¡Hola! Bienvenidos al blog de Nef

Soy: un hombre gay, historiador aficionado, monarquista, lector con pasión y blogger con dedicación, que se desempeña como editor en un diario local de Cancún, México.

Camino al gimnasio

  • Mar. 19th, 2009 at 2:02 AM
¡La li ho! ^_^
De las andanzas y peripecias en menos de un kilómetro

¡Ah! ¡Qué día tan movidito! Para ser un día de descanso, creo que anduve bastante fuera del concepto adormilado que pensé tendría la jornada de ayer.

De entrada, me fui de aventura: desde la mañana anduve viendo que había de bueno en las páginas de wileo, pensando en hacer algo para romper el "maleficio" de la castidad que ya fastidiado me tenía. Al final de mucho charla por mensajes, quedé de verme con un tío dentista... y como se podrán imaginar, esos detalles escabrosos mejor me los guardo XD; puedo decir, claro está, que fue muy entretenido, un poco raro porque no esperaba que fuera así la cosa, pero si bastante bueno, al menos para mi, que es a quien le debe importar en primer lugar.

Salí del consultorio -¡oops! ya me quemé- e iba camino al gimnasio cuando vi, maravillado y sorprendido que estaba abierta la librería de usados en avenida Tankah. Creo que por unos cuantos segundos me resistí a la tentación de entrar, porque sé que si pongo un pie en ese localito salgo con libros nuevos para la colección mía. Así pues, aprovechando que nada de prisa traía, entré y me puse a husmear, levantar, mirar, buscar y cuanto verbo se les pueda ocurrir para la fascinante actividad de explorar un local de libros usados. Como ya hacía tiempo que no la visitaba -la encontraba cerrada-, me topé con muchos libros "nuevos" e interesantes: el primero que pensé comprar fue "Memorias de Adriano" de Marguerite Yourcenar; pasé varios volúmenes de una colección de biografía de la cual he comprado dos hace ya tiempo, para llegar a la parte interesante de la visita, la sección de Historia.

La pequeña librería tiene un encanto propio de lo que podríamos llamar un "local indie": no tiene catálogo, index, relación o cosa parecida sobre los libros que vende; a lo mucho están clasificados en las grandes ramas del conocimiento y eso de forma muy, pero muy general. Tiene una pequeña colección de libros de Historia que hoy demostró estar llena de tesoros deslumbrantes. De entrada, mi boca quedó abierta como la del Emperador Carlos -prognatismo Habsburgo- cuando ví entre los libros "Maximiliano y Carlota" de Egon Caesar Conte Corti en ochenta pesos ¡Verde! Ese libro cuesta mínimo trescientos cincuenta pesos en las librerías, y es la edición más reciente de pasta blanda; el volumen que tienen en la de usado es el viejito: cubierta dura con forro decorado con la imagen de los Emperadores, es una joyita súper megadruper barata :-O. No lo compré porque ya tengo ese libro desde hace unos años, pero si le dije al señor que atiende la librería que le suba el precio: el libro se puede vender en ciento veinte pesos y aún así, está barato; por más que los usados son de bajo precio, ese libro merece que le ganen más.


Joya de la literatura histórica sobre el Segundo Imperio
 

Revisando más la sección, encontré varias versiones sobre los estudios novohispanos que edita la UNAM, unos bellos tomos de Monarquía Indiana, e incluso un libro muy curioso sobre la juventud y la vida sexual en el México virreinal -eso si es curioso-. Pero donde me quedé no sólo con el prognatismo de nuestros antiguos reyes, sino con los ojos en modo dodecaedro, fue al encontrar "Las grandes traiciones de Juárez", de Celestino Salmerón, un libro que poco le falta para ser prohibido por la República, ya que desde su título es subversivo: demostrar la falsedad del mito de Benito Juárez, que la historia oficial nos quiere vender como el adalid de la libertad y el patriotismo. Poco he leído del libro aún, pero puedo sacar una opinión a priori con lo que llevo es que no será una lectura sencilla: para mi, Juárez es un traidor a la patria que lo único decente que hizo fue separar a la Iglesia del mundo civil... y hasta ahí; él nos vendió a los gringos sin miramientos y se eternizó en el poder como un dictador, cosas que el libro menciona, pero en lo que no estoy de acuerdo con la introducción y presentación que escribe -nada más y nada menos que- José María Abascal, es en odio casi irracional que tienen por Juárez: vamos que, de indio ladino y traído del cerro en taparrabo no lo bajan; además, ambos autores muestran una simpatía visceral por el más rancio conservadurismo propio del panismo ramplón de Guanajuato, cosa que claro que por supuesto que desde luego que NO comparto. Así pues, leer este libro me servirá para tener más bases sobre mi antipatía por la estatua de bronce de Benito Juárez, siempre y cuando lea cuidadosamente y aparte de mis cavilaciones la opinión personal del escritor.



Revisionismo y un poco de víceras :-p pero aún así, muy bueno libro.
 

Otro libro interesante que encontré es "La corte de los ilusos", de Rosa Beltrán, que narra en forma de novela narrativa histórica la vida en el círculo cercano del Agustín de Iturbide, Emperador de México. Raro es que me haya decidido a comprarlo, ya que como soy monárquico pues, un libro crítico sobre detalles superfluos y no políticos sobre el Imperio no es exactamente una lectura muy edificante, pero consideré que dentro del revisionismo histórico, propio de quienes simpatizamos con la monarquía, se da muy buena cabida a la crítica y a considerar a todos los autores; a fin de cuentas, no por tener poca simpatía por Juárez significa volcarse a otro ídolo de barro. Así, también me agencie ese libro que además del detalle del tema, me sentía poco afecto a comprarlo por quien escribió la presentación: Elena Poniatowska, quien desde que se sumó a las filas de AMLO, a mi consideración, pierde la objetividad que tenía tiempo atrás.

Wileo inseguro

Después de estas compras, retomé lo que estaba haciendo al salir del consultorio: ir al gimnasio. Ahí, pajareando con mi música y cortando camino por las calles raras de esa zona de la ciudad, me quedé viendo a un tío muy guapo; él me miró y seguí caminando; volteé y volteó; subió a su auto y me alcanzó :-O; se estacionó, bajó la ventana del auto y me preguntó por avenida La Costa. Obvio que el cuestionamiento fue pura pantalla y era para calarme, porque noté que había hecho a un lado las cosas del asiento del copiloto; es mi pensar que creyó que le respondería con un "¿quiéres que te lleve?". ¿Qué le dije? Pues que estaba bastante lejos y que debía tomar X y Y calle. Así de simple. Él dijo "ah gracias" y continué mi camino; él dio la vuelta y creo que regresó a donde estaba estacionado. Por un momento me sentí "mal" por no haber hecho más con el tío ese, ya que se me presentó en bandeja de plata -y además estaba guapo-; pero una cosa es hacer un ligue y otra subirse al auto de un completo desconocido es una calle solitaria de la ciudad. Creo que, ya sea que él no quiso seguir el juego o que haya sido yo quien no dio pie a más, lo mejor fue seguir mi camino y evitarme posibles problemas: las aventuras son chidas pero hay algunas que pueden resultar peligrosas.

Y ya, después de tantas peripecias, por fin llegué al gimnasio :-p, donde, para acabarla de amolar, se me juntó el lavado con el planchado: estaban los dos chicos súper guapos que me gustan, el joven musculoso y sonriente, y el joven atlético-marcado y serio. Fue todo un deleite entrenar viendo a esos chamacones, pero como he dicho antes, lo bueno es que no me distrajeron nadita de mis actividades. Lo que sí, es que abordé a uno de ellos: al musculoso sonriente. Se apenó mucho cuando le dije que me gusta como luce su cuerpo y sobre todo cuando sonríe, ¡se ponía rojo, rojo!, jejejeje. El "pretexto" que empleé para abordarle fue tan nerdo que hasta gracia da: tiene un iPhone y le pregunté si era de la primera o segunda generación, jejejeje. Lo bueno es que el muchacho resultó ser muy amable y simpático, nada engreído a pesar de su muy buena figura. Al salir, saludé a la chida recepcionista y me dijo que había mandado el saludo al otro guapo, el serio, y que este preguntó que quién había sido. ¡Ande pues! A ver cual cae, ¿qué no?


Bueno. Esta entrada se ha alargado bastante, pero así fue el día de hoy. Lindo, ¿no?

Saludos.

Leyendo a Yukio Mishima

  • Feb. 10th, 2009 at 9:51 PM
¡La li ho! ^_^

Hacía tiempo que no sentía un apasionamiento por un libro que no sea de Historia. Siempre que leo me gusta hacerlo cuando estoy de humor, dejando a un lado la "presión" que existe entre los editores por estar siempre con un libro en la mano y la tendencia innatural de amigos y compañeros por preguntar "¿Qué lees ahora Nef?", que si bien es un recurso levanta ego, también es un relajo el como explicar que por el momento no hay ganas de ponerse a leer y que prefiera, por ejemplo, ver dramas japoneses o los episodios de The Clone Wars.

Como comenté, compré a Antonio la tetralogía de Yukio Mishima, "El Mar de la tranquilidad", en su primer número "Nieve de Primavera". Aquí lo que dice la contraportada del libro:

Considerada como el testamento ideológico y literario de Yukio Mishima (1925-1970), «El mar de la fertilidad» es una tetralogía en la que el autor abarca a través de su inconfundible mundo narrativo la evolución del Japón desde comienzos del siglo XX hasta los años 1970, expresando su rebeldía contra una sociedad que él consideraba sumida en la decadencia moral y espiritual. Articulada en torno a la trágica historia de amor entre los jóvenes Kiyoaki y Satoko, NIEVE DE PRIMAVERA (1968) es la primera novela de esta serie que vertebra como testigo y protagonista Shigekuni Honda. En ella, Mishima retrata con una acritud no reñida con su singular estética la rápida apertura hacia formas de vida occidentales y burguesas que propició en Japón la restauración Meiji en detrimento de la cultura tradicional.

Aclaro que no he terminado de leer, voy ya en el vigesimo noveno capítulo. ¿Por qué quiero hablar de ello antes de terminarlo? Bueno, de entrada es porque tengo ganas, y lo segundo es porque lo que el libro me ha causado es independiente de la terminación o no de la lectura.

Lo que hasta el momento me ha encanto del libro es su talante tradicionalista, su amor casi enfermizo por las costumbres antiguas que de manera aún tímida se reflejan en el texto. Sabemos que Mishima, al final de su vida estaba encarnizadamente a favor de los antiguos valores del Japón, producto de la Restauración Mejie y totalmente contrario a la influencia negativa de Estados Unidos en la vida del Imperio tras la derrota en la Segunda Guerra Mundial. Así, Mishima tiene un encanto muy propio del aislacionismo, muy propio de ciertos conceptos de lo que ahora se les llama "derechas": vuelta al pasado y a las tradiciones "verdaderas" de la nación a la cual pertenece.

Adentrándonos en esta filosofía, la conversaciones entre Kiyoaki y Shigekuni sobre la la divinidad me parecen fascinantes: en ella, Shigekuni pone a discusión sobre el concepto del libre albedrío basado en otra idea, la casualidad, sin la cual no tendría sentido la percepción sobre la divinidad y toda la filosofía europea tienen sobre su propia existencia. Dice:

Hablar de casualidad es negar la posibilidad de toda ley de causa y efecto. La casualidad es la única irracionalidad aceptable para la libre voluntad.

Esto viene a colación porque dentro de la conversación se niega que la voluntad sea la base del mundo, ya que de otra forma todo sería mecánico, predestinado y por tal, la voluntad no existiría. ¿Cómo se responde ante los hechos que la voluntad no logró llevar acabo? Trayendo a la filosofía la idea de la casualidad: ese elemento inestable e "ilógico" para la voluntad es la que le da su existencia, la que permite introducir en la mente del hombre la idea de que es capaz de hacer todo, cuando en realidad por más que intente, sus esfuerzos no serán recompensados.

A este punto se llega mencionando a la Historia de modo tan dramático y filosófico que deja perplejo de interés a cualquiera: discuten sobre como la individualidad no tiene cabida en el curso de la Historia, como las pasiones, deseos y -sobre todo- las voluntades más fuertes no pueden en realidad cambiarla, sino que ella misma y la sociedad se transforman haciendo a las ideas del voluntarioso "coincidir" con ellas, dejando entonces esa "voluntad" perdida en un concepto más de la sociedad en la que se desenvolvió. ¿Acaso la Historia actuó como la persona con voluntad quería? Tal vez no, tal vez, pero ello es imposible de determinar y en ello cae la tragedia: ¿es acaso el individuo quien hace cambiar al mundo? ¿Cómo podría saberlo al morir? Trágico como la muerte, lo sé.

Valores tradicionales

Así como lo anteriormente explicado parece una fascinación filosófica digna de leerse tantas veces sea necesaria, también lo es el encanto propio de la historia novelada que Mishima narra en el libro. Las costumbres de un Japón dejando atrás la cerrazón de las eras anteriores; el choque cultural entre los habitantes del Imperio que ven en la occidentalización de ciertas costumbres como lo apropiado en su condición de potencia asiática y quienes viven aún en la era feudal, añorando los ritos y formas de respeto a la tradición más ráncia.
Existen en la novela bonitas descripciones sobre paisajes, jardines y demás, pero no me llaman tanto la atención como la narración de la novela sobre las diferencias culturales, que obviamente no están específicas en una página o capítulo: toda la obra -por lo que he leído- está pletórica de detalles.

Lo más impresionante para mí es la reverencia total que la sociedad narrada en el libro tiene para con el Emperador: Mishima era un defensor absoluto de la cultura milenaria del Japón. En una de sus obras llamada "En defensa de la cultura", Yukio defendía la percepción del Emperador como la figura predominante del Imperio y símbolo de la unidad del Japón. Con ello no significa que adorara al emperador -persona-, sino al Emperador -concepto- de su cultura.
Como ejemplo de lo anterior tenemos que después de la guerra, Mishima fue personaje público que denunciaba la "traición" que el Emperador Hiroito hizo en contra del pueblo japonés al renunciar papel de divinidad.

Obvio es imaginar, para quienes me conocen en la red y en persona, que semejantes ideas son de gran impacto para mi; me son tan atractivas dado el hecho que soy monárquico y tradicionalista, aunque como evidencia mi homosexualidad, -repito: MI-, también soy bastante liberal en muchos otros conceptos.

Pero bueno. Por acá dejamos este escueto texto sobre el libro. Realmente está siendo una experiencia maravillosa el leer, un conjunción de ideas y conceptos que enrriquecen y dan mucha alegría a mi ser.

30.365 Leyendo

La foto del día :-)

Cuando leo, muchas cosas pasan por mi mente que hacen la experiencia una aventura de enormes expectativas,
ya que un bonito libro nos lleva a todo un mundo nuevo.

Saludos.

El más maravilloso invento

  • Dec. 28th, 2007 at 12:43 AM
¡La li ho! ^_^

Alguna vez leí en un viejo Selecciones cuando era niño, que si un tío se aparecía por pregonando que tenía en su mochila el mayor invento del mundo: la manera de cargar todo el conocimiento del mundo, las respuestas a cualquier interrogante planteada por el hombre y la capacidad de conocer lo desconocido, ese hombre sería el más laureado en la historia de la humanidad. ¿Y cual es ese gran invento? Sencillo: un libro.

Curiosidades propias de una existencia humana tan poco convencional, tan traumática como la mía, es que de la nada y de donde menos lo pienso encuentro pasajes a otros mundos y a otras épocas con cada hoja que leo de un libro. Pero de entre estas singularidades del espacio-tiempo, pocas son las que me llevan a cerrar el libro y dejarme reflexionando la mar de horas, como cuando tropiezo con una referencia a mi singular y nada perfecto pasado adolescente:


"Cuando un muchacho de catorce o quince años descubre que es más dado a la introspección y a la conciencia de sí mismo que la mayoría de chicos de su misma edad, incurre fácilmente en el error de creer que ello se debe a que ha alcanzado una madurez superior a la de sus compañeros. Ciertamente yo cometí ese error. En realidad, aquella tendencia a la introspección se debía, en mi caso, a que yo tenía mayor necesidad que los demás de comprenderme a mí mismo. Ellos podían comportarse de acuerdo con su natural papel, lo que exigía notablemente comprensión y estudio de si mismo...

... Esa inestabilidad era la que me impulsaba. En tanto que los otros muchachos, al no tener necesidad alguna de conocimiento de sí mismos, podían prescindir de la introspección"


Yukio Mishima, Confesiones de una máscara. Capítulo III.

¡Vaya que si me paró en seco! Al terminar de leer esas líneas, cerré el libro de tapas rosa -sabe porque lo escogieron así-, y pensé. Recordé mi temprana adolescencia y reflexioné sobre cuanta razón tiene -tenía- el autor: de joven poseía una absoluta conciencia de mí -en aquel momento peculiar- sexualidad, mi diferencia sobre el resto de mis amigos, y más que el hecho de saber que soy homosexual desde la infancia, estaba la imperiosa necesidad de creer que era único y excepcional en el mundo. Con ello en la mente cometí errores, me deje caer en el engreimiento y la presunción propias de una estrechez de mente juvenil; y, como sucede con el protagonista del libro en ese capítulo, mi máscara me hacía hacer pasar por conocedor de temas de los cuales no tenía idea, buscaba convencerme a mi mismo de que era "maduro y de mundo" en "cosas de hombres", y lo hacia de un modo grotesco -desde este lado de la vida así se ve- y exagerado, muy acorde con el buen dicho mexicano "dime de que presumes y te diré de que careces". Buscaba novia como para negar lo que era, aunque en momento alguno lo olvidé, ya que al mismo tiempo que me declaraba a una chica, mis ojos estaban en el muchacho guapo de la escuela que se encontraba detrás de ella. ¿Por qué lo hacia? ¡Muy fácil! Estaba movido por la necesidad de probar que tan "maduro en cosas de hombres" estaba, era la forma incoherente y burda de representar el papel que la máscara intentó hacer de mi vida. Y todo esto me convertía en más introvertido, más callado y más inaccesible al mundo, porque cada uno de mis "éxitos" y "fracasos" en la representación del papel, me lleva a constantes reflexiones sobre mi ser y la vida que representaba.

Pero por razones familiares nunca logré -y de ello doy gracias- colocarme totalmente la máscara al grado de que el paso del tiempo la convirtiera en mi rostro y papel en el teatro de la vida, a lo mucho llegó a estar atada con un suave cordel que se desprendió con el transcurso de los años. No negaré, y duele aceptarlo, que la delicada atadura se mantuvo unida por mucho tiempo, y que durante buena parte del viaje de mi existencia el mundo no conoció al verdadero Nef: sólo vieron al hombre enfundado en una máscara de porcelana tan frágil y sencilla de romper... que sólo mi propia cobardía la mantuvo a salvo por tanto tiempo.


Así pues, de encontrarme con el tío poseedor del más maravilloso invento en la historia humana, le compraría uno sin parpadear.

Saludos.

Vivir es sentir

  • Nov. 2nd, 2007 at 11:37 PM
¡La li ho! ^_^
Un día de muertos bastante anormal por la diferencia de estados de ánimos que he experimentado en él.

Primero, en la madrugada tenía un insomnio terrible: eran las tres de la mañana y yo sin poder dormir, me acosté de cuanta forma se me ocurrió que hasta contorsionista parecía; las bocinas de Nino emiten una pequeña luz que al paso de un rato en la oscuridad ilumina la cabecera de la cama y por tanto ahí me ven poniéndole una alcancía de Star Wars y el empaque del iPod para que no percibir la luz. Mecía mis cabellos de brócoli, intenté leer, cantar, pensar, recitar, imaginar, maldecir... y nada. Creo que fue hasta las cuatro de la mañana que pude pegar los ojos.

Al despertar, obvio que estaba más perdido que de costumbre y no me distraía con nada, a lo mucho las repeticiones de Gilmore Girls sacaron a mi cabeza de su letargo. Tampoco ayudaba que cierta persona no contestó llamada alguna mía y mucho menos el mensaje que mandé en la tarde una vez en la oficina, pero a pesar de esa aparente falta de comunicación no permití que mis sentimientos se rebajaran a sufrir otra vez: duele, pero debo seguir. Más allá de este lapso-salto en el tiempo, también encontré durante la jornada diversos motivos para sonreír, como es el hecho de regresar a la antigua tradición -creo que hasta ya he hablado dos veces sobre ello en los tres años que tiene el diario-bitácora-, que trata sobre tener algo que leer: "el libro del autobús", en esta ocasión la segunda leía de Felipe II, de Pieter Pierson; "el libro de casa", la biografía sobre Hernán Cortés, de Richard Lee Marks; y "la lectura de cama": dos revistas de Historia que mi hermana compró hoy día para mi en Sanborns, lo que trae a colación la curiosa forma que ella tiene para dirigirse a la historia:

Conversación telefónica:

Ella: -¿Qué hay en portada el número de la revista que tienes ahora en casa? Para que no lleve esa.
Yo: - El retrato de Felipe V, con un dossier sobre la Batalla de Almansa
Ella: -Hmmm, ¿pero cómo es la portada?
Yo: Pues eso, Felipe V... -suspiro profundo- un hombre con peluca y dice Almansa
Ella: -Bueno, hombre con peluca y algo como "almendra"
Yo: Hmmp  ¬_¬

¿Así o más? XD. Al final compró "La Aventura de la Historia", con un dossier sobre antropología; e "Historia y Vida", que tiene nada más y nada menos que a El Cid, por lo que cuando me habló para que decidiera le rogué comprará las dos.

Después de salir de la oficina, tomé rumbo a casa directamente, y eso que tengo una invitación a una fiesta de disfraces en Karamba, pero la verdad con esto de construir casa el presupuesto queda demasiado corto como para que me aviente a una fiesta de esas lídes, por lo que mejor decidí venir a leer un rato. Además, mañana tendré una visita muy especial: Josh irá a buscarme al diario para luego salir a tomar café. ¡Tengo tanto tiempo sin saber de él! Que sencillamente es algo demasiado importante para mí... incluso más que una fiesta en Karamba.

Curioso día, ¿no?

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Viajando bajo el mando de Cortés

  • Oct. 27th, 2007 at 11:55 AM
¡La li ho! ^_^

Cuando sientes que alguno de los placeres de la vida se pierde en el limbo creado por la vorágine de la vida, descubres extasiado que siempre, siempre regresa cuando menos lo esperas.

No sé si es por mi trabajo, pero ya tenía tiempo que no me perdía un rato leyendo. No sé, cosas que pasan en la vida. Sobre el sempiterno tema de mis tertulias privadas, la historia, a lo mucho leía las revistas habituales, Historia y Vida, La Aventura de la Historia y Clío; libro en particular no había en el repertorio desde hace un tiempo.

Pero sucede que sin pensar o querer demasiado, estamos de vuelta con una obra sin demasiadas pretensiones: una biografía sobre Hernán Cortés, "el aventurero que cambió el destino del México azteca", escrita por Richard Lee Marks (Ediciones B, 2005). Leyendo sin horario y cuando la curiosidad pica, he sentido nuevamente como la imaginación vuela y crea los escenarios de la aventura cortesiana por las Indias: sus peripecias para obtener el mando de la flota en Cuba, las batallas en Tabasco, Tlaxcala o en las playas de Veracruz, su ideosincrasia española-medieval-reconquista... placentero a más no poder desde mi punto de vista. ¿Qué es lo que más me agrada? El usar mi imaginación para recrear los escenarios, fisonomías, olores y sonidos de indios y españoles. Creo que no es tan complicado de imaginar para alguien que no sea yo: es ese placer encantador de perderse en la lectura, el gusto por aprender y usar la imaginación para contar una historia a uno mismo.

La obra está dos-dos. En ocasiones parece que está escrita para un mundo totalmente ajeno a la turbulenta historia de la Conquista española de Indias, o tiene el tinte de una traducción hecha sin importar donde se edita el libro, ¿por? Sencillamente hace muchas aclaraciones poco necesarias para nuestra cultura mestiza, como enfatizar la religiosidad española o lo complicado de las sus leyes; la parsimonia y ceremonia de las relaciones entre las indios, etc. Fuera de ello, la obra está simpática, amena y sencilla de leer, tiene buenas fuentes y pinta para ser una interesante introducción-recordatorio sobre la vida del malentendido conquistador español.

En fin. Voy que vuelo a tomar el baño.

Saludos.

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El libro

  • May. 22nd, 2007 at 9:09 PM
¡La li ho! ^_^

Bueno, pues retomando lo anterior, les presento al libro tan deseado:



Tiempo hace que este libro rondaba por mi mente, una biografía de Felipe II de España. Siempre que tenía ganas de checar que comprar buscaba este libro e invariablemente obtenía la respuesta "no está en catálogo"; o cuando lo encontraba en la red, las librerías tenían un baner con la leyenda "Este producto no está disponible por Internet". ¡Joder! Decía para mis adentros, y cada vuelta al mundo en 1 gp/s era una decepción al no encontrar la obra.

Pero la semana pasada sucedió lo deseado: en una librería en España encontré el libro, Casa del Libro es el lugar. Llené los datos con gran ilusión, hice el proceso con la tarjeta de crédito y ¡sorpresa, sorpresa! La librería me mandó después de unos días un correo-e diciendo que el libro no estaba en ese momento en su haber, y que tomarían unos días en buscarlo para después iniciar el proceso de envió desde España. Me sentí triste, no tanto porque ya he tenido mala suerte con ese libro, pero bueno, ya que me quedaba, pensé en ese momento. Pero el destino -si tal existiese-, tenía preparada una sorpresa: el domingo en la tarde llegó un correo que no leí sino hasta el lunes en la mañana, donde la librería me decía que el libro había sido ya mandado a Cancún @_@; rápidamente cheque mi estado de cuenta tarjeteril, y ¡Oh my evolution! Ahi estaba el cargo a nombre de Casa del Libro ^_^. Emocionado le hablé a mi hermana para contarle tal acontecimiento, y dije simpáticamente "voy a gritar como niño en un concierto de Arashi cuando el libro llegué".

Sorpresivamente, el libro llegó hoy día. Me hablaron poco antes de las tres de la tarde desde la casa para darme la noticia, y tan emocionado estaba que le pedí a mi hermana que pusiera la cámara web y que desde la oficina vería el libro; dicho y hecho por partida doble: ahí estaba viendo la obra con la cámara, y mi hermana dijo "ahora si, grita como en un concierto de tus chinitos" -Dinora nada más se le escapa: Arashi es de Japón-; y con los emoticones expresé el griterío que traía por dentro, ya que por fin de los por fines, tengo el ansiado libro.

for Alex )


Saludos.

P.D. ¡Joder! Este día si que será recordado: ahora mismo está dando a luz la gatita de mi hermana @_@.

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Alatriste

  • Apr. 10th, 2007 at 9:47 PM
¡La li ho! ^_^

Con mi pensamiento aún enfrascado en los escritos que no he escrito, hoy día le pregunté a [info]arimou0, un amigo bloguero con historia peculiar, como puedo hacer para escribir, ya que al susodicho lo considero ducho en tal asunto. Recomendó lo que hace para comenzar: redacta los motivos por lo que quiere hacer un escrito, haciendo que la musa encuentre el camino. Teniendo tal cosa en mente, he estado cavilando sobre las razones para escribir el ensayo histórico sobre los reyes de España, pero curiosamente, no deseo expresarlo en este momento, ¿por qué? Bueno, digamos que la musa decidió irse por otro lado @_@, y deseo escribir sobre la serie de libros que he mencionado tantas veces: Las Aventuras del Capitán Alatriste.

Ante de comenzar la serie de relatos sobre los seis libros, y siguiendo el consejo de Ben, comentaré en esta entrada lo que me mueve a teclear.

Hace unos cuantos años, allá por el 2002 o algo así, recorría la biblioteca pública de Cancún en busca de algo bonito, interesante y en cierta forma revelador del pasado que leer. Siempre he sentido fascinación por ensayos, novelas, biografías y cuentos sobre los imperios mundiales, ya sea el romano, español o británico, y casi casi recuerdo que eso tenía en mente cuando me tope con El Capitán Alatriste, de Arturo Pérez-Reverte. Leí la contraportada, las pestañas y el primer capítulo, y aún algo incrédulo por el hallazgo, tome el libro conmigo y me lo lleve a casa -prestado, claro-. Leyendo con la regularidad de mis años más mozos y de trabajo en casa -SOHO*-, cada página de la novela me hacía más y más participe de las desventuras de los personajes, porque la forma en que Pérez-Reverte escribe su historia, enraizada en la España de finales del Siglo de Oro, no sólo te cuenta la ficción, sino que impregna amenamente información sobre la forma de vida, las costumbres particulares, el gobierno y el estado del mundo en el siglo XVII, cuando el Imperio Español era amo y señor de dos mundos, cuando la monarquía más poderosa del globo era regida por un rey joven, inexperto y galan, Felipe IV, el Rey Planeta; de cuando un imperio global era llevado de guerra en guerra por el Conde-Duque de Olivares, sin que ser alguno le llegará a tumbar la pluma del sombrero -ok, ok, sono exagerado-.

La serie de libros, según ha mencionado el autor, salió a la luz al notar que en los libros de historia de su hija no se dedicaba mucha información al Siglo de Oro. El producto siempre queda a consideración del lector, pero para mi, sus libros resultan en una leve demostración del honor de lo que era "ser español" en esa época; en un intento exitoso de terminar con el pesimismo, la desinformación y la "vergüenza" -perdón por esto- que mucha gente pueda tener -y de hecho hay- por el pasado que España y Latinoamérica compartimos al haber sido parte del Imperio; encuentro en la historia de Diego Alatriste la personificación de un pasado glorioso y sucio, próspero pero fugaz, de satisfacción y traición... todo lo que España y el Imperio fueron, es el Capitán Don Diego Alatriste y Tenorio. Entrando algo más en lo que significa la historia para mi, realmente la considero como una reivindicación -novelesca, pero reivindicación a fin de cuentas- de nuestro pasado como parte del Imperio Español; la veo como una manera amena de introducir el gusto por la historia a las personas que encuentran complicada o aburrida una parte de nuestra historia que los escritores mexicanos de los libros de texto se han encargado de mandar al completo olvido. Muy cierto: la serie de Pérez-Reverte es exclusivamente europea, y son muy vagas las menciones a otras partes del Imperio, en especial a América -en Corsarios de Levante, Iñigo recibe una carta de su amada Ángelica desde Nueva España-, pero me parece que para comprender nuestras raíces como latinoamericanos y como iberoamericanos, debemos de saber la historia de la Madre Patria, del país que nos dío mucho y nos quitó en la misma cantidad, de un país que trató a las Indias como trató a Diego Alatriste:

Dichosa y desdichada fue tu suerte,
pues, como no te dio razón la vida,
no sabes lo que debes a la muerte.**



En fin. Mi intención es entregar semanalmente un reporte sobre uno de los libros, personajes históricos y algún aspecto de la época en la que se desarrolla la historia. Honestamente, y cayendo en la egolatría, espero que muchas personas los lean y que, como dije en anterior entrada, sirva de algo en nuestro entender de la historia, y la profusión de nuestra hermosa lengua española.

Saludos.

*SOHO, Small Office, Home Office; cuando trabajas desde casa y por ende no tienes una oficina física.
** Mencionado como escrito de Lópe de Vega sobre un toro a quien toreó Felipe IV en el primer libro de la serie. Me pareció muy bonita la forma triste sobre la suerte del animal, y no sé, siento que describé en parte al capitán.

P.D. Gracias Ben ^_^.

Regresos

  • Apr. 4th, 2007 at 10:54 PM
¡La li ho! ^_^

Nuestra vida como seres humanos está pletórica de tradiciones, costumbres y usos que hacemos sin darnos mucha cuenta hasta que, por X o Y, sintimos su ausencia, por también por A o B, se suceden en el momento más necesario de nuestra existencia.

Hace un par de años tenía la tradición de leer dos libros: el que tenía para el viaje en autobús, y el de las noches, cuando desnudo en mi cuarto me recostaba a leer. Por azares de una vida cambiante, esa costumbre cayó en deshuso, y sólo leía cuando encontraba algo interesante para hacerlo; luego llegó el club de lectura y entonces sólo leía la obra de la reunión. Como ahora andamos más enjaretados con la ópera, estoy retomando la vieja usanza del "libro del autobús" y el del "libro de casa":

1.- El primero lo comencé el día de hoy, Tristan e Isolda que obtuve como regalo de Fernando. Hasta el momento he leído la introducción -curiosamente el viaje en autobús fue muy rápido hoy-, que explica algunos detalles para ubicar mejor la historia dentro de su contexto histórico, social y literario, haciendo mucho hincapié en la riqueza cultural de la Edad Media.

2.- Corsarios del Levante, sexto libro de la serie del Capitán Alatriste, de Pérez-Reverte. Este libro continua con el encanto que inició cuando leí el primer volumen en la biblioteca pública de mi ciudad: una lección de historia -en sus dimensiones, claro está- sobre el Siglo de Oro español, donde la cultura, las artes y las letras florecieron a la par con la decadencia imparable del Imperio, con la imagen de una España dura, temida, respetada y odiada que por más buenos hombres que tuvo, no aprovechó su posición en el mundo y permitió que malo validos y reyes aún peores, terminaran con la riqueza del reino.

Esta si que es una hermosa costumbre que espero continúe después de terminados estos libros.

Otra de las tradiciones que reviví hoy, y que cae dentro del apartado "en el momento más necesario", es que hablé con mis padres mientras tomábamos la cena. Mi estado de ánimo deprimente y compungido del último mes y de esta semana, no ha pasado sin ser notado en la casa, y como hoy llegué muy molesto, decidí sacar las cosas que traía en mi alma y bueno, les conté como me siento inseguro de mi figura física, en la monotonía que siento mi vida tornarse. No me dieron un consejo que no haya escuchado antes -adolescencia complicada-, pero el saber que mis padres están concientes por mi boca de cuanto ocurre dentro de mi pensamientos, me libera de una carga pesada, me hace algo más llevadero y sencillo el problema al que me enfrento, y sobre todo sé que cuento con ellos para apoyarme con las decisiones que tome para solucionarlo.

Costumbres vienen, costumbres van, lo malo se va, y lo mejor se queda, o como en este caso, regresa.

Saludos.

P.D. Buena suerta a Yuumei y Kouki en sus vacaciones. Amigos, los voy a extrañar ^_^. Besos para los dos.

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Cabo Trafalgar

  • Dec. 10th, 2006 at 10:33 PM
¡La li ho! ^_^

La Batalla de Trafalgar es una página triste de la historia del Imperio Español. El 21 de octubre de 1805, las fuerza navales de la alianza hispano-francesa al mando del nefasto Pierre Charles Silvestre de Villeneuve, se enfrentaron a la Royal Navy comandada por Horacio Nelson; fue una batalla perdida para los aliados, pero muy en especial para Napoleón, ya que el Emperador pretendía distraer a la Royal Navy con esta batalla, con el objeto principal de poder realizar un bloqueo en el Canal de La Mancha e invadir Inglaterra.

Sobre tan importante página de la historia, Arturo Pérez-Reverte escribió Cabo Trafalgar (Editorial Alfaguara, 2004), novela donde el autor atraves del Antilla, una navío ficticio de la escuadra combinada, conocemos la historia del porque de la batalla, del mal estado del gobierno en España, entre otras cosas. También, nos presenta la historia de sus personajes Carlos de la Rocha, el guardamarina Ginés Falcó o el marinero Nicolás Marrajo Sánchez, todo ello en una narración metadiegética: el narrador en tercera persona conoce hasta el más mínimo detalle sobre los personajes ficticios, los reales, el parte de batalla y demás. Esto resulta muy curioso y hasta bonito cuando pasamos de la mente de Nicolás, deseos de venganza por haber sido reclutado a la fuerza, a las consideraciones que sobre los movimientos de los barcos, las velas y estrategias se toman durante el preludio a la batalla.

Ya entrando a título personal, dada su narración y lenguaje tan campechano, su vocabulario naval o sus "gachupunismos" del francés -ejemplo: ye ne se pa, en lugar de je ne sais pas-, el libro no puede ser considerado como un tratado de historia, ni un relato naval en toda la extensión de la palabra; para mi, la obra es un intento chacotero de acercar a un novato en la lectura de los hechos del pasado; una oportunidad de dar a conocer el parte de una batalla naval en un lenguaje que -salvo lo anterior dicho- es sencillo de entender, de hilar y de disfrutar. La primera vez que lo leí, en el 2004, el relato me hizo llorar por la suerte de España en aquella época, con sus reyes frívolos e ineptos, su gobierno corrupto y servil a Napoleón; sentí odio por Villenueve, por su flaqueza, sus temores y su falta de cerebro; curiosamente, en la novela, en una de las muchas libertades que se toma el autor, da una simpática frase que ejemplifica la torpeza del Almirante: "La única diferencia entre Villenueve y una vaca, es en la mirada inteligente de la vaca". Si revisamos la historia, vemos que le hacemos poca justicia al vacuno comparándolo con el francés.

Bueno, para hacer un resumen, comentaré las diferencias de opinión que nos suscito el libro en el taller: a Ofelia le pareció demasiada la libertad del autor, el lenguaje tan soez que llega a usar, y una inmersión muy vaga hacia la historia. Para Antonio, el relato le pareció bueno, simpático y entretenido, pero encontró poco agradable que el autor no supo definir al narrador de su historia, y en eso le doy la razón: durante la obra, el punto de vista pasa por muchos personajes, pero el narrador en tercera persona no se da a entender: no llegamos a saber quien está contando la historia de la batalla. También algo que se nota mucho con esta obra, es que el autor trato de dar un vuelco a su estilo narrativo: en otras de sus obras como mi favorita El Club Dumas, o La Tabla de Flandes, Pérez-Reverte escribe en una forma analítica, misteriosa y con personajes y narrador muy bien definido; en la serie de Las Aventuras del Capitán Alatriste, el autor escribé con menos "rígidez", se siente una mayor libertad pero continua con personajes definidos y un muy, pero muy claro narrador y narración en la que no llegas a perderte, como me paso con Cabo Trafalgar.

En fin. El libro fue muy interesante  y afortunadamente, nos quedamos con una aportación mayor a la creada con la lectura.

Saludos.

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Castilla para Isabel

  • Dec. 1st, 2006 at 4:01 PM
¡La li ho! ^_^

Ayer día terminé con el primer libro de la serie Lo Reyes Católicos, de Jean Plaidy, Castilla para Isabel.

Haciendo un comentario sobre la obra, puedo decir sin tapujos que me gustó. La lectura es muy sencilla, fácil para cualquier tipo de lector, porque el libro no es una biografía sobre Isabel de Castilla, sino una historia novelada sobre su vida. ¿Qué diferencia hay? Pues por decir alguna, la novela trata muy someramente los acontecimientos históricos sobre el asenso por parte de la nobleza de Alfonso de Castilla como rey, aún viviendo Enrique IV, y se centra en el debate filosófico y político que para Isabel, siempre seguidora de la ley, tenía al respecto; también está las circunstancias de la muerte de Enrique, que en la obra son muy rápidas y le pone testigos a sus últimas palabras, siendo que en Isabel I, Reina, de Luís Suárez Fernández, se indica que fue algo rápido, sin tanto drama como la autora lo recrea para la intriga de la novela -de la buena, eh-.

Fuera de "lo que tiene y lo que no", el primer libro de la serie es interesante, tiene un encanto en la sencillez de su redacción, y una forma de atraparte en la lectura con la sucesión de hechos-anécdotas, sobre la reina. El ejemplo de esto es la forma en que Isabel se libra de dos pretendientes que Enrique IV le ofreció: Alfonso V de Portugal y don Pedro de Calatrava; que la historia dice que Isabel rogaba a la divinidad para evitar los matrimonios que se interpusieran con el que tenía planeado con Fernando de Aragón, y que en ambos casos sus plegarias fueron escuchadas: la primera, las Cortes negaron la dispensa para que la Infanta de Castilla casara con el rey de Portugal, y la segunda cuando don Pedro murió después de festejar su buena suerte.

Algo que al menos en este número queda muy vago y casi como una "acusación", es sobre el Tratado de Toros de Guisando, que entre las estipulaciones, se resalta la siguiente: que Enrique IV no podía forzar a Isabel a casarse con alguien que ella no desee, ni Isabel casarse sin el consentimiento del rey. La novela pone como una trasgresión al tratado de parte de Isabel el haberse casado con Fernando, pero es muy claro que Enrique violó el tratando en primer lugar al intentar apresar a la Infanta para casarla con el rey de Portugal; por lo tanto, es claro que el acuerdo fue anulado por el rey en primer lugar,  y no por Isabel. Cuestión de enfoques, podríamos decir; pero la novela tiene muy clara esa visión.

En fin. La novela es buena, entretiene y cumple para mí un gran objetivo: acerca al gran personaje de Isabel de Castilla al público no docto o iniciado en la historia.

Saludos.

cancun tours

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Rifados

  • Nov. 28th, 2006 at 9:40 PM
¡La li ho! ^_^

Uno de los detalles del club de lectura de Cancún es la rifa de libro cada semana. Antonio toma uno o varios libros de la librería, y entre todos pagamos el importe para después rifarlo; tres veces he salido ganador ^_^ en los concursos de obras literarias y una vez en la CD musical:

Cómo leer textos literarios, de Julián Moreno; Editorial EFA.- Hmm, el título lo dice todo: como leer y analizar los libros, usando ciertos parámetros como el tipo de narración, de historia, de narrador, de contexto social, etc. Una forma muy simpática y llena de referencias a obras conocidas de la lengua española para entender las obras desde un punto de vista académico.

Leonor de Aquitania, de Pamela Kaufman; Ediciones B, Grupo Z.- La verdad, este no lo he leído. ^_^

El Incendio de Alejandría (Le báton d'Euclide), de Jean-Pierre Luminet; Ediciones B, Grupo Z.- Novela sobre la antigua Biblioteca de Alejandría. La forma en la que está escrita es muy bonita, me hace evocar al libro de la semana pasada "Las mil y una noches", porque en el libro de Luminet, tenemos al filósofo Filopón, su sobrina la matemática Hipatía y al médico judío Rhazés, tratanto de convencer al general Amr de que no destruya la biblioteca -como le ha ordenado su señor, el califa Omar-, contándole la historia de los grandes personajes que han desfilado por los pasillos del lugar, haciéndole ver la importancia de los escritos ahi resguardados. De esta forma, nos dan referencias a la obra de Demetrio, antiguo tirano de Atenas, Aristeo, Euclides, gran geómetra, Aristarco de Samos, astrónomo que formuló la teoría heliocéntrica del universo....entre muchos otros que no terminaría de enumerar. ¿Por qué lo veo similar a "Las mil..."? Pues porque la forma en que narran la obra -y algunos rasgos de la vida- de las grandes mentes parece un relato sin fin de cuentos que cada día van haciendo mella en la resistencia bárbara del árabe Amr; parecido al encanto de Sherezada para con el rey Shahriar: por medio de la razón vencer la tozudez y la barbarie. Lindo, ¿no? Aclaro que aún no termino el libro, pero sentía muchas ganas de hacer un comentario ^_^

Y el disco que gané es el del Coro de la Ciudad de Cancún; una compilación de temas varios cantados en la capilla de la Universidad La Salle Cancún.

Huelga decir que me gusta más cuando gano los libros ^_^. Para este viernes que viene nos toca ópera, y ya vi las dos de la semana Cavalleria Rusticana de Mascagni, e I Pagliacci, de Leoncavallo. Mi opinión somera, ya que prefiero desplayarme una vez escuchados los comentarios de los amigos, es que mi prejuicio por estas dos obras se vino al suelo: son simplemente hermosas por la sencillez en como presentan los sentimientos humanos: amor, odio, venganza y remordimiento...en especial la venganza. Ya le contaré más de ello.

Saludos.

cancun tours

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Tonteando y aprendiendo

  • Nov. 25th, 2006 at 3:35 PM
¡La li ho! ^_^

Dicho y escrito dicen los teístas que la vida está: nada pasa por pasar, todo está determinado y estipulado desde antes siquiera de existir. ¿Cómo defino parte de los acontecimientos de ayer?

Es conocida mi simpática "mala suerte" cuando mis bajos instintos humanos desean salir a flote y terminar con su exilio impuesto. Ayer en la noche Carlos I y V concertó una "sex date" para mí un tío X, y ahí voy, con toda mi gripa y mis pasitos hasta una parte alejada de la ciudad, dispuesto a dejar que la hormona se suelte por un par de horas -a las nueve tenía cita con el taller de lectura-. Bueno, llegué al lugar, conocí al tío, que la verdad no es feo ;-), y ¡Oh sorpresa! Después de caminar varias cuadras en lo que hablaba por el celular, me sale con que no tiene lugar; se le ocurrió que fuéramos a un sauna gay -idea muy, pero muy buena-, pero ¡Oh más sorpresa! me dice que no tiene dinero y que si invitaba. ¿¡Qué yo que!? ¡Narinas! Con toda mi educación victoriana y después de lanzarle un cumplido -se lo merecía por guapo- que por cierto no captó, nos despedimos quedando en llamarnos en posterior ocasión. Así pues, medio perdido por la zona donde estaba, tomé un autobús, papá me cachó por el centro y me fui a casa a cambiarme para la reunión del taller. ¿Qué como le llamaría a esta situación? Hmmm, incompatibilidad de deseos: yo quería y él no quería :-p.

Fuera de tan cómica situación, la noche fue muy divertida. En el taller por fin pude entender un concepto del análisis literario, que por más que Antonio los menciona, siempre perdemos el hilo, y este fue sobre el tipo de narración:

Metadiegético: donde el narrador -ya sea primera, segunda o tercera persona- cuenta la historia con total conocimiento sobre lo que sucede, sucedió y sucederá dentro de la historia. En términos de viedeo juego, sería "modo dios": sé porque se cayó la vela, conozco cuando cayó la vela, y también tengo conocimiento de lo que sucederá por haberse caído la vela.

Extradiegético: el narrador cuenta la historia de lo que sucede a un personaje, y también sobre lo que le sucede a los otros al mismo tiempo; no conoce el "por qué" de lo que pasa, sólo narra los acontecimientos actuales.

Diegético: las narraciones desde el punto de vista del personaje. Cuando un actor del drama -no necesariamente el principal- nos cuenta su versión de la historia. Un ejemplo que clarifica este tipo de narración, es la película "El proyecto de la Bruja de Blair", ya que en el filme vemos lo que vé el personaje con su cámara; hay cambios de personaje claro, pero nunca sabemos lo que pasa más allá del campo de acción y visión del sujeto que porta la cámara.

¿Curioso no? Espero no haber metido la pata, ya que estos apuntes son "puros": lo que comprendí de la reunión de ayer, y que no he leído otras referencias para enriquecer más el punto de vista. Eso, creo que lo haré en casa, porque como ando más pobre que Europa después de la Segunda Guerra Mundial, no veo la forma de salir hoy en la noche a los antros o a tomar café...a menos que me inviten, jejejejeje.

Saludos a todos.

cancun tours

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Ex Libris Imperatorem

  • Sep. 1st, 2006 at 5:33 PM
¡La li ho! ^_^

"...¡Mexicanos! Nuestro deber nos obliga a luchar por los dos principios más sagrados de la nación: su independencia, amenazada por hombres cuyo egoísmo los llevo incluso a vender la propiedad de la nación, y por la restauración del orden interno. Libres nuestras acciones de toda influencia, de toda presión externa, aspiramos a sostener en alto el honor de nuestra gloriosa bandera nacional. ¡Que viva la Independencia!...".

Con esta proclama le damos la bienvenida al llamado mes patrio en México: las celebraciones por la independencia de Nueva España en 1810 y 1821, la anexión de Chiapas en 1824 y la defensa de la capital en contra de los gringos en 1847. Toda una gama de variopintas celebraciones oficiales y de cartón, sin esencia y llevadas a cabo por una sociedad que desconoce el valor de la historia y los hechos.

Pero bueno, regresando al cause personal -ego como te quiero-, ayer día terminé de leer el primero de mis libros sobre el Emperador Max. ¡Caray! Cuanto coraje y lágrimas me sacó cuando terminé, coraje por releer la forma inicua y cobarde en que el Imperio fue entregado en manos de Juárez por un traidor vendido por 30,000 monedas, un desgraciado general López que terminó su vida apestado, odiado por todos, incluso por su esposa que lo abandonó por haber entregado al Emperador. Lagrimas por reconocer "el hilo negro" de nuestra historia, los malditos gringos, metiendo sus manotas en el conflicto, regalando armas, soldados y dinero a Juárez con tal de destruir al Imperio Mexicano, con tal de obtener beneficios territoriales, todos ellos con la anuencia de su servil vasallo, el "benemérito de la Américas". Aparte del coraje y las lagrimas, la lectura del libro de Catón me dejo un buen sabor de boca, el estilo de su prosa es encantador ^_^, ameno y lleno de curiosas expresiones que parecen venir de un relator en vivo más que de un escritor. Sobre el tema en cuestión, el objetivo del autor es, como dedica, "...para que amen a México en la verdad"; despojar a los personajes de sus ropas oficiales impuestas por la historia liberal, retratar al Emperador Max y a  Juárez como dos seres humanos llenos de contradicciones, de buenos y malos puntos que deben ser vistos por igual, juzgar la historia dentro de su propios contexto temporal, y no desde la "cómoda" visión del siglo XXI. La gran enseñanza para mi, fue encontrar a la figura de Su Majestad más humana, más crítica de sus actos y omisiones, al grado de que mi afinidad por el Segundo Imperio se ve ahora reforzada, más cercana que antes de leer sobre sus ensueños y aciertos; pero sobre todo -como mencioné-, no juzgar el pasado con los estándares de la época en que vivo, sino saber cual era la situación, el momento histórico de los eventos para ponerlos en su dimensión y poder entender el curso que los personajes tomaron.

No negaré que la figura de Juárez no me es simpática en absoluto, que lo único bueno que hizo fue quitarle el poder a la iglesia...y ya. Que desde hace un tiempo me despojé de la venda oficial que nubló mi vista y que, la verdad, es que nunca podré encontrar sus acciones en la historia como algo bueno para México, después de todo, Juárez fue un dictador, no un tirano, pero si un político que se perpetuó en el poder por 14 años, haciendo caso omiso de la ley y de la constitución que juró defender, un hombre que proclamo suspensión de garantías para quien osara hablar mal contra el gobierno. Eso si, Juárez es un santo de la República, demócrata y ejemplo para el país…¡paparuchas!

Bueno, espero escribir otras entradas sobre el Imperio Mexicano una vez que haga un resumen más detallado del libro.

Saludos a todos.

P.D. ¡Ah! La proclama que mencioné al principio, fue dicha por Su Majestad, el Emperador Maximiliano de México, en 1867.