí, eran las ganas de fuera su amigo. Trastocado por el rechazo, aunque este fue más agradecido por honesto, durante un rato quedé en gris, y Felipe me lo dijo y preguntó porque lo estaba. Ahí fue cuando rompí con el velo y le dije lo que pensaba y en especial, lo que en ese momento quería... y todo acabó en una sesión de risotadas y confianza restablecida.
¿Qué que le dije? Simple: que cuando quedamos para vernos después de mucho tiempo no lo hice para que retomáramos el nivel de aquella etapa, que aunque me sigue gustando, sé que las cosas quedaron en otro contexto del cual ya no es posible regresar; que quiero ser su amigo y disfrutar de la esencia chistosa que nos unió al principio: qué Felipe es, tal vez, la persona que en cuestión sentimental nunca me ha mentido y con la cual me sentía chido de sólo escucharlo hablar. Y en eso quedó. No pasó más allá de un apretón de manos y de una larga conversación sobre lo que ambos hecho en el año entero que nos dejamos de ver. En el taxi de regreso a casa seguimos platicando y bromeando, curiosamente, tan felices y contentos como la primera que nos vimos, cuando creímos que podíamos pintar un lienzo con muchos colores. Ahora que las cosas no se pueden componer, el lienzo ya no queda blanco, pero tampoco gris: se ven los colores de algo chido que ya no es, perderse en el brillo de la realidad. Bonito, ¿no?
Saludos.
Vita mutatur non tollitur
La vida no termina, cambia
La vida no termina, cambia
Los ciclos se cierran el día menos pensando de nuestra vida, unos son buenos desde del principio, otros toman un momento antes de entender que se tiene que dar un paso adelante aunque dejemos atrás lo que pensamos sería la realidad. Ayer pasaron muchas cosas en una sola jornada, mucho más reveladora de lo que podría ser en apariencia y, en especial, más importante por el efecto más que por el hecho. De un momento a otro, la vida cambia sin avisar y es ahí cuando, antes que rebote, hay que cachar la oportunidad, descubrir que el mundo ya no será igual... y sonreír porque de otra no hay.
Curiosidades de la vida -frase harto dicha por mí- es como todo se junta para darnos mil y un razones para pensar. Ayer parecía el día más normal de la existencia humana mía, hasta que comenzó la serie de eventos afortunados-raros-cambiantes-de-vida de la jornada. En forma casi cronológica, empezamos por una de esas reuniones con la dirección editorial que, como muchos han leído, tienen la característica de ser absolutas y definitorias: o te ve mal, o te va bien. Ahí me ven, sentadito, viendo al ventanal-pared de la dirección, esperando saber que será lo que me irán a decir esta vez y sin más pausa que el típico silencio incómodo que hacen cuando habla, el director soltó la pregunta del millón de pesos: "Nexta, ¿cómo te ves en unos años? ¿Qué te ves haciendo?" Y por primera vez en treinta años -simbólico, claro-, tuve la respuesta desde lo más profundo del corazón -receptáculo alegórico de los sentimientos-: escribir, ser un ensayista y publicar la visión del mundo que me tocó vivir.
Para mí, esa respuesta me iluminó el día de forma inimaginable: durante muchos años odie que me hiciera la pregunta del millón porque jamás podía dar una respuesta que me satisficiera, al final terminaba mintiendo supinamente y salía con más nublado mental que cuando entraba. Nunca me veía haciendo páginas en la red, pero siempre contestaba que eso haría, aunque no supiera de que carambas hablaba. El caso presente fue distinto, no tomó más que dos segundos decir lo que realmente espero hacer con mi vida profesional, me sorprendí, sentí chido el saber que por fin encontré la respuesta a la gran y subjetiva pregunta.
Regresando al escenario del ventanal, el director regresó con otra pregunta sobre sí estaba a gusto trabajando para un medio de comunicación... obviamente la respuesta es más que conocida. Así, por fin llegó al punto que él quería llegar: cambiarme de lugar en el directorio de la empresa, en otras palabras, un nuevo puesto: sub-director editorial. ¡Vale! Vale que vale que esta vez no puse cara de sapo sorprendido pero tampoco me quedé en la pasividad absoluta... de cajón sé que acá no es totalmente democracia y que si estaba nominado es que casi, casi era una orden pasarse para "allá". De segundo, sé que suena totalmente encantados, deslumbrante y regocijante la perspectiva de tan semejantes palabras debajo del nombre. Pero, ¿qué implica? Al menos en este diario tan raro donde trabajo, la sub-dirección editorial implica participar proactivamente en la lluvia de ideas para los temas principales y secundarios a llevar. Así de fácil, y así de complicado.
Aparte de la rimbombancia del asunto, el aceptar la nominación implica no sólo lo anteriormente dicho, sino un nuevo cambio en la forma de vida que tenemos que llevar: hay que estar presente en reuniones tempraneras con los reporteros y controlarlos, lo que a fuerzas hará que este presente en este pedazo de Cancún a tempranas horas... sin embargo no implica vivir en el diario, aunque sí, la idea del horario programado está más que descartada, la vida se transforma en una especie de "serie de TV" donde tendremos que crear una realidad nueva para aprovechar el tiempo. Curioso, ¿no? A según, el lunes comenzamos con esta nueva etapa de responsabilidades y, a menos que invente algo y lo evite, saldría una mini biografía de mí en el periódico O_o.
Quien se queda, encuentra
En ámbitos totalmente distintos al anterior, a la salida del trabajo tenía una cita con una antigua amistad, pero como tenía una hora completa para esperar, decidí salir a dar la vuelta por "la zona gay" de Cancún. De cajón, dicha "zona" es subjetiva pero real: son las calles que separan a los dos antros gay más populares, y son área gay sólo de noche porque todos los chavitos, reinitas, ositos, musculitos, chacalitos y novatos pasan por ahí tratando de ver que hay de bueno para ligar, para comprar algo en el Oxxo o esperar a que lleguen los cuates para ir al antro u otra cosa.
Pero bueno, el caso es que andaba por ahí pajareando y pensando en mis asuntos cuando, me quedé viendo a un chavo muy, pero muy guapo; él se me quedó viendo y no pasa nada, me alejé; regresé mis pasos y él lo hizo también: ¡sorpresa del universo! El mentado chavo guapo era Ricardo, el chamaco entrenador del gimnasio al que asistía cuando tenía veinticuatro años, cuando salí del closet ^_^. ¡Qué cosas de la vida! Ahí andaba esperando a unos amigos suyos y platicamos muy poquito, pero me sacó la sonrisa de la vida porque hacía mucho que no lo veía... tan guapo como siempre, lástima que es heteroflexible.
Pasado el breve encuentro de la cortesía, seguí con mi pajareo, compré una jugo de uva y me quedé esperando frente al Oxxo de avenida Tulum a que llegara el Felipe. Terminé el jugo y comencé a leer un libro que Mario de me prestó "Mi madres", de Georges Bataille. De vez en vez levantaba la vista de las páginas y me sorprendía como los otros tíos me estaban mirando: cuatro personas intentaron ligarme *_* mientras estaba esperando a Felipe. La mar de ellos con las constantes miradas en sus interminables paseos por donde estaba: una pareja "casual" de mexicano y un oriental me miraban con mucha insistencia y, ante mi desínteres aparente, el oriental se acercó y me dijo "Este es un mal lugar para leer, ¿no crees?" Y insinúo que fuera mejor a sentarme con ellos, a lo que respondí con un "No gracias, espero a alguien". El resto de los tíos mencionados no se atrevieron a hablarme, pero sus miradas e insinuaciones fueron más que obvias... en todo el sentido de la palabra.
De gris a multicolor
Felipe y yo tenemos una historia detrás. Cuando nos conocimos pensamos que podíamos tener algo, pero un desacuerdo hizo que la ilusión se perdiera y al final, "sólo" quedó la amistad de un par de personas que disfrutan de estar juntas, aunque no quieran otra cosa.
No niego que si por mi fuera, le daría otra oportunidad, pero ayer, después de pasar dos horas platicando en el parque, me dijo que él no quería: que la ilusión que sintió por mi hace más de un año dejó de existir pero que lo que aún estaba ahí, eran las ganas de fuera su amigo. Trastocado por el rechazo, aunque este fue más agradecido por honesto, durante un rato quedé en gris, y Felipe me lo dijo y preguntó porque lo estaba. Ahí fue cuando rompí con el velo y le dije lo que pensaba y en especial, lo que en ese momento quería... y todo acabó en una sesión de risotadas y confianza restablecida.
¿Qué que le dije? Simple: que cuando quedamos para vernos después de mucho tiempo no lo hice para que retomáramos el nivel de aquella etapa, que aunque me sigue gustando, sé que las cosas quedaron en otro contexto del cual ya no es posible regresar; que quiero ser su amigo y disfrutar de la esencia chistosa que nos unió al principio: qué Felipe es, tal vez, la persona que en cuestión sentimental nunca me ha mentido y con la cual me sentía chido de sólo escucharlo hablar. Y en eso quedó. No pasó más allá de un apretón de manos y de una larga conversación sobre lo que ambos hecho en el año entero que nos dejamos de ver. En el taxi de regreso a casa seguimos platicando y bromeando, curiosamente, tan felices y contentos como la primera que nos vimos, cuando creímos que podíamos pintar un lienzo con muchos colores. Ahora que las cosas no se pueden componer, el lienzo ya no queda blanco, pero tampoco gris: se ven los colores de algo chido que ya no es, perderse en el brillo de la realidad. Bonito, ¿no?
Saludos.
- Estado de ánimo:
calm - Música:Rage Beat, por Kinya
¡La li ho! ^_^
Hace algún tiempo dije que me armé de valor y pedí un aumento de sueldo en la redacción en vista de mi casi marciana adicción al trabajo y ante el hecho de que no soy más el editor principiante de todo de hace dos años y a esto agregamos que tengo una sección en la revista que ya de eventual no es considerada. También fui realista y aunque sin perder la esperanza, no tenía muchas de que vería consumada esa posibilidad en un futuro muy, muy próximo, pero, ¡válgame! Que ayer me dijeron que ya quedó.
Estaba como siempre, enfrascado entre trabajando y pajareando por la red -necesario para no terminar golpeando el monitor de ver tanta letra-, cuando la tía de recursos humanos llega a mi lugar y entregome una nota en la cual se leía que a partir de esta quincena -misma que cobraré hasta mañana, LOL-, tendré un ajuste positivo al salario, en otras palabras, recibiré un aumento de mensual. Obviamente me puse contento aunque casi no se notaba dada mi natural sentimiento de guardar la compostura y no hacer gran alharaca de las cosas... para eso esta twitter :-P, jejeje. El caso es que fue una grata sorpresa, misma que muchas horas después fue compartida por mi jefe quien, al comentarle la noticia dijo "me ganaron la sorpresa", ya que eso me quería decir apenas terminara la jornada.
¿Cómo me siento? Vamos, de cajón estamos llenos de alegría: más dinero, más oportunidad de ayudar a mi familia. De hecho es casi, casi como la verdadera y única razón de mi ahora alegría. A pesar de mi condición de hombre homosexual, no soy exactamente un ejemplo del consumismo, me interesa más vivir en la tranquilidad, pagar a quienes me han ayudado a salir de baches y especialmente saber que mi familia está asegurada -en lo que cabe- y sin presiones económica demasiado grandes.
Cual casi todo ser humano, considero que "algo es algo" y que por más que aumenten siempre está presente el "no es suficiente"... cual casi un típico humano, jeje. Pero la realidad es que estoy muy contento con lo que se logró: sabemos que el horno no está para bollos y que muchas personas no tienen empleo siendo capaces, por lo que no pienso hacer como "algunos compañeros" que tienden a demeritar todo lo que se logra o a tomar el natural sentimiento de inconformidad humano por sobre la realidad: el aumento era necesario porque hacemos bastantes cosas en el diario; nos hemos chutados jornadas maratónicas que llevan a muchos de mis amigos a creer que soy un adicto al trabajo y además, siempre he cumplido con mi labor, con los tiempos y la dedicación de alguien a quien le encanta su trabajo. Que haya diferencias en la forma, pues todos las tenemos, pero eso no demerita nuestras acciones y aspiraciones monetarias.
¿Qué queda por hacer? Hmmm, trabajar, ¿qué más? Tengo muy en mente todas las cosas que me han dicho los ex compañeros de trabajo, y muy especialmente las cosas que me tocó ver respecto a buenas personas que se tuvieron que ir del diario por ciertas situaciones; sé que hay niveles, límites al empeño que se debe dar a las cosas dependiendo de su importancia para nosotros. El hecho de que me hayan aumentado el sueldo no implica que me convierta en el paladín de la empresa y ponga a un lado las muchas cosas raras -métodos de trabajo en especial-, sencillamente, como dijo otro compañero, estoy cosechando los frutos del trabajo. Me dieron una oportunidad hace dos años cuando entré sabiendo nada, mirando atrás y el presente, hace mucho que desquité esa oportunidad, y todo lo que se lleva recorrido es ganancia producto de nuestra entrega al trabajo. ¿Qué no?
Saludos.
Si laboras tibi laboras si seris tibi metis
Si trabajas, para ti trabajas, si siembras, para ti cosechas
Si trabajas, para ti trabajas, si siembras, para ti cosechas
Hace algún tiempo dije que me armé de valor y pedí un aumento de sueldo en la redacción en vista de mi casi marciana adicción al trabajo y ante el hecho de que no soy más el editor principiante de todo de hace dos años y a esto agregamos que tengo una sección en la revista que ya de eventual no es considerada. También fui realista y aunque sin perder la esperanza, no tenía muchas de que vería consumada esa posibilidad en un futuro muy, muy próximo, pero, ¡válgame! Que ayer me dijeron que ya quedó.
Estaba como siempre, enfrascado entre trabajando y pajareando por la red -necesario para no terminar golpeando el monitor de ver tanta letra-, cuando la tía de recursos humanos llega a mi lugar y entregome una nota en la cual se leía que a partir de esta quincena -misma que cobraré hasta mañana, LOL-, tendré un ajuste positivo al salario, en otras palabras, recibiré un aumento de mensual. Obviamente me puse contento aunque casi no se notaba dada mi natural sentimiento de guardar la compostura y no hacer gran alharaca de las cosas... para eso esta twitter :-P, jejeje. El caso es que fue una grata sorpresa, misma que muchas horas después fue compartida por mi jefe quien, al comentarle la noticia dijo "me ganaron la sorpresa", ya que eso me quería decir apenas terminara la jornada.
¿Cómo me siento? Vamos, de cajón estamos llenos de alegría: más dinero, más oportunidad de ayudar a mi familia. De hecho es casi, casi como la verdadera y única razón de mi ahora alegría. A pesar de mi condición de hombre homosexual, no soy exactamente un ejemplo del consumismo, me interesa más vivir en la tranquilidad, pagar a quienes me han ayudado a salir de baches y especialmente saber que mi familia está asegurada -en lo que cabe- y sin presiones económica demasiado grandes.
Cual casi todo ser humano, considero que "algo es algo" y que por más que aumenten siempre está presente el "no es suficiente"... cual casi un típico humano, jeje. Pero la realidad es que estoy muy contento con lo que se logró: sabemos que el horno no está para bollos y que muchas personas no tienen empleo siendo capaces, por lo que no pienso hacer como "algunos compañeros" que tienden a demeritar todo lo que se logra o a tomar el natural sentimiento de inconformidad humano por sobre la realidad: el aumento era necesario porque hacemos bastantes cosas en el diario; nos hemos chutados jornadas maratónicas que llevan a muchos de mis amigos a creer que soy un adicto al trabajo y además, siempre he cumplido con mi labor, con los tiempos y la dedicación de alguien a quien le encanta su trabajo. Que haya diferencias en la forma, pues todos las tenemos, pero eso no demerita nuestras acciones y aspiraciones monetarias.
¿Qué queda por hacer? Hmmm, trabajar, ¿qué más? Tengo muy en mente todas las cosas que me han dicho los ex compañeros de trabajo, y muy especialmente las cosas que me tocó ver respecto a buenas personas que se tuvieron que ir del diario por ciertas situaciones; sé que hay niveles, límites al empeño que se debe dar a las cosas dependiendo de su importancia para nosotros. El hecho de que me hayan aumentado el sueldo no implica que me convierta en el paladín de la empresa y ponga a un lado las muchas cosas raras -métodos de trabajo en especial-, sencillamente, como dijo otro compañero, estoy cosechando los frutos del trabajo. Me dieron una oportunidad hace dos años cuando entré sabiendo nada, mirando atrás y el presente, hace mucho que desquité esa oportunidad, y todo lo que se lleva recorrido es ganancia producto de nuestra entrega al trabajo. ¿Qué no?
Saludos.
- Estado de ánimo:
happy - Música:We are golden, por Mika
¡La li ho! ^_^
Algunas veces pareciera que el mundo no entiende como somos, aunque la mar de veces la realidad es que nosotros no comprendemos lo que sucede en nuestro derredor. Cierto es que el mundo está lleno de pruebas y "obstáculos", oportunidades y chances de lograr algo con nuestra vida, situación lo que sea... bueno, así un puede decir que la cosa cambia y no debería ser un asunto tan complicado de tratar de entender, pero nuevamente la realidad se encarga de bajarnos del sueño idílico del mundo "justo y que retribuye", situando nuestra vida en una vorágine cosas sin el menor sentido de la lógica excepto tal vez, el de hacernos perder la cabeza.
Como casi todo en mi vida -y no me da pena decirlo- la redacción del periódico es el escenario de una nueva clase de tragicomedia sin risas, o de un capítulo de The Office con The Devil wears Prada, pero sin mucho glamour. Sucede que sin más, la dirección decidió llevarse a los editores de La Verdad y repartirlos en el resto del diario: la compañera Eli está de reportera ahora -y es buena- y Joel, el casi recién llegado, tomó el lugar de ella y ahora edita el diario sensacionalista, La Víbora. ¿Y nosotros en el diario principal? ¡Bien gracias! Nos dejaron peor de como estábamos antes de la llegada de los compañeros, ya que ahora queda en manos mías, de mi jefe y -¡dónde se había visto esto- de la jefa de información, sacar adelante los dos periódicos. Al principio pensamos con pedir ayuda al compañero Mario, del Cancun Today, quien no mostraba desagrado con ello, pero todo eso cambio después de una singular junta de zanahoria y garrote.
Todo esos cambios que mencioné sucedieron en un sólo día, en lapso de menos de dos horas, tras lo cual la redacción estaba en tensión y un nivel de desánimo al por mayor, razón por la cual, a mi parecer, se convocó a una reunión con la dirección general donde a modo de zanahoria, se hizo mención y gratitud de palabra al día en que me encargué de la edición con más editores que yo. Pero el momento de los elogios nunca es de gratis, por lo que apenas terminado salió el peine de la situación: no se contratará más personal; "muchachos, es que no es que les haga falta gente, les hace falta imaginación, hambre de información", dijo el director. Todos los compañeros quedamos con cara de "WTF!", no tanto por la negación a traer más gente, sino por la clara idea que tienen de nosotros: que somos una bola de quejosos y flojos. ¿Necesito decir más? ¡O sea! ¿Qué onda con eso?
El resto de la reunión no pudo ser peor: nos prohibieron pedirle ayuda al compañero Mario, casi, casi exigieron que hagamos todo con lo que tengamos y sin chistar y ya... así de fácil, así de simple nos batearon a todos y dejarnos con la palabra en la boca. Huelga decir que salimos todos con la cabeza gacha, según dijo un compañero que nos vio: abatidos, con expresiones de coraje y frustración que para que les cuento... si en twitter ya las coloqué todas.
Ante este vericueto digno de las más marcianas historia de una serie de TV, es bastante lógico entender el estado de nerviosismo, debilidad emocional, estrés y hasta cansancio que he sentido en los pasados dos días. El trabajo no nos asusta, eso todos los saben, pero el nivel de gandallez con el personal llega ya a niveles extremos, ¿cómo quieren sacar tres diarios y una revista con apenas tres personas? Eso es pedir demasiado, realmente demasiado y sin darnos un peso de más.
Los días han sido complicados para todos, para nadie en especial aunque obviamente hablo de mí: más planas, más trabajo de edición, más presión por terminar todo a tiempo... ayer casi no podía tenerme en pie de lo tenso que estaba; había momento en los que decía "voy por algo a la tienda... cuando termine esta sección", y tal cosa no pasaba sino hasta media hora después de lo que lo decía. Ya con eso, tienen idea de como he andado estos días... apenas dos.
Bueno, el caso en que en es terminó el asunto: más trabajo para los que se quedan, la misma paga y pues... no sé, realmente no sé bien a bien que hacer sobre este asunto; puedo seguir trabajando, eso no hay problema, sin embargo desconozco si ha llegado el momento de pensar en otro lado; no tanto por la labor, sino por la retribución a la misma que no ha sido aumentada con todo y que también escribo para la revista. Sobre ello versan ahora mis pensamientos. Que cosas, ¿no?
Saludos.
Ora et labora...
Reza y trabaja
Reza y trabaja
Algunas veces pareciera que el mundo no entiende como somos, aunque la mar de veces la realidad es que nosotros no comprendemos lo que sucede en nuestro derredor. Cierto es que el mundo está lleno de pruebas y "obstáculos", oportunidades y chances de lograr algo con nuestra vida, situación lo que sea... bueno, así un puede decir que la cosa cambia y no debería ser un asunto tan complicado de tratar de entender, pero nuevamente la realidad se encarga de bajarnos del sueño idílico del mundo "justo y que retribuye", situando nuestra vida en una vorágine cosas sin el menor sentido de la lógica excepto tal vez, el de hacernos perder la cabeza.
Como casi todo en mi vida -y no me da pena decirlo- la redacción del periódico es el escenario de una nueva clase de tragicomedia sin risas, o de un capítulo de The Office con The Devil wears Prada, pero sin mucho glamour. Sucede que sin más, la dirección decidió llevarse a los editores de La Verdad y repartirlos en el resto del diario: la compañera Eli está de reportera ahora -y es buena- y Joel, el casi recién llegado, tomó el lugar de ella y ahora edita el diario sensacionalista, La Víbora. ¿Y nosotros en el diario principal? ¡Bien gracias! Nos dejaron peor de como estábamos antes de la llegada de los compañeros, ya que ahora queda en manos mías, de mi jefe y -¡dónde se había visto esto- de la jefa de información, sacar adelante los dos periódicos. Al principio pensamos con pedir ayuda al compañero Mario, del Cancun Today, quien no mostraba desagrado con ello, pero todo eso cambio después de una singular junta de zanahoria y garrote.
Todo esos cambios que mencioné sucedieron en un sólo día, en lapso de menos de dos horas, tras lo cual la redacción estaba en tensión y un nivel de desánimo al por mayor, razón por la cual, a mi parecer, se convocó a una reunión con la dirección general donde a modo de zanahoria, se hizo mención y gratitud de palabra al día en que me encargué de la edición con más editores que yo. Pero el momento de los elogios nunca es de gratis, por lo que apenas terminado salió el peine de la situación: no se contratará más personal; "muchachos, es que no es que les haga falta gente, les hace falta imaginación, hambre de información", dijo el director. Todos los compañeros quedamos con cara de "WTF!", no tanto por la negación a traer más gente, sino por la clara idea que tienen de nosotros: que somos una bola de quejosos y flojos. ¿Necesito decir más? ¡O sea! ¿Qué onda con eso?
El resto de la reunión no pudo ser peor: nos prohibieron pedirle ayuda al compañero Mario, casi, casi exigieron que hagamos todo con lo que tengamos y sin chistar y ya... así de fácil, así de simple nos batearon a todos y dejarnos con la palabra en la boca. Huelga decir que salimos todos con la cabeza gacha, según dijo un compañero que nos vio: abatidos, con expresiones de coraje y frustración que para que les cuento... si en twitter ya las coloqué todas.
Ante este vericueto digno de las más marcianas historia de una serie de TV, es bastante lógico entender el estado de nerviosismo, debilidad emocional, estrés y hasta cansancio que he sentido en los pasados dos días. El trabajo no nos asusta, eso todos los saben, pero el nivel de gandallez con el personal llega ya a niveles extremos, ¿cómo quieren sacar tres diarios y una revista con apenas tres personas? Eso es pedir demasiado, realmente demasiado y sin darnos un peso de más.
Los días han sido complicados para todos, para nadie en especial aunque obviamente hablo de mí: más planas, más trabajo de edición, más presión por terminar todo a tiempo... ayer casi no podía tenerme en pie de lo tenso que estaba; había momento en los que decía "voy por algo a la tienda... cuando termine esta sección", y tal cosa no pasaba sino hasta media hora después de lo que lo decía. Ya con eso, tienen idea de como he andado estos días... apenas dos.
Bueno, el caso en que en es terminó el asunto: más trabajo para los que se quedan, la misma paga y pues... no sé, realmente no sé bien a bien que hacer sobre este asunto; puedo seguir trabajando, eso no hay problema, sin embargo desconozco si ha llegado el momento de pensar en otro lado; no tanto por la labor, sino por la retribución a la misma que no ha sido aumentada con todo y que también escribo para la revista. Sobre ello versan ahora mis pensamientos. Que cosas, ¿no?
Saludos.
- Estado de ánimo:
tired - Música:Open you Heart, por Madonna
¡La li ho! ^_^
Ha sido un largo tramo sin escribir que aunque no tenga más la vieja presión del "deber" para con el blog, no deja de ser curioso como estos lapsos sin entradas tienen razones, además del poco tiempo y otras cosas, relativas al exceso de ideas y escritos.
De entrada ando sin internet en la casa. Tal parece que Prodigy mete la pata cada cierto mes y me deja sin servicio de acceso a la red, cosa que no me permite actualizar asuntos personales en la casa. ¡Imaginen! El fin de semana pasado, como muchos supieron, tuve el sábado libre por el día de la Independencia adelantado y ¡súper! En media ahora hice llamadas y organicé la velada para ese día desde el viernes: vinieron mis amigos del club de ópera; Toño, Ofe y Fer pasaron la noche conmigo en el jardín de la casa platicando sobre nuestras vidas, temas nacionales y asuntos culturales cargados con bromas curiosas sobre Historia. Aunque sea un tanto egocéntrico, les mostré todos los libros que me ha regalado @Bicentenario por el escrito y los concursos ganados en el Twitter, y lo bueno es que con ellos no me da pena mostrar este tipos de éxitos personales, ya que me conocen mucho en esa faceta de "historiador aficionado", por lo que saben que no presumo, sólo comparto con el afan buena onda. Incluso me dijeron que no debía tener pena en "presumir", ya que no me hecho porras nadie lo hará, jejeje.
Esa charla con ellos el sábado pasado me inspiró también para algo muy chido. Sucede que tenía mis dudas sobre la "identidad ideológica" del espacio de recomendaciones literarias, musicales y de video que tengo en la revista La Verdad, esto ante la idea que al principio desarrolle de concretar los textos a "lo más nuevo" que encontrara en las listas de Gandhi, Sanborns, Barnes&Noble y esas cosas. Así, tenía que entregar las recomendaciones para el nuevo número de la revista y me topé con que no tenía internet en casa para revisar las listas y editoriales sobre libros, así que por recomendaciones de ellos, hablé de "lo mío": transformar la sección de una lista de "lo nuevo" a un compendio de "lo que me gusta" y adecuarlo para hacerlo abierto a todos. Así, entregué el texto y siento que me quedó muy bonita, muy original y mío: lo que plasmé me gustó mucho más que los primeros tres números. Espero que pronto pueda tener alguna retroalimentación sobre ello.

Revista La Verdad en La Jornada nacional
Siguiendo dentro del mismo contexto, algo súper chido que nos pasó en la redacción es la revista dio un detallazo publicitario inesperado. Sucede que en la Ciudad de México hubo una marcha de maestros del SNTE en contra de la lideresa sindical, Elba Esther Gordillo; el diario La Jornada llevó la nota en portada y la foto con la que ilustró su llamado era de un aspecto de la manifestación... ¡con alguien sosteniendo el número de la revista donde escribo! Esto porque el tema de esa semana fue contra la Gordillo. ¡WOW! O sea, aunque no sea quien escribió el artículo sobre la lideresa, no deja de ser algo muy chido el saber que la revista está haciendo presencia. Además, la tarde de ayer me escribió Dolfo para decirme que vio a un tío leyendo la publicación en el metro de la Cd. de México. ¡WOW! Espero le gusten mis recomendaciones, jejeje. Curioso: aún no me arriesgo a pedir elaborar un tema para la revista, ¿será que lo haga? Chance sí pero sería hasta que me aumenten el sueldo; ya bastante es con que esté dentro del equipo que revisa los textos sin que me paguen, que aunque sea un aprendizaje constante el que tengo en LV, también merezco que me den una mayor compensación. ¿No creen?
... de amores
Toda esta semana que ha pasado, todos estos días en donde no he plasmado mis asuntos han tenidos muchas horas de reflexión, tanto buena como mala. Hace unos días me reafirmé en la clara idea de que el andar de encamado con gente desconocida no es lo mío: recibí una invitación para "conocer" a un tío en un hotel, y aunque al principio dije "sí", a la mera hora dije "no, gracias". ¡O sea! ¿Qué carambas voy a hacer en un lugar que no conozco con un tipo del que no sé ni su nombre? ¡No! Llámenme como al gran Felipe II -¡ya quisiera!-: "el prudente", pero la seguridad física y mental está primero que la calentura sin sentido y tonta; y uso esos calificativos porque así como hay hiel, también hay miel... con la que se atrapan a los ositos ;-).
La noche del 14 y madrugada del 15 de septiembre pasó algo muy curioso: "T" regresó a mi vida. Días antes andaba por el Manhunt y me contactó, charlamos un poco, nos pasamos de nuevo los teléfonos y bueno, ya ambos sabíamos que estábamos vivos. En las jornadas mencionadas me mandó SMS "Hola, ¿qué haces?"; le contestó con un saludo y respuesta de cortesía, a lo que él replica "¿Vienes a apapacharme?" Huelga decir cuál fue mi contestación. "T" y yo somos cuates-amigos-sexfriends-distantes, hace un año -curioso- que lo conocí por el mismo medio mencionado, nos vimos durante unos meses en los cuales pasaba la noche en su casa, platicaba con él, y terminaba en su cama, abrazado a él con mucho cariño y caricias. Luego nos perdimos durante largo tiempo hasta esa noche.
Siempre me "pierdo" para llegar a su casa, por lo que aunque esté enfrente de ella le aviso para que me abra y ¡oh cosa chistosa! Encuentro que la casa donde estaba a punto de tocar no es la suya, jejeje. Esa noche-madrugada con él fue muy, muy, muy rara. La pasé muy bien, me gustó estar con él pero... no me hizo nada; caricias, besitos, súper buen trato -es muy correcto- y toda la cosa, sin embargo fui yo quien puso mayor empeño y aunque él no demostró desagrado y sé que estuvo contengo conmigo, el caso es que no hizo tantas cosas como antes. Nos quedamos dormidos un rato y pasadas las cuatro de la mañana regresé a casa, contento pero con un dejo de "algo pasó" que no me he podido quitar de la cabeza. No me ha hablado desde ese día y pues yo he querido mantener las cosas en el mismo estado de cuates-amigos-sexfriends-distantes hasta saber que opina ya que le hecho saber que me gusta mucho. ¿Qué cómo es? Es un osito ^_^. No sé que vaya a pasar... aunque en el fondo sé que no tengo nada que perder y ni idea si algo ganaré. Curioso, ¿no?
Saludos.
P.D.
El sueño guajiro
De tantas cosas que he tenido que escribir para DRIP, mi mente voladora y soñadora espera que alguna vez, en el distante camino del futuro, pueda publicar la serie de ensayos como un compendio del pensamiento sobre el mundo que me tocó vivir. Una serie de “textos históricos” o sociales.
Non nova, sed nove
No cosas nuevas sino de nueva manera
No cosas nuevas sino de nueva manera
Ha sido un largo tramo sin escribir que aunque no tenga más la vieja presión del "deber" para con el blog, no deja de ser curioso como estos lapsos sin entradas tienen razones, además del poco tiempo y otras cosas, relativas al exceso de ideas y escritos.
De entrada ando sin internet en la casa. Tal parece que Prodigy mete la pata cada cierto mes y me deja sin servicio de acceso a la red, cosa que no me permite actualizar asuntos personales en la casa. ¡Imaginen! El fin de semana pasado, como muchos supieron, tuve el sábado libre por el día de la Independencia adelantado y ¡súper! En media ahora hice llamadas y organicé la velada para ese día desde el viernes: vinieron mis amigos del club de ópera; Toño, Ofe y Fer pasaron la noche conmigo en el jardín de la casa platicando sobre nuestras vidas, temas nacionales y asuntos culturales cargados con bromas curiosas sobre Historia. Aunque sea un tanto egocéntrico, les mostré todos los libros que me ha regalado @Bicentenario por el escrito y los concursos ganados en el Twitter, y lo bueno es que con ellos no me da pena mostrar este tipos de éxitos personales, ya que me conocen mucho en esa faceta de "historiador aficionado", por lo que saben que no presumo, sólo comparto con el afan buena onda. Incluso me dijeron que no debía tener pena en "presumir", ya que no me hecho porras nadie lo hará, jejeje.
Esa charla con ellos el sábado pasado me inspiró también para algo muy chido. Sucede que tenía mis dudas sobre la "identidad ideológica" del espacio de recomendaciones literarias, musicales y de video que tengo en la revista La Verdad, esto ante la idea que al principio desarrolle de concretar los textos a "lo más nuevo" que encontrara en las listas de Gandhi, Sanborns, Barnes&Noble y esas cosas. Así, tenía que entregar las recomendaciones para el nuevo número de la revista y me topé con que no tenía internet en casa para revisar las listas y editoriales sobre libros, así que por recomendaciones de ellos, hablé de "lo mío": transformar la sección de una lista de "lo nuevo" a un compendio de "lo que me gusta" y adecuarlo para hacerlo abierto a todos. Así, entregué el texto y siento que me quedó muy bonita, muy original y mío: lo que plasmé me gustó mucho más que los primeros tres números. Espero que pronto pueda tener alguna retroalimentación sobre ello.

Revista La Verdad en La Jornada nacional
Siguiendo dentro del mismo contexto, algo súper chido que nos pasó en la redacción es la revista dio un detallazo publicitario inesperado. Sucede que en la Ciudad de México hubo una marcha de maestros del SNTE en contra de la lideresa sindical, Elba Esther Gordillo; el diario La Jornada llevó la nota en portada y la foto con la que ilustró su llamado era de un aspecto de la manifestación... ¡con alguien sosteniendo el número de la revista donde escribo! Esto porque el tema de esa semana fue contra la Gordillo. ¡WOW! O sea, aunque no sea quien escribió el artículo sobre la lideresa, no deja de ser algo muy chido el saber que la revista está haciendo presencia. Además, la tarde de ayer me escribió Dolfo para decirme que vio a un tío leyendo la publicación en el metro de la Cd. de México. ¡WOW! Espero le gusten mis recomendaciones, jejeje. Curioso: aún no me arriesgo a pedir elaborar un tema para la revista, ¿será que lo haga? Chance sí pero sería hasta que me aumenten el sueldo; ya bastante es con que esté dentro del equipo que revisa los textos sin que me paguen, que aunque sea un aprendizaje constante el que tengo en LV, también merezco que me den una mayor compensación. ¿No creen?
... de amores
Toda esta semana que ha pasado, todos estos días en donde no he plasmado mis asuntos han tenidos muchas horas de reflexión, tanto buena como mala. Hace unos días me reafirmé en la clara idea de que el andar de encamado con gente desconocida no es lo mío: recibí una invitación para "conocer" a un tío en un hotel, y aunque al principio dije "sí", a la mera hora dije "no, gracias". ¡O sea! ¿Qué carambas voy a hacer en un lugar que no conozco con un tipo del que no sé ni su nombre? ¡No! Llámenme como al gran Felipe II -¡ya quisiera!-: "el prudente", pero la seguridad física y mental está primero que la calentura sin sentido y tonta; y uso esos calificativos porque así como hay hiel, también hay miel... con la que se atrapan a los ositos ;-).
La noche del 14 y madrugada del 15 de septiembre pasó algo muy curioso: "T" regresó a mi vida. Días antes andaba por el Manhunt y me contactó, charlamos un poco, nos pasamos de nuevo los teléfonos y bueno, ya ambos sabíamos que estábamos vivos. En las jornadas mencionadas me mandó SMS "Hola, ¿qué haces?"; le contestó con un saludo y respuesta de cortesía, a lo que él replica "¿Vienes a apapacharme?" Huelga decir cuál fue mi contestación. "T" y yo somos cuates-amigos-sexfriends-distantes, hace un año -curioso- que lo conocí por el mismo medio mencionado, nos vimos durante unos meses en los cuales pasaba la noche en su casa, platicaba con él, y terminaba en su cama, abrazado a él con mucho cariño y caricias. Luego nos perdimos durante largo tiempo hasta esa noche.
Siempre me "pierdo" para llegar a su casa, por lo que aunque esté enfrente de ella le aviso para que me abra y ¡oh cosa chistosa! Encuentro que la casa donde estaba a punto de tocar no es la suya, jejeje. Esa noche-madrugada con él fue muy, muy, muy rara. La pasé muy bien, me gustó estar con él pero... no me hizo nada; caricias, besitos, súper buen trato -es muy correcto- y toda la cosa, sin embargo fui yo quien puso mayor empeño y aunque él no demostró desagrado y sé que estuvo contengo conmigo, el caso es que no hizo tantas cosas como antes. Nos quedamos dormidos un rato y pasadas las cuatro de la mañana regresé a casa, contento pero con un dejo de "algo pasó" que no me he podido quitar de la cabeza. No me ha hablado desde ese día y pues yo he querido mantener las cosas en el mismo estado de cuates-amigos-sexfriends-distantes hasta saber que opina ya que le hecho saber que me gusta mucho. ¿Qué cómo es? Es un osito ^_^. No sé que vaya a pasar... aunque en el fondo sé que no tengo nada que perder y ni idea si algo ganaré. Curioso, ¿no?
Saludos.
P.D.
El sueño guajiro
De tantas cosas que he tenido que escribir para DRIP, mi mente voladora y soñadora espera que alguna vez, en el distante camino del futuro, pueda publicar la serie de ensayos como un compendio del pensamiento sobre el mundo que me tocó vivir. Una serie de “textos históricos” o sociales.
- Estado de ánimo:
calm - Música:Beautiful, por Moby
¡La li ho! ^_^
In tempore oportuno
En el tiempo conveniente
Los últimos días han sido muy poco reveladores de eventos afortunados o desafortunados... bueno, la verdad es que siempre digo lo mismo y termino sin recordar muchas cosas que realmente pudieron pasar a mi alrededor, y es que he notado que muchas veces suceden cosas maravillosas de las cuales no escribo en el blog; eventos que hace apenas dos años hubieran sido el motivo de escribir derechito apenas terminaran.
Algo que noté desde hace tiempo es que el blog ha dejado de ser un compendio exagerado de las cosas que me pasan, para convertirse ahora en un tablero de reflexiones profundas sobre lo que siento. Por acá plasmo los momentos más profundos que se generan en mí cuando algo sucede en el exterior: puede ser bello o feo, puede ser hoy o hace mil años, pero esa expresión, ese sentimiento es "en este momento" cuando quiere salir. ¿Qué ha pasado? Ni yo sé realmente como ha sucedido esto, que de cajón se aclara que no me desagrada. Cuando andaba en OT, todos los días escribía, siempre plasmaba un sentimiento; ahora en la redacción las cosas son un poco diferentes, ya que las palabras son ahora el pan nuestro de cada día, escribir es ya -por fin- la razón de la vida laboral y el motivo por el cual me pagan cada dos semanas, por lo que huelga decir que en ocasiones no escribo porque estoy cansado de hacerlo en la redacción.
Esto trae a colación muchas cosas que he pensando en los días de enfermedad y hoy, en que tomé el descanso regular. De entrada, es necesario hacer unos pequeños cambios en la vida: necesito salir, caminar, despejarme después de trabajar. No sé cuando pasará, pero uno de estos días me iré de paseo por el centro, si es necesario me sentaré en una banca del parque de Las Palapas, sacaré un libro y leeré. En alguna otra ocasión chance vaya al antro a escuchar música más allá de mis audífonoa; otro día chance sólo camine un poco y cuando menos lo piense, levantaré la mano para tomar un taxi e irme a casa. ¿Por qué quiero hacer esas cosas? Porque he notado que hay días en los que quiero estar fuera de cuatro paredes un rato, en los que quiero sentir el aire citadino de la ciudad-paraíso en la que vivo. Así de simple.
Otra de los pequeños e importantes cambios que se me antoja hacer es, cual escritor del pasado muy pasado, irme a tomar un café y escribir. ¡Huy! Suena tannnn diferente ¬_¬, ¡ya sé! Pero me parece chistoso, quiero ver qué pasa, como actúa la musa en un ambiente diferente a la redacción y a la casa. A veces imagino la curiosidad de los escritores de antaño, que pasaban horas en las cafeterías pensando en su próxima obra, papel y lápiz en mano. Obviamente, en estos tiempos ya cargaré con mi netbook :-P. Sé que es algo tan exageradamente simple que parece raro que antes no lo haya hecho, pero -como dicen por ahí- "pasa cuando sucede" que hay cosas muy sencillas que no han sido realizadas por mí.
La tercera de una lista larga -que no detallaré-, tiene que ver con la reflexión interna. El buen Dolfo me dijo hace pocos días algo que me llegó muy profundo y que, lo admito, no sé cómo entenderlo: "vive para Nef, no para los demás"; frase tan sencilla no cabe en mi cabeza. Sé que tengo un grave problema al querer hacer a todos felices, a poner de mi parte mucho más que los otros y, cuando la satisfacción no es la esperada, caigo en días depresivos y pierdo la noción del presente y pasado. ¿Qué tengo que hacer para ver por mí? ¿Cuál es el secreto para que vaya por la vida haciendo el bien para mí y no sólo por lo demás? He ahí el secreto que con la reflexión profunda espero me sea revelado. La verdad es que no lo sé, no me cabe en la cabeza ese sentimiento necesario para, después de 30 años, dejar a un lado los pocos demonios que me quedan.
Lo pasado no contado
De entre las cosas que me han pasado y que la enfermedad, el trabajo y la secrecía me han impedido revelar, destacan tres asuntos. El primero, el hecho de que la semana pasada pasé la mañana con Josh, mi viejo amigo y sempiterno "crush". Fuimos a desayunar a plaza Chinatown y platicamos como siempre: poco pero mucho. Me contó que tiene novia y que esta parece ser la más seria; lloré y en público, porque me sentí muy feo de que mi eterno "amor de verano" no pueda corresponderme en la misma forma. No pasó a mayores el detalle lacrimoso y seguimos pasando el día muy chido: pasamos a tres librerías (a saber: Porrua, Conaculta y Dante) en busca de "Terra Nostra" -que no encontramos- en la tercerá, de la Gran Plaza, me compró a modo de regalo de cumpleaños atrasado "Sor Juana Inés de la Cruz, o las Trampas de la Fe", de Octavio Paz. Fue un gran día ese: después llegamos a casa para quemarle unos discos y, como un par de adolescentes, nos quedamos dormidos -por separado-, jejeje.
Lo otro es algo... bueno pero aún no concretado. Sucede que después de pensarlo cinco mil veces, planteé al jefe inmediato la necesidad de un aumento de sueldo; dos días después me dice que se comentó con el director general -que hace cinco meses me dijo "no"- y comentó que sí, que ya era tiempo de darle a Nef más dinero por todo lo que se ha hecho y se hace en la redacción. El único detalle es que no tiene fecha :-P, no sé cuándo ni cuanto sería :-P, pero el hecho de que ya por fin se haya hecho tácito -y no implícito- es bastante alivio para mi atribulado concepto del bolsillo.
El tercero es aún más etéreo: el martes pasado el mismo director general me invitó a ser partícipe en un nuevo proyecto periodístico que tiene, siendo este una revista semanal de la empresa, tentativamente planeada para centrar su mercado en la Ciudad de México. Ofreció escribir sobre libros, música y muy brevemente de películas de moda -tinte artístico-. Primero me sentí sorprendido, luego extasiado y por último, preocupado :-P, pero acepté -¿a quién le dan pan que lloré?- Ya que es muy cierto que una de las muchas cosas que me ha dado estar en el diario, participar en DRIP Magazine (¡Gracias jefecito @MoOoNT) y tener un artículo en la página del @Bicentenario, es el saber que soy capaz de escribir para alguien más que para mí mismo, así que dije que sí. Como mencioné, está casi en fase beta, porque no conozco alguna fecha para el arranque, aunque -siempre hay uno en mi vida, lo sé- parece que no pasará de septiembre :-/. Curioso, ¿no?
Así las cosas con la vida mía. Parece que, como siempre digo, "siempre hay algo que contar", aunque me tome un poco más de tiempo para hacerlo, jejeje.
Saludos.
- Estado de ánimo:
satisfied - Música:Kansha Kangeki Ame Arashi (感謝カンゲキ雨嵐), por Arashi
¡La li ho! ^_^
Per varios usus artem experientia fecit
Por varias prácticas nos facilita la experiencia
Dicen por ahí que la experiencia se adquiere siendo un poco "todólogos" en la vida y en las labores que nos corresponden, de esa forma aprendemos más rápido por la cantidad de experiencias adversas y el contacto con "el mundo real" de las ideas.
Todos saben que soy un editor de diario, pero poquitos son los que tienen en cuenta que no estudie periodismo, vamos, que no tengo carrera universitaria que respalde cosa alguna que hago. Si buscamos una experiencia escolar a nivel superior, estudie informática pero nunca me gradué por diversas razones que no trataremos acá. Así, muchos amigos y conocidos se sorprenden de que no tenga estudios de carrera, que me haya quedado con el título de la preparatoria -bachiller- y nada más. A mí, la verdad, es que aún me da un poco de pena que la gente lo sepa, aunque no sé muy bien porque. Pero bueno, esa es otra historia.
Por lo anterior, no soy de los alucinados que se "encumbran" y ven al mundo entero con orgullo malsano y de reojo: la realidad es que soy un hombre bastante humilde que recuerda de donde vino y por que camina va hacia dónde va, acepto ideas, propuestas, sugerencias, recomendaciones, puntos de vista divergentes y convergentes, todo con la idea de aprender a realizar las cosas mejor para todos. Sin embargo, hay ocasiones en las que con toda la pena del mundo, tengo que rechazar algunas de las cosas que me dicen porque no lo hacen de la forma correcta o porque no están en sintonía con la idea principal que quiero plasmar.
Esto pasó el martes en la redacción, cuando el "encargado" de diseño hizo comentarios sobre la forma en que titulo y reviso las notas. Ya en ocasión alguna había hecho observaciones a las cuales respondía amablemente que las consideraría, y en esa ocasión no las seguí porque no estaban "correctas" para mi forma de ver la nota y el punto de vista que quería darle y que al final fue la correcta. Pero en la presente ocasión que describo, su recomendación no sólo era incorrecta, sino la forma en que la presentó fue por demás impositiva y mala leche. "Eso está mal. Debería ser así, así y así". ¡Hola! ¿Dónde quedaron las maneras? Pacientemente me quedé dos minutos para escucharlo, con un dolor de cabeza y casi desmayándome le dije que así debería quedar porque es la forma adecuada y requerida, punto; le intenté explicar pero estaba en su cerrazón total, al grado que en cuanto me alejé, fue a "acusarme" con el director editorial -el jefe mío- de que era un "cerrado y mal trabajador". ¿Qué hizo el jefe? Ignorarlo.
Cuando fui a explicar que pasó, él me dijo que no me pusiera a discutir con él, que sólo asiente y diga "sí, sí, sí", porque, en primera, el tío este no puede entrometerse en el área de edición; segunda, no es quien para darme órdenes o sugerencias impositivas; tercera, tiene primero que aprender a dirigirse a los demás si quiere que le hagan caso; y cuarta, el hecho de que desde hace tiempo está "amargado" con el mundo y a todas las áreas les ha tocado aguantar el show que hizo porque no aceptamos sus caprichos. Esto último es muy cierto porque, antes de que se enfadara conmigo, escuchaba sus innumerables quejas sobre la calidad del papel, de las notas, de la línea editorial, del diseño, de los colores... bueno, ya para que le sigo con eso.
La mención al principio sobre el ser todólogos y el conocimiento no universitario es porque este tío tampoco tiene carrera universitaria, es ya un señor muy mayor que ha aprendido por experiencia todo lo que sabe -lo que no es poco-, pero tiene una total falta de don de gentes: no sabe cómo expresar sus ideas y termina queriendo imponer sus puntos de vistas sólo porque "tengo la razón de años", con todo y que hay cuestiones en las que nada más no le sale -la cuestión de redacción y edición no son su fuerte-. Esta falta de trato lo ha llevado en más de una ocasión a pelearse con otros compañeros, ya que sin más les sale con "¡mira que mal salió esto!" y nada más, sin ofrecer soluciones. Por otro lado, me enteré que la noche después de ocurrido el incidente conmigo, habló mal de mí diciendo que soy un ignorante, que no sabe editar, además de tacharme de "alzado presumido". Mis compañero de esas horas le dijeron que no era así, sólo que "Nef no puede aceptar una sugerencia si se la hacen de mala manera", lo cual es muy cierto.
Ya para el día siguiente, ayer, las cosas estaban como que X, pero el tío aquél estaba de serio, ofendido y sin intercambiar palabra conmigo. Cuando hizo una sugerencia sobre la portada, noté que su tono cambió y lo hacía con más soltura y educación, a lo cual respondí con la misma amabilidad que todo el mundo conoce en mí, e incluso en momento alguno le hice una recomendación a mi compañera usando las palabras de un buen consejo que me dio hace tiempo, a fin de hacerle sabe que no estoy cerrado a las ideas, sólo a la forma obtusa con que tiende a expresarlas la mar de veces.
Curiosidades de la vida, al menos para mí, es ver como aún cuando lo poco-mucho que tenga lo hemos logrado por nuestro esfuerzo con todo y carencias académicas, pero más lindo me resulta el hecho de nunca haberme puesto engreído y mala onda con los demás por eso. Creo que esa es la primera lección que se aprende en la vida, la humildad para recordar de dónde venimos y como llegamos hacia donde estamos. Olvidarlo nos convierte en seres autodidactas amargados y más arrogantes que los malos profesionistas, ¿qué no?
Saludos.
P.D. Raro me resulta ver que pasan hasta tres días sin escribir, cuando antes me obsesionaba con dejar una entrada diaria. Creo que estoy aprendiendo a disfrutar de la escritura: que cuando nos nace la inspiración es el momento de soltarse en la creación de texto :-D ¡Salve musa elusa!
P.D. Raro me resulta ver que pasan hasta tres días sin escribir, cuando antes me obsesionaba con dejar una entrada diaria. Creo que estoy aprendiendo a disfrutar de la escritura: que cuando nos nace la inspiración es el momento de soltarse en la creación de texto :-D ¡Salve musa elusa!
- Estado de ánimo:
thoughtful - Música:Superheroes, por Daft Punk
¡La li ho! ^_^
Experiencias del pasado ponen a resguardo de mi mente muchas cosas que pasan en la oficina, ya que, sin entrar en los dramas del Facebook y Twitter, también he tenido mis situaciones por "escribir de más" sobre los asuntos labores en el blog, que a fin de cuentas sé que algunas personas relacionadas con las historias que sobre mí cuento, también leen. Pero también es cierto que no me ha importado mucho el "no reservar" información.... aunque no negaré que la siguiente experiencia estará contada en esencia, para con ellos evitar los problemas conocidos y populares en la red sobre las quejas veladas.
El caso, al menos esta vez, es muy simple: el lunes me dijeron sobre una importante publicidad para hacerle cambios que debía salir el miércoles. Los asuntos de publicidad en el diario son un poco curiosos: el departamento encargado del mismo muchas veces no tiene ni idea de las cosas que nos piden el -competente- vendedor, y la mar de veces todo termina informado entre ese tío y la redacción -tanto con el jefe como conmigo-. El lunes es el descanso del jefe, por lo que el "aviso oficial" se quedó conmigo.
Llegó el martes, día en que se prepara la edición y publicidad correspondiente a la próxima jornada. Como mucho saben, el martes estaba más muerto que vivo y pasé las horas de trabajo en un calvario terrible, cosa que hizo que olvidara toda referencia a la mentada publicidad. Me fui "temprano" y según me contaron, el tío de la publicidad vino alarmado porque no se habían hecho los cambios pertinentes que había solicitado. ¡Fue un desastre! Se tuvo que tirar miles de hojas más para realizar el citado cambio, mismas que al día siguiente me querían cobrar. Yo, tranquilo como ahora soy, acepté sin más la responsabilidad que me toca porque, a pesar de lo que comentaré en el próximo párrafo, sé que cometió un error, y como humano, lo acepto.
Lo que sí deje claro al momento de aceptar el planteamiento de cobro, es que no estaba de acuerdo en que la responsabilidad total era mía. ¿Por qué? Porque a pesar de mi olvido, el tío de la publicidad no debio dejar en "al ahí se va" la cuestión de la plana. El vendedor, por más que me diga a mí, jefe de edición, sabe que su primera responsabilidad es avisar al departamento de publicidad y al jefe de redacción -mi jefe-. El día del relajo, estuvo horas y horas en la redacción, charló con mi jefe desde muy temprano, y en momento alguno le comentó sobre la publicidad, y sólo hasta que la vio impresa se acordó. ¿Cómo va a hacer eso?
Resalté también que existe un grave problema de comunicación con el departamento de publicidad en sí. Cada día me hacen llegar un papel donde está especificada con "peras y manzanas" la forma en que la publicidad debe colocarse, en que planas debe de ir, si es color o blanco y negro.. etc. El día del relajo, la mentada hoja de publicidad no decía ni pío sobre la importante plana en cuestión: nada, ¿Dónde está la comunicación del vendedor con su departamento? Sí, redacción debe de saber estas cosas; sí, se me dijo, cosa que nunca negué. Pero acá se acusa una terrible falla en la estructura organizacional. ¡Vamos! Que ni me jefe sabía :-/. ¡Verde!
El caso terminó con la conmutación del adeudo. Mi jefe, con todo y que tiene sus ratos de mal carácter, esgrimió en la reunión sostenida los argumentos que expresé, y en concordancia con ellos, demandó que también se hiciera responsable el de publicidad. Evolución sabrá porque se decidieron a mejor no cobrar nada, pero eso me conviene más, jejeje. Como el jefe me dijo, "los errores se toman de quien vienen; de tí no tengo queja alguna y por mí, se queda todo en la llamada de atención que te hago". Por otro lado se insistía en la sanción económica, pero después de la argumentación sostenida, quedó todo en la forma en que el jefe quería. ¡Vaya que se lo agradecí!
Y bueno. Así terminó la historia sobre el despapaye de publicidad. El cuidado más cuidadoso es la lección que aprendí; y, curiosamente, también me di mucha cuenta de que hay personas en la redacción que aprecian mi trabajo. Chido, ¿no?
Saludos.
Difficiles nugae
Trabajosas pequeñeces
Trabajosas pequeñeces
Experiencias del pasado ponen a resguardo de mi mente muchas cosas que pasan en la oficina, ya que, sin entrar en los dramas del Facebook y Twitter, también he tenido mis situaciones por "escribir de más" sobre los asuntos labores en el blog, que a fin de cuentas sé que algunas personas relacionadas con las historias que sobre mí cuento, también leen. Pero también es cierto que no me ha importado mucho el "no reservar" información.... aunque no negaré que la siguiente experiencia estará contada en esencia, para con ellos evitar los problemas conocidos y populares en la red sobre las quejas veladas.
El caso, al menos esta vez, es muy simple: el lunes me dijeron sobre una importante publicidad para hacerle cambios que debía salir el miércoles. Los asuntos de publicidad en el diario son un poco curiosos: el departamento encargado del mismo muchas veces no tiene ni idea de las cosas que nos piden el -competente- vendedor, y la mar de veces todo termina informado entre ese tío y la redacción -tanto con el jefe como conmigo-. El lunes es el descanso del jefe, por lo que el "aviso oficial" se quedó conmigo.
Llegó el martes, día en que se prepara la edición y publicidad correspondiente a la próxima jornada. Como mucho saben, el martes estaba más muerto que vivo y pasé las horas de trabajo en un calvario terrible, cosa que hizo que olvidara toda referencia a la mentada publicidad. Me fui "temprano" y según me contaron, el tío de la publicidad vino alarmado porque no se habían hecho los cambios pertinentes que había solicitado. ¡Fue un desastre! Se tuvo que tirar miles de hojas más para realizar el citado cambio, mismas que al día siguiente me querían cobrar. Yo, tranquilo como ahora soy, acepté sin más la responsabilidad que me toca porque, a pesar de lo que comentaré en el próximo párrafo, sé que cometió un error, y como humano, lo acepto.
Lo que sí deje claro al momento de aceptar el planteamiento de cobro, es que no estaba de acuerdo en que la responsabilidad total era mía. ¿Por qué? Porque a pesar de mi olvido, el tío de la publicidad no debio dejar en "al ahí se va" la cuestión de la plana. El vendedor, por más que me diga a mí, jefe de edición, sabe que su primera responsabilidad es avisar al departamento de publicidad y al jefe de redacción -mi jefe-. El día del relajo, estuvo horas y horas en la redacción, charló con mi jefe desde muy temprano, y en momento alguno le comentó sobre la publicidad, y sólo hasta que la vio impresa se acordó. ¿Cómo va a hacer eso?
Resalté también que existe un grave problema de comunicación con el departamento de publicidad en sí. Cada día me hacen llegar un papel donde está especificada con "peras y manzanas" la forma en que la publicidad debe colocarse, en que planas debe de ir, si es color o blanco y negro.. etc. El día del relajo, la mentada hoja de publicidad no decía ni pío sobre la importante plana en cuestión: nada, ¿Dónde está la comunicación del vendedor con su departamento? Sí, redacción debe de saber estas cosas; sí, se me dijo, cosa que nunca negué. Pero acá se acusa una terrible falla en la estructura organizacional. ¡Vamos! Que ni me jefe sabía :-/. ¡Verde!
El caso terminó con la conmutación del adeudo. Mi jefe, con todo y que tiene sus ratos de mal carácter, esgrimió en la reunión sostenida los argumentos que expresé, y en concordancia con ellos, demandó que también se hiciera responsable el de publicidad. Evolución sabrá porque se decidieron a mejor no cobrar nada, pero eso me conviene más, jejeje. Como el jefe me dijo, "los errores se toman de quien vienen; de tí no tengo queja alguna y por mí, se queda todo en la llamada de atención que te hago". Por otro lado se insistía en la sanción económica, pero después de la argumentación sostenida, quedó todo en la forma en que el jefe quería. ¡Vaya que se lo agradecí!
Y bueno. Así terminó la historia sobre el despapaye de publicidad. El cuidado más cuidadoso es la lección que aprendí; y, curiosamente, también me di mucha cuenta de que hay personas en la redacción que aprecian mi trabajo. Chido, ¿no?
Saludos.
- Estado de ánimo:
calm - Música:Kitto Daijoubu, por Arashi
¡La li ho! ^_^
Alguien hace mucho dijo que "mi verdadero yo" es como un pan de miel: suave y dulce. Cosa curiosa es que esa persona es una de las muchas que me ha dicho "no gracias", pero esa es otra historia.
Trabajando en este diario me he topado con mucho tipo de personas y formas de pensar, más de lo "adecuado" para apenas dos años por acá -imaginen la rotación de personal-, la mar de ellas pasan sin pena ni gloria, y otras pasan con más pena que ganas; pocos son lo que dejan algo en mí para recordar, y cuando sucede algo chido, ahí me ven como niño bueno tratando de hacer al mundo feliz.
Curiosidades de la vida hacen que algunas de las personas con quienes me llevo mejor son absolutamente diferentes a mí, pero por mucho, y aunque ciertamente hay alguna afinidad que nos hace amigos, la verdad es que somos los polos opuestos. Eso pasa con Mario, el chileno: físicamente es diferente a mí, anímicamente también y más aún, si entramos en el reino de la filosofía personal, ya que él es un republicano convencido, yo un monarquista por convicción; a él le gusta llamarme en broma "reaccionario" y a mí "izquierdoso" o un más españolado "rojo". Con todo y que defendemos coronas diferentes -la mural y la imperial-, nos hemos hecho muy buenos amigos y nos contamos las cosas que nos pasan con más frecuencia de la esperada.
Por razones muy largas de contar, Mario quiere cambiar de empleo y como es bastante obvio, estamos haciendo lo posible para lograr que lo consiga: ya hace unas semanas lo deje "recomendado" -por decirlo de alguna forma- con un buen amigo en Playa del Carmen para cuando se solicite a un editor. Recién la compañera que emigró consiguió empleo en otro diario -en diseño-, uno un "poquito raro", pero mejor estructurado, menos "negreado" y más "normal" en sus procedimientos y prestaciones, y al venir a pedirme una carta de recomendación -que claro que desde luego se la di-, me comentó que estaba recomendando a Mario para que entré a trabajar ahí, y que, si quería, igual podría decir sobre mí, ya que necesitan editores. Mi cabeza no tomo más que diez segundos para decir "no, mejor logra que Mario pueda entrar". De esa forma sellé una opción con tal de lograr que el compañero obtenga su cometido.
Ciertamente me alegra pero también me deja perplejo, ¿qué tan pan de miel soy? Cierto que por ahora no estoy "urgido" por cambiar de empleo, pero todos saben que acá donde trabajo luego se sueltan con cada tarugada y marcianas cosas en la forma de trabajar, que enoja mucho, como el hecho de que no me quieran dar un aumento de sueldo con todas las cosas que he tenido que hacer por ellos... ¿y aún así rechacé una oferta interesante? Claro, no conozco sueldo, horario y prestaciones de esta supuesta nueva oportunidad, pero es de que es un mejor lugar en procedimientos, equipo e instalaciones, sí que lo es. Y aún así lo dejo pasar, con tal de que un amigo que está sufriendo -y la verdad es que sí lo está-, pueda mejorar su situación laboral y estar feliz.
Alguien me dijo que soy como un pan de miel... creo que debería empezar a probarme a mi mismo ^_^, ¿no creen? Jeje.
Saludos.
Amicus certus in re incerta cernitur
Un amigo se conoce en la incertidumbre
Un amigo se conoce en la incertidumbre
Alguien hace mucho dijo que "mi verdadero yo" es como un pan de miel: suave y dulce. Cosa curiosa es que esa persona es una de las muchas que me ha dicho "no gracias", pero esa es otra historia.
Trabajando en este diario me he topado con mucho tipo de personas y formas de pensar, más de lo "adecuado" para apenas dos años por acá -imaginen la rotación de personal-, la mar de ellas pasan sin pena ni gloria, y otras pasan con más pena que ganas; pocos son lo que dejan algo en mí para recordar, y cuando sucede algo chido, ahí me ven como niño bueno tratando de hacer al mundo feliz.
Curiosidades de la vida hacen que algunas de las personas con quienes me llevo mejor son absolutamente diferentes a mí, pero por mucho, y aunque ciertamente hay alguna afinidad que nos hace amigos, la verdad es que somos los polos opuestos. Eso pasa con Mario, el chileno: físicamente es diferente a mí, anímicamente también y más aún, si entramos en el reino de la filosofía personal, ya que él es un republicano convencido, yo un monarquista por convicción; a él le gusta llamarme en broma "reaccionario" y a mí "izquierdoso" o un más españolado "rojo". Con todo y que defendemos coronas diferentes -la mural y la imperial-, nos hemos hecho muy buenos amigos y nos contamos las cosas que nos pasan con más frecuencia de la esperada.
Por razones muy largas de contar, Mario quiere cambiar de empleo y como es bastante obvio, estamos haciendo lo posible para lograr que lo consiga: ya hace unas semanas lo deje "recomendado" -por decirlo de alguna forma- con un buen amigo en Playa del Carmen para cuando se solicite a un editor. Recién la compañera que emigró consiguió empleo en otro diario -en diseño-, uno un "poquito raro", pero mejor estructurado, menos "negreado" y más "normal" en sus procedimientos y prestaciones, y al venir a pedirme una carta de recomendación -que claro que desde luego se la di-, me comentó que estaba recomendando a Mario para que entré a trabajar ahí, y que, si quería, igual podría decir sobre mí, ya que necesitan editores. Mi cabeza no tomo más que diez segundos para decir "no, mejor logra que Mario pueda entrar". De esa forma sellé una opción con tal de lograr que el compañero obtenga su cometido.
Ciertamente me alegra pero también me deja perplejo, ¿qué tan pan de miel soy? Cierto que por ahora no estoy "urgido" por cambiar de empleo, pero todos saben que acá donde trabajo luego se sueltan con cada tarugada y marcianas cosas en la forma de trabajar, que enoja mucho, como el hecho de que no me quieran dar un aumento de sueldo con todas las cosas que he tenido que hacer por ellos... ¿y aún así rechacé una oferta interesante? Claro, no conozco sueldo, horario y prestaciones de esta supuesta nueva oportunidad, pero es de que es un mejor lugar en procedimientos, equipo e instalaciones, sí que lo es. Y aún así lo dejo pasar, con tal de que un amigo que está sufriendo -y la verdad es que sí lo está-, pueda mejorar su situación laboral y estar feliz.
Alguien me dijo que soy como un pan de miel... creo que debería empezar a probarme a mi mismo ^_^, ¿no creen? Jeje.
Saludos.
- Estado de ánimo:
contemplative - Música:Toma mi mano, por Belenova
¡La li ho! ^_^
Algo muy complicado de asimilar, incluso teniendo ya casi dos años por acá, es trabajar en fin de semana mientras TODOS los demás -banda twittera incluida-, están conviviendo plácidamente en una tarde de sábado.
Sin embargo, obviamente es que también estoy en situación similar mientras laboro, ya que convivir lo hacemos todos los días y en cualquier escenario. Así, viendo a la banda hacer mil y un desfiguros en un evento queretano, a los cancunosos teniendo vida social y familiar, vínome a la mente hacerles saber como es una "fiebre de sábado"... en la redacción.
Describía una vez el casi pétreo saludo que hago al llegar a la redacción, siempre enfundado en mis audífonos blancos escuchando la mar de veces a ABBA. El chico que atiende la puerta es un niño de quince años, siempre vestido como el adolescente que es y que se me queda viendo como si fuera bicho raro; algunas veces me saluda, o al menos eso creo porque no le escucho, por lo que asiento con la cabeza -dos milímetros- y entro a la redacción con el consabido choque de puerta: algo tiene que se atora y el noventa por ciento de las veces me doy un mini trompón con ella.
Al primero que veo al entrar es a Mario, el chileno. Alguna vez me ve y hace como que saluda, en primera porque sabe que no lo haré y en segunda porque no es de saludar -se parece a mí-. Firmo horario de entrada -como si no me vieran ahí todo el santo día- y sigo con los audífonos puestos; los de administración saben que no les saludaré, que no moveré un sólo dedo para darles las mano, así que no hacen el más mínimo esfuerzo por decir "hola". Cuando paso al área donde anda "la banda", me retiro los audífonos de las orejas y ahora así, saludo en forma parsimoniosa y anticuada con un
Y ya; los tres únicos saludos que nacen de mi parte. El resto de la banda se acerca a mi cuando llegan y reciben el mismo formal saludo: no es falso, pero no es sentido. ¿Por qué? Porque no son mis amigos, son compañeros de trabajo y por ende no necesitamos un enorme y cálido saludo. Me han herido tanto en el pasado, que prefiero mantener una distancia entre mi expresiva forma de ser y los demás.
Pero bueno, basta de saludos y formalidades. El sábado en la redacción se caracteriza por tres cosas: viene poca gente, es un ambiente de hombres y que tengo becario. El primero es porque muchos descansan en sábado y sólo se edita uno de los tres periódicos de la empresa, por lo que andamos con el personal básico. Lo segundo, es porque sólo hay una mujer en todo el día, nuestra joven reportera -que por cierto, me dijo que le gusto @_@-, de ahí en fuera, sólo hombres andamos por acá, pura testosterona en el ambiente. El becario: hace un mes que viene un estudiante a pasar sus prácticas profesionales con nosotros, está a mi cargo y lo que hago es dejarle planas a editar, le superviso selección de notas, ortografía y síntesis de ideas; es un buen chico, tan callado pero tan callado que apenas y se nota que está. Evolución gracias es bueno y las correcciones en pantalla son mínimas, lo único que no mejora es en el tiempo que toma para editar, pero bueno, prefiero un chavo algo lento a un perfecto idiota que no sabe reconocer noticias.
Trabajar en sábado es tedioso porque las cosas se suceden con lentitud-rapidez, pasan horas sin que estén las notas listas y cuando llegan, en un dos por tres pasamos las planas porque preparamos todos los demás elementos e información complementaria. Algunos aprovechan para ir a comer hasta por hora y media, otros se van a la sección de rotativa a chismear con los "chacalitos" y otros, como yo, nos quedamos a leer o a chismear con los reporteros o escuchamos la radio para saber que puede servirnos en la edición -adictos al trabajo, lo sé-.
Cuando me canso de editar, platicar, leer, escribir, gritar y regañar, salgo de la redacción por café frappé de una sucursal Bisquets de Obregón que está frente a la oficina. Los chicos de lugar ya me conocen: "este va a pedir frappe" :-P, y cuando dejo la orden en la barra, me dicen "sin crema y sin chispas, ¿verdad?". Ese bendito café siempre me pone de buenas, es más caro que el que venden en OXXO, pero sabe más a café, y por ello vale la pena pagarlo.
Ya de noche, la redacción cae en el silencio: algunos reporteros ya se han ido, los diseñadores están en pausa, y sólo estamos en espera de que el director se decida a que quiere llevar en portada de las tres propuestas que se le hacen, y cuando ese portento sucede, todo se vuelve un mini caos: a buscar las notas que se habían desechado, a pasar las planas pendientes, despabilar a diseñadores y editores que andan en la lela... regaño, gruño, regaño :-P multiplicado por cuantos compañeros se encuentren ahí.
Al final, uno de nosotros se queda para cerrar la plana de Última Hora, que espera hasta las once de la noche para irse y con ello cerrar la edición. Lo chistoso es que, aunque es sábado, nunca se forma el corrillo de compañeros para salir, ya que cada quien tiene un plan diferente, cosa que no ayuda a que me lleve mejor con ellos. En mi caso, frecuentemente me voy a casa a leer, platicar o escribir; ya el mundo nocturno gay de Cancún no me atrae como cuando era más joven y, cansado de teclear todo el santo día por el trabajo, me retiro a casa a teclear cosas por amor al arte :-).
Saludos.
P.D. Nota mental: ¡el judío se va! X-D ¡Sí! Desde la semana que viene una compañera tomará la jornada de entrenamiento para tomar el puesto del chamaco este. Según dijo, se irá a vivir a Playa del Carmen y, por razones que no caben en mi mente, estará como "corresponsal-cara-del-periódico" en aquella importante ciudad. ¡Por fin! Me libré de ese lastre odioso... justo cuando comenzaba a verlo sin mala saña. Más detalles cuando suceda, no sea que se me sale.
De pane lucrando
Ganándose el pan
Ganándose el pan
Algo muy complicado de asimilar, incluso teniendo ya casi dos años por acá, es trabajar en fin de semana mientras TODOS los demás -banda twittera incluida-, están conviviendo plácidamente en una tarde de sábado.
Sin embargo, obviamente es que también estoy en situación similar mientras laboro, ya que convivir lo hacemos todos los días y en cualquier escenario. Así, viendo a la banda hacer mil y un desfiguros en un evento queretano, a los cancunosos teniendo vida social y familiar, vínome a la mente hacerles saber como es una "fiebre de sábado"... en la redacción.
Describía una vez el casi pétreo saludo que hago al llegar a la redacción, siempre enfundado en mis audífonos blancos escuchando la mar de veces a ABBA. El chico que atiende la puerta es un niño de quince años, siempre vestido como el adolescente que es y que se me queda viendo como si fuera bicho raro; algunas veces me saluda, o al menos eso creo porque no le escucho, por lo que asiento con la cabeza -dos milímetros- y entro a la redacción con el consabido choque de puerta: algo tiene que se atora y el noventa por ciento de las veces me doy un mini trompón con ella.
Al primero que veo al entrar es a Mario, el chileno. Alguna vez me ve y hace como que saluda, en primera porque sabe que no lo haré y en segunda porque no es de saludar -se parece a mí-. Firmo horario de entrada -como si no me vieran ahí todo el santo día- y sigo con los audífonos puestos; los de administración saben que no les saludaré, que no moveré un sólo dedo para darles las mano, así que no hacen el más mínimo esfuerzo por decir "hola". Cuando paso al área donde anda "la banda", me retiro los audífonos de las orejas y ahora así, saludo en forma parsimoniosa y anticuada con un
- "Buenas tardes don José"; para el jefe, que aunque somos amigos, siempre le saludo de "usted" :-P
- "¿Qué onda tú, inútil?"; para el chico de sistemas
- "Señor don Mario, ¿cómo está usted?"; para el chileno. Tiene mi edad, pero siempre jugamos a que le hablo así, ¿por? No sé, sólo se dio un día.
Y ya; los tres únicos saludos que nacen de mi parte. El resto de la banda se acerca a mi cuando llegan y reciben el mismo formal saludo: no es falso, pero no es sentido. ¿Por qué? Porque no son mis amigos, son compañeros de trabajo y por ende no necesitamos un enorme y cálido saludo. Me han herido tanto en el pasado, que prefiero mantener una distancia entre mi expresiva forma de ser y los demás.
Pero bueno, basta de saludos y formalidades. El sábado en la redacción se caracteriza por tres cosas: viene poca gente, es un ambiente de hombres y que tengo becario. El primero es porque muchos descansan en sábado y sólo se edita uno de los tres periódicos de la empresa, por lo que andamos con el personal básico. Lo segundo, es porque sólo hay una mujer en todo el día, nuestra joven reportera -que por cierto, me dijo que le gusto @_@-, de ahí en fuera, sólo hombres andamos por acá, pura testosterona en el ambiente. El becario: hace un mes que viene un estudiante a pasar sus prácticas profesionales con nosotros, está a mi cargo y lo que hago es dejarle planas a editar, le superviso selección de notas, ortografía y síntesis de ideas; es un buen chico, tan callado pero tan callado que apenas y se nota que está. Evolución gracias es bueno y las correcciones en pantalla son mínimas, lo único que no mejora es en el tiempo que toma para editar, pero bueno, prefiero un chavo algo lento a un perfecto idiota que no sabe reconocer noticias.
Trabajar en sábado es tedioso porque las cosas se suceden con lentitud-rapidez, pasan horas sin que estén las notas listas y cuando llegan, en un dos por tres pasamos las planas porque preparamos todos los demás elementos e información complementaria. Algunos aprovechan para ir a comer hasta por hora y media, otros se van a la sección de rotativa a chismear con los "chacalitos" y otros, como yo, nos quedamos a leer o a chismear con los reporteros o escuchamos la radio para saber que puede servirnos en la edición -adictos al trabajo, lo sé-.
Cuando me canso de editar, platicar, leer, escribir, gritar y regañar, salgo de la redacción por café frappé de una sucursal Bisquets de Obregón que está frente a la oficina. Los chicos de lugar ya me conocen: "este va a pedir frappe" :-P, y cuando dejo la orden en la barra, me dicen "sin crema y sin chispas, ¿verdad?". Ese bendito café siempre me pone de buenas, es más caro que el que venden en OXXO, pero sabe más a café, y por ello vale la pena pagarlo.
Ya de noche, la redacción cae en el silencio: algunos reporteros ya se han ido, los diseñadores están en pausa, y sólo estamos en espera de que el director se decida a que quiere llevar en portada de las tres propuestas que se le hacen, y cuando ese portento sucede, todo se vuelve un mini caos: a buscar las notas que se habían desechado, a pasar las planas pendientes, despabilar a diseñadores y editores que andan en la lela... regaño, gruño, regaño :-P multiplicado por cuantos compañeros se encuentren ahí.
Al final, uno de nosotros se queda para cerrar la plana de Última Hora, que espera hasta las once de la noche para irse y con ello cerrar la edición. Lo chistoso es que, aunque es sábado, nunca se forma el corrillo de compañeros para salir, ya que cada quien tiene un plan diferente, cosa que no ayuda a que me lleve mejor con ellos. En mi caso, frecuentemente me voy a casa a leer, platicar o escribir; ya el mundo nocturno gay de Cancún no me atrae como cuando era más joven y, cansado de teclear todo el santo día por el trabajo, me retiro a casa a teclear cosas por amor al arte :-).
Saludos.
P.D. Nota mental: ¡el judío se va! X-D ¡Sí! Desde la semana que viene una compañera tomará la jornada de entrenamiento para tomar el puesto del chamaco este. Según dijo, se irá a vivir a Playa del Carmen y, por razones que no caben en mi mente, estará como "corresponsal-cara-del-periódico" en aquella importante ciudad. ¡Por fin! Me libré de ese lastre odioso... justo cuando comenzaba a verlo sin mala saña. Más detalles cuando suceda, no sea que se me sale.
- Estado de ánimo:
calm - Música:Vida de Artista; de Johan Strauss, hijo





