¡Hola! Bienvenidos al blog de Nef
Soy: un hombre gay, historiador aficionado, monarquista, lector con pasión y blogger con dedicación, que se desempeña como editor en un diario local de Cancún, México.
¡La li ho! ^_^
Qui non cogitat non dubitat
Quien no piensa no duda
Dudar, parte importante del pensamiento humano es cuestionarse las decisiones y aunque el mundo diga y rediga que dudar no es bueno, lo cierto es que todo empieza con una idea y una falta de certeza: ¿será o no será? He ahí la clave de todo, hasta de las cosas más pequeñas.
Hace varios días que me dieron el sí para las vacaciones: autorizados están mis siete días de asueto del 17 al 28 de noviembre, o sea en menos de dos semanas. ¿Qué pretendo hacer? Por ahora, el plan está en realizar un viaje a la gran Ciudad de México, donde todo un mundo de gente súper chida para conocer vive: el @dolphimx, @jucas, @apedron, @MOONT y muchos más; también a Puebla, donde podré ver de nuevo a mi hermanito el @gusdano y a @ciberluis. Todo parece perfecto porque en ambos lugares me han ofrecido posada en buena onda, además que podré por fin conocer lugares del centro del país de los cuales sólo conozco por libros. Ayer mismo estaba charlando con mi amigo Toño sobre los lugares que él me recomienda visitar en ambos sitios, y así andaba todo emocionado pensando en lo mucho que podré aprender, hasta que llegó algo en mi cabecita de brócoli.
No es que me raje, aún no llegamos a eso, pero ayer charlando con Toño y conociendo la situación en la que anda, así, complicada económicamente, me puse a pensar en la viabilidad de realizar el viaje. Sí, mis amigos me darían una manota para no gastar tanto al ofrecerme hospedaje, pero pues... no sé, la situación no está lo suficientemente segura para tapar todas mis dudas de un jalón. No es que Toño me influya en ese sentido, de hecho él me dice que haga el viaje, que vaya y los disfrute porque sabe que debido a mi condición de "historiador aficionado", visitar las zonas coloniales de México y Puebla me llenarán de satisfacción, vamos, que sabría sacarle un provecho personal al viaje y no sería "una escapada" sin valor. Si ya de cajón sería un valor sentimental ver a mis cuates de aquellos lares, sumémosle el conocer grandes lugares históricos. ¡Toda una ganga!
Sé que no tiene mucho sentido lo que digo, pero aún cuando ando viendo lo del vuelo con mi pá, sí tengo aún la idea de una vez determinado el presupuesto, considerar al menos por un día entero la idea y ya, comenzar el día con la decisión bien tomada para disfrutar desde los preparativos hasta el regreso. Así no descarto el viaje, que de hecho lo quiero hacer por la razones ya esgrimidas.
Te cuento pero no te digo...
Sucede que algo pasó el día de hoy, algo muy chido que sólo dos personas lo saben con certeza. Obviamente por el subtítulo, no puedo aún decirlo con gran detalle, pero si puedo parafrasear o matizar las cosas. ¿Por qué? Pues porque a veces es necesario sacar lo que tenemos dentro para que no nos consuma, tanto si es bueno como malo.
En pocas palabras va así: cierto personaje de gran relevancia en la política y opinión en México está en Twitter -y varios lo están, de hecho-, le seguí y toda la onda, y de vez en vez me hace "reply" a los twitts; por ello me tomo la libertar de mandarle mensajes privados donde le invito a leer lo que escribo para @DRIP_magazine. De las veces que lo he hecho, siempre me da algún comentario así buena onda y constructivo; el caso es que hoy -bueno, ayer- le mandé la liga al nuevo, y por el mismo medio -privado-, me dijo en pocas palabras que le pareció excelente y bien planteada la idea, que fui valiente al expresarla de esa manera. ¡WOW! La verdad que me puso a viajar en la nube hasta el séptimo cielo. ¡O sea! Es una persona que escribe para diarios nacionales, un referente político con alto puesto en anteriores gobiernos... y que me diga esas cosas. ¡No! Neto que caigo de espaldas del puro gusto.
Obviamente que habrá algún momento en que diga quién es, pero como le decía al jefe en DRIP, soy demasiado modesto, que me da pena decir cuando las cosas me salen bien, siento que sería como presumir y la idea de mandarle a los mensajes e invitaciones a leer DRIP a este personaje no es tanto para decir "¡Hey! Mira qué bueno soy, ya que ‘X,Y persona’ me lee": no, no es por ahí la cosa. Mi idea es conocer su opinión para mejorar mis escritos, para genera debate sobre las cosas en las que creo. Bonito, ¿no?
Así la cosas por acá. Ha sido una semana un poco complicada porque también he notado que ya me urgen las vacaciones: siendo que ando distraído y cansado en el trabajo; después de casi un año de tener mayores responsabilidades, un horario pesado y ediciones completas con mucha labor de talacha, ya mi cabeza anda urgida de un descanso de la redacción, todo también con objeto de rendir mejor al regresar.
Saludos.
- Estado de ánimo:
thoughtful - Música:Più che penso alle fiamme del core; Handel Arias, por Rolando Villazón
¡La li ho! ^_^
Las decisiones no siempre dejan un grato sabor de boca en la primera consecuencia de haberlas tomado, de hecho es parte normal de un momento importante el que exista un dejo de molestia o incluso de "duda", el consabido "hubiera" que no existe pero como molesta.
Ayer veía Skins, el antepenúltimo capítulo de la segunda temporada que trató sobre la llamada toma de decisiones, sobre el bendito "ser adulto" y darse cuenta de ello y de lo que trae encima. Hoy me siento así: ando piense y piense sobre cosas que he hecho y otras que han pasado, esta vez no tanto sobre la vida "privada" o los sentimientos, sino sobre el el "que quieres hacer con tu vida".
Hace unos días me llamaron para ofrecerme una oportunidad de trabajo en otro lado, al principio lo pensé y toda la cosa, pero después de meditar y de no preguntarle a nadie -cosa rara-, decidí por mí mismo el no tomarla, el no darle más vuelo al asunto y mejor pasarle la oportunidad a otro compañero -el cual me ha dicho que ya quedó aceptado-. ¿Qué pasó acá? ¿Por qué tome tal decisión? Y sobre todo, ¿estás conforme con lo decidido, Nef? En el fondo, a esta última digo que sí; de las otras, son cuestiones raras y, por primera vez en la vida, cuestión del futuro.
Comenté hace unas semanas que estaba por fin con la mente clara sobre lo que quiero hacer, sobre el trabajo que pienso desempeñar y el camino para seguir en ello. También acepté que ya es tiempo de ser más adulto de lo que ya soy y decidir, pensar, meditar y cuestionar sobre la realidad que vivo, pero a diferencia del pasado, es momento de hacerlo de mí a mí, y no a otras personas: dejar a un lado la necesidad de que "me digan" que hacer o "justificar" mis actos con al opinión de los demás. Así, todo ese proceso de pensamiento en silencio me llevó a descubrir un cierto pragmatismo muy oculto en mi mente, de hecho van dos de mis artículos en @DRIP_magazine donde se da a notar que es la realidad la que mueve ya mucho de mis actos y no tanto el "idealismo ramplón" de mi juventud veinteañera.
Decidí no darle pie en este momento a otra opción de trabajo por una razón fundamental: es tiempo de hacer presencia. Sí, ya es la ocasión en que se necesita mostrar una imagen más profesional de nuestra persona en busca de mejores oportunidades, lo explicaré: tengo dos años trabajando en este diario y han sido realmente muy buenos con todas las cosas que me ha tocado aprender y crear; sí hay un buen de problemas, carencias y situaciones que no están en el mejor momento, pero considero que la balanza se pone de parte de las cosas buenas. ¿Idea de permanecer? Simple: no quiero que en mi C.V. aparezca otro empleo más en el cual no pase de los dos años.
Todos mis empleos anteriores -aunque disímbolos- no pasan de dos años y tres meses en promedio de permanencia. "Este es un saltimbanquí", se puede decir de un C.V. con semejante situación. Si quiero demostrar una actitud profesional respecto a mi labor, es mi pensar que resulta imperativo demostrar que se puede trabajar durante un período mayor al citado promedio. No veo bien andar saltando de oficina en oficina cada dos años, mucho menos ahora que estoy haciendo lo que siempre quise hacer: para lograr una oportunidad por méritos propios, tengo la certeza de que debo demostrar más en donde ahora me encuentro.
Así, reconozco que es un decisión difícil, sé que es un problema al que me tendré que enfrentar en cuando más personas se enteren de ello. "¡Cómo es posible! ¿Acaso quieres quedarte como tonto en un sólo lugar? ¿Es qué no quieres mejorar?" Pueden ser algunos de los cuestionamientos que tendré que aguantar, pero no pienso claudicar. ¡Claro! Si fuera una oferta como El Universal pues claro que sí la tomaría, sin embargo no me convence la idea de en este momento comenzar en un diario nuevo, mucho menos en estos tiempo tan complicados. Y pongo en claro que no estoy siendo un chamaco comodino o cobarde, pero es mi pensar que para razonar es necesario usar la cabeza: el equipo con quien trabajo es súper, no me tratan mal y mis opiniones son escuchadas.
Estoy conforme con mi decisión aunque es bastante obvio por mi primer párrafo que está presente el dejo del "hubiera" al enterarme de que mi amigo se quedará en el puesto. Él lo necesita mucho más que yo, eso lo puedo asegurar... sí, es parte de mi "misión en la vida" de hacer feliz al mundo: el puesto estaba pensado para mí, pero preferí darle a él esa oportunidad ya que mi razonamiento me llevó a la conclusión de que, para mí, no es aún el momento de migrar. Hay mucho por hacer, mucho que aprender y que ganar, sólo tengo que mostrar mi sonrisa y buen talante para lograrlo.
¡Vamos Nef! ¡Ánimo!
Saludos.
Ratio decidenti
Razón para decidir
Razón para decidir
Las decisiones no siempre dejan un grato sabor de boca en la primera consecuencia de haberlas tomado, de hecho es parte normal de un momento importante el que exista un dejo de molestia o incluso de "duda", el consabido "hubiera" que no existe pero como molesta.
Ayer veía Skins, el antepenúltimo capítulo de la segunda temporada que trató sobre la llamada toma de decisiones, sobre el bendito "ser adulto" y darse cuenta de ello y de lo que trae encima. Hoy me siento así: ando piense y piense sobre cosas que he hecho y otras que han pasado, esta vez no tanto sobre la vida "privada" o los sentimientos, sino sobre el el "que quieres hacer con tu vida".
Hace unos días me llamaron para ofrecerme una oportunidad de trabajo en otro lado, al principio lo pensé y toda la cosa, pero después de meditar y de no preguntarle a nadie -cosa rara-, decidí por mí mismo el no tomarla, el no darle más vuelo al asunto y mejor pasarle la oportunidad a otro compañero -el cual me ha dicho que ya quedó aceptado-. ¿Qué pasó acá? ¿Por qué tome tal decisión? Y sobre todo, ¿estás conforme con lo decidido, Nef? En el fondo, a esta última digo que sí; de las otras, son cuestiones raras y, por primera vez en la vida, cuestión del futuro.
Comenté hace unas semanas que estaba por fin con la mente clara sobre lo que quiero hacer, sobre el trabajo que pienso desempeñar y el camino para seguir en ello. También acepté que ya es tiempo de ser más adulto de lo que ya soy y decidir, pensar, meditar y cuestionar sobre la realidad que vivo, pero a diferencia del pasado, es momento de hacerlo de mí a mí, y no a otras personas: dejar a un lado la necesidad de que "me digan" que hacer o "justificar" mis actos con al opinión de los demás. Así, todo ese proceso de pensamiento en silencio me llevó a descubrir un cierto pragmatismo muy oculto en mi mente, de hecho van dos de mis artículos en @DRIP_magazine donde se da a notar que es la realidad la que mueve ya mucho de mis actos y no tanto el "idealismo ramplón" de mi juventud veinteañera.
Decidí no darle pie en este momento a otra opción de trabajo por una razón fundamental: es tiempo de hacer presencia. Sí, ya es la ocasión en que se necesita mostrar una imagen más profesional de nuestra persona en busca de mejores oportunidades, lo explicaré: tengo dos años trabajando en este diario y han sido realmente muy buenos con todas las cosas que me ha tocado aprender y crear; sí hay un buen de problemas, carencias y situaciones que no están en el mejor momento, pero considero que la balanza se pone de parte de las cosas buenas. ¿Idea de permanecer? Simple: no quiero que en mi C.V. aparezca otro empleo más en el cual no pase de los dos años.
Todos mis empleos anteriores -aunque disímbolos- no pasan de dos años y tres meses en promedio de permanencia. "Este es un saltimbanquí", se puede decir de un C.V. con semejante situación. Si quiero demostrar una actitud profesional respecto a mi labor, es mi pensar que resulta imperativo demostrar que se puede trabajar durante un período mayor al citado promedio. No veo bien andar saltando de oficina en oficina cada dos años, mucho menos ahora que estoy haciendo lo que siempre quise hacer: para lograr una oportunidad por méritos propios, tengo la certeza de que debo demostrar más en donde ahora me encuentro.
Así, reconozco que es un decisión difícil, sé que es un problema al que me tendré que enfrentar en cuando más personas se enteren de ello. "¡Cómo es posible! ¿Acaso quieres quedarte como tonto en un sólo lugar? ¿Es qué no quieres mejorar?" Pueden ser algunos de los cuestionamientos que tendré que aguantar, pero no pienso claudicar. ¡Claro! Si fuera una oferta como El Universal pues claro que sí la tomaría, sin embargo no me convence la idea de en este momento comenzar en un diario nuevo, mucho menos en estos tiempo tan complicados. Y pongo en claro que no estoy siendo un chamaco comodino o cobarde, pero es mi pensar que para razonar es necesario usar la cabeza: el equipo con quien trabajo es súper, no me tratan mal y mis opiniones son escuchadas.
Estoy conforme con mi decisión aunque es bastante obvio por mi primer párrafo que está presente el dejo del "hubiera" al enterarme de que mi amigo se quedará en el puesto. Él lo necesita mucho más que yo, eso lo puedo asegurar... sí, es parte de mi "misión en la vida" de hacer feliz al mundo: el puesto estaba pensado para mí, pero preferí darle a él esa oportunidad ya que mi razonamiento me llevó a la conclusión de que, para mí, no es aún el momento de migrar. Hay mucho por hacer, mucho que aprender y que ganar, sólo tengo que mostrar mi sonrisa y buen talante para lograrlo.
¡Vamos Nef! ¡Ánimo!
Saludos.
- Estado de ánimo:
thoughtful - Música:Yes or no? por Arashi
¡La li ho! ^_^
Hay ocasiones en que las válvulas de escape no funcionan a la perfección, de hecho se cierran o sin más dejan de existir. Si fuéramos entes no sociales -o sea, dejáramos de ser humanos-, toda esa presión no afectaría más que al propio ser que se la traga, pero siendo lo que somos, no podemos evitar que el mal momento cree una cadena de reacciones poco agradables.
Por X o Y cuestiones, el hecho de una nota no tan X hizo que perdiera la paciencia, que contestará el teléfono de mala gana a mi apá y que este se enfadara conmigo. Ya cuando sucedió tal cosa estaba aún peor de carácter, de un mal humor aumentado por las circunstancia de la redacción del día, y el estrés acumulado de nueve meses de trabaja casi obsesivo compulsivo. Salí de la redacción y caminaba sin rumbo; le hablé a mi hermana y al @Yuumei, porque andaba en situación similar de ardido que yo y después de andar como vago por el centro, viendo insinuaciones sexuales de un montón de chamaquitos, gente, ruido y demás, decidí regresar a casa y dar por terminado el momento emo de mí personita. En el taxi caminó a casa hablé con apá y comenté las cosas: no había guerra, sólo tranquilidad y comprensión por mí: hombre estresado y bastante inmerso en su propio relajo como para controlarlo en cinco segundos.
La metafórica válvula...
El momento de estallar sólo es la punta de mayores problemas. La situación del domingo pasado me dejo con muchos pensamiento en la cabeza, la mar de ellos referentes a las múltiples "carencias" emocionales que puedo o no reconocer: "amor", "afecto", un hombre, sexo, desenfreno... bueno, desenfreno no :-P, jejeje. Fuera de las palabras casi dichas sin sentido, no tengo una necesidad absoluta por romper con mi personalidad tranquila y pensativa: cierto, me dan ganas de tener un novio o una persona especial, pero ello no es sólo por las cuestiones de satisfacción sexual, aunque sí las considero necesarias; sucede simplemente que una pareja con quien charlar y sobre quien compartir X o Y suceso me parece tan encantador, que pues... me dan ganas.
Nada es más sencillo que ponerse a trabajar en nuestros deseos, así que la realidad sencilla se presenta: ¿Nef quiere novio? Pues consíguelo. Simple, efectivo... y raro en mi caso porque lo sé, pero no encuentro la forma de ponerlo en práctica. Como diría un cuate, tengo la mitad del camino recorrido, el pleno conocimiento del problema que me aqueja, pero ¡ash! Nada más no encuentro la forma de "encajar" en un mundito donde, o andamos de picaflor, o no conoces a alguien. Y pues, aunque tenga necesidades sexuales, tampoco quiero que sean ellas las que dirijan mis pasos, ¡vamos! Que no quiero pensar con la segunda cabeza.
...y la literal :-/
En otro orden de ideas y como una vez dije, en la redacción donde trabajo habíamos lidiado con un grave problema: la falta de servicios sanitarios. No sé, y realmente me cansé de preguntar durante dos años, las razones por las que teníamos que hacer uso del McDonalds o plazas cercanas para ir al baño. Incluso, cuando vino de visita el presidente del PRD, Jesús Ortega, la diputada local en Quintana Roo, Luz María Beristain preguntó donde estaba el baño y con la pena le dijimos que cruzando la calle -LOL-. Pero bueno, anuncio a los cuatro vientos de la ya ahora cara web, que La Verdad de Quintana Roo por fin tiene baño ^_^. ¡Órale! ¿Raro, no? Crean cuando digo que hasta "miedo" da, jejeje; de todos cuantos han pasado por acá, muchos se fueron por la falta de tan necesario servicio y bueno, por fin se logro, el gran misterio misterioso por fin logró ser resuelto.
Saludos.
Vita via est
La vida es un camino
La vida es un camino
Hay ocasiones en que las válvulas de escape no funcionan a la perfección, de hecho se cierran o sin más dejan de existir. Si fuéramos entes no sociales -o sea, dejáramos de ser humanos-, toda esa presión no afectaría más que al propio ser que se la traga, pero siendo lo que somos, no podemos evitar que el mal momento cree una cadena de reacciones poco agradables.
Por X o Y cuestiones, el hecho de una nota no tan X hizo que perdiera la paciencia, que contestará el teléfono de mala gana a mi apá y que este se enfadara conmigo. Ya cuando sucedió tal cosa estaba aún peor de carácter, de un mal humor aumentado por las circunstancia de la redacción del día, y el estrés acumulado de nueve meses de trabaja casi obsesivo compulsivo. Salí de la redacción y caminaba sin rumbo; le hablé a mi hermana y al @Yuumei, porque andaba en situación similar de ardido que yo y después de andar como vago por el centro, viendo insinuaciones sexuales de un montón de chamaquitos, gente, ruido y demás, decidí regresar a casa y dar por terminado el momento emo de mí personita. En el taxi caminó a casa hablé con apá y comenté las cosas: no había guerra, sólo tranquilidad y comprensión por mí: hombre estresado y bastante inmerso en su propio relajo como para controlarlo en cinco segundos.
La metafórica válvula...
El momento de estallar sólo es la punta de mayores problemas. La situación del domingo pasado me dejo con muchos pensamiento en la cabeza, la mar de ellos referentes a las múltiples "carencias" emocionales que puedo o no reconocer: "amor", "afecto", un hombre, sexo, desenfreno... bueno, desenfreno no :-P, jejeje. Fuera de las palabras casi dichas sin sentido, no tengo una necesidad absoluta por romper con mi personalidad tranquila y pensativa: cierto, me dan ganas de tener un novio o una persona especial, pero ello no es sólo por las cuestiones de satisfacción sexual, aunque sí las considero necesarias; sucede simplemente que una pareja con quien charlar y sobre quien compartir X o Y suceso me parece tan encantador, que pues... me dan ganas.
Nada es más sencillo que ponerse a trabajar en nuestros deseos, así que la realidad sencilla se presenta: ¿Nef quiere novio? Pues consíguelo. Simple, efectivo... y raro en mi caso porque lo sé, pero no encuentro la forma de ponerlo en práctica. Como diría un cuate, tengo la mitad del camino recorrido, el pleno conocimiento del problema que me aqueja, pero ¡ash! Nada más no encuentro la forma de "encajar" en un mundito donde, o andamos de picaflor, o no conoces a alguien. Y pues, aunque tenga necesidades sexuales, tampoco quiero que sean ellas las que dirijan mis pasos, ¡vamos! Que no quiero pensar con la segunda cabeza.
...y la literal :-/
En otro orden de ideas y como una vez dije, en la redacción donde trabajo habíamos lidiado con un grave problema: la falta de servicios sanitarios. No sé, y realmente me cansé de preguntar durante dos años, las razones por las que teníamos que hacer uso del McDonalds o plazas cercanas para ir al baño. Incluso, cuando vino de visita el presidente del PRD, Jesús Ortega, la diputada local en Quintana Roo, Luz María Beristain preguntó donde estaba el baño y con la pena le dijimos que cruzando la calle -LOL-. Pero bueno, anuncio a los cuatro vientos de la ya ahora cara web, que La Verdad de Quintana Roo por fin tiene baño ^_^. ¡Órale! ¿Raro, no? Crean cuando digo que hasta "miedo" da, jejeje; de todos cuantos han pasado por acá, muchos se fueron por la falta de tan necesario servicio y bueno, por fin se logro, el gran misterio misterioso por fin logró ser resuelto.
Saludos.
- Estado de ánimo:
busy - Música:OST de Vicky Cristina Barcelona
¡La li ho! ^_^
Hora est iam nos de somno surgere
Ya es hora de despertar del sueño
Nunca le he dado demasiada importancia al hecho de soñar, sé que lo hago y algunas veces recuerdo que fue lo que experimenté, pero no pasa de una anécdota curiosa sin más consecuencias que una sonrisa perdida en el autobús cuando lo recuerdo.
Curiosamente, tengo dos días meditando un sueño aún más curioso que tuve el fin de semana, una experiencia muy chistosa casi reveladora sobre mi estado de ánimo y salud actual. El sueño consintió en lo siguiente: estaba en una casa muy grande, oscura pero muy bonita que además tenía un amplio patio con colinas, césped, jardines y una cancha de tenis. En el campo de juego estaban tres personas: @LuisAcoltzi, @Yuumei y el compañero de trabajo, Mario; no recuerdo cuál de ellos no jugaba, pero sí tengo en mente que mi intención era llegar allá y jugar, ya que estaba vestido para jugar tenis y tenía en mano la raqueta, sólo que a cada paso que daba, caía rendido de sueño, despertaba a los pocos segundos y pasaba lo mismo: desesperadamente rendido, por más esfuerzo que hacía no podía tenderme en pie el tiempo suficiente para llegar, y ellos me animaban pero ni así, terminé en el suelo dormido... y ahí terminó el sueño.
A diferencia de otras cosas marcianas que me pasan, este recuerdo no es especialmente raro pero sí muy revelador: Nef está cansado, mi mente no puede dar un paso más hacia la realización de algo, sea lo que sea que sea. Siento muchas veces que mi cuerpo está exhausto: en las mañanas escucho el despertador, me despierto y levanto sólo para apagarlo y decir "diez minutitos, porfa", y cuando abro los ojos de nuevo, ¡verde! La mañana se me fue en dormir. Me gusta levantarme temprano, pero mi energía está casi agotada, mi mente no quiere salir del mundo de los sueños por más que sé cuando necesario es que despierte.
Ese sueño me hizo notar a que grado estoy por caer en un colapso nervioso porque tal cual pasaba en el sueño, siento que no puedo pasar tiempo con mis amigos, que no puedo hacer el ejercicio que me gusta porque siempre estoy en la línea del agotamiento mental. Mi trabajo me absorbe mucho tiempo dentro y fuera de la redacción: siempre ando viendo noticieros, leyendo diarios, artículos, escribiendo cosas para X o Y asunto; cierto es que estoy contento de escribir para DRIP y otros proyectos, pero también es cierto que mi pobre mente no podrá aguantar más tiempo a menos que haga "algo" que me quite el estrés. De cajón, escribir -y todo lo que ello implica- jamás dejará de estar en mis actividades diarias, solo siento que debo bajarle a la tensión, al querer... bueno, de hecho no sé que por donde es que me llega todo este "atiborre" de cosas en la mente.
La redacción no es la única fuente de problemas como a veces lo veo, sé que hay algo más dentro de mi atribulada persona, un sentimiento de extrañeza que me impide destapar "algo" dentro de mí. Ayer pensaba también en eso cuando, sin más ni más, mandé a volar dos invitaciones para "encuentros cercanos del tercer tipo" con tíos desconocidos de la red. Sentía ganas de hacerlo, curiosidad por experimentar ese peligro sexoso propio de los encuentros, sin embargo mi mente puede más que mis deseos desenfrenados y sé muy bien cuando peligro resulta andar encamado con personas desconocidas y, bueno, "bye, bye", y nada, todo terminó. No niego que me frustré un poco, que sentí ganas de patearme el trasero por ser tan "mocho" o "miedoso", pero entonces, antes de darme el patadón, caí en cuenta que no fue ninguno de los adjetivos mencionados el que preponderaba en mente al momento de decir "no": era la prudencia. Por más liberal que sea, siempre está por delante la seguridad e integridad de nuestra persona, ¿vale la pena irse de wilo con un total y reverendo desconocido? No, no es nada sabio caer en esas situaciones. Así, la razón de la sinrazón se convirtió en razón de la razón y el mundo siguió su marcha, aunque no por ello mi cansancio mental se haya desvanecido en las sombras de la sinrazón.
Aún en este momento no sé qué hacer. Mi mente, ánimo, corazón, sentimientos y movimientos están en algún nivel del purgatorio, suspendidos en medio de todos, viendo al mundo pasar pero aún sabiéndome parte de él, no comparto muchas de las cosas que pasan a mi lado, como si toda mi sensibilidad se hubiese transformado en una armadura, una capaz de evitar que me lastimen. Hmmm, ¿será que cargar con esa armadura es lo que me está cansando? Curioso... ya tengo algo más en que pensar.
Saludos.
- Estado de ánimo:
tired - Música:I have a dream, OST Mamma Mia!
¡La li ho! ^_^
Cuando era niño alguna vez dije que quería ser reportero y que necesitaba para ello aprender a escribir con máquina de escribir. Obvio, nunca sucedió tal cosa y el mundo continuó su marcha junto con un Nef despistado y absorto en una misión inconsiente por apagar la chispa de mi vida.*
Secundaria y preparatoria pasaron sin mucha pena ni gloria a pesar del halo mágico del buen pero indolente estudiante. Cuando llegó el momento de pasar a la universidad las cosas sufrieron el impacto de mi realidad: no sabía que quería hacer con la idea "profesional" de los estudios. En la prepa tenía la carrera técnica de físico matemático, pero mi paso por el mundo de la informática y la programación fue realmente malo: me chocaba estar hablando de esos temas, de pensar en diagramas de flujo, lenguajes, ciclos y esas cosas para las que no estoy hecho. ¿Qué hacía ahí? Hmm, pensé que era lo correcto, pensaba tontamente que esa el camino natural y más sencillo para "seguir siendo estudiante" y -ahora a los 30 lo veo claramente-, no enfrentarme al mundo real y ser un mediocre.
Esta falta de valor para enfrentarme y reconocer que había arruinado tres años de mi vida en la prepa estudiando una especialidad que no quería, hicieron de mi un chico lleno de miedo, anti-social y amargado. Razones miles y sin ganas de adentrarme en ellas hicieron que terminara en La Salle, de la cual me salí apenas empezando el segundo semestre, a la par que con mi empleo de aquel momento, diseñador web en empresa local. Ante de irme, tuve la oportunidad -mala, realmente- de irme a los Estados Unidos para especialización en diseño, chance que deje pasar porque sabía que en primera no podía ir y segunda, que no quería hacerlo porque dentro mí sabía que sólo serviría para perpetuar mis problemas de confianza con la carrera que nunca quise.
Paso el tiempo y Nef hizo muchas cosas de las cuales ya he contando en diversas ocasiones. Todo ello sin haber terminado una carrera universitaria, quedándome con la prepa terminada y nada más. Pocas veces me pongo a pensar en el "hubiera" de poseer un título universitario, la vida me ha dejado claro que no necesito de él para poder hacer lo que tenga que hacer para llegar a ser lo que quiero ser... aunque la verdad es que poco tiempo tengo de haber encontrado como hacer lo que quiero ser. Sin embargo existe un debilidad intrínseca de mi personalidad EMOtiva que no puedo controlar con la facilidad que deseara, y tal es tomar las cosas como son y de quien vienen.
Ayer, terminando de tomar el almuerzo me encontré con el de sistemas en el restaurante y me quedé a platicar con él un rato. Entre esto y aquello, llegó a un comentario que me tumbó por horas y horas y terminó por arruinar la poca confianza que pude esbozar ese día. En pocas palabras, resaltó que mi falta de carrera universitaria en el periodismo me hacía un "esclavo" del periódico porque, a su pensar, estoy condenado a no encontrar empleo en otra parte porque "nadie contrataría a un periodista que no tiene estudios sobre ello". ¡No! Salí del restaurante tan deprimido, pero tan deprimido que me salí de la redacción un rato a chillar -en forma figurada- a un espacio callejón de por estos lares.
Nunca, nunca me he sentido al eminencia andando y menos el sucesor de... sea quien sea el adalid del periodismo mexicano ahora. Aún con ello, aún cuando sea un "iletrado sin carrera", no considero que sea un agente cautivo o un medriocre al que mantienen en una empresa porque "es el menor peor". Cierto es que en donde trabajo tiene una filosofía tan, pero tan extraña de los recursos humanos que raya en lo anecdótico -recuerden el gran "Misterio misterioso"-, pero ni con ello me veo como una persona que este aferrada a su trabajo por ignorante que sabe nadie más le daría empleo. Entonces, ¿por qué me dolió? Pues porque siempre -para mí- es triste cuando ponen por delante la "falta de" en lugar de "lo bueno que tienes"; no estamos para esperar halagos, pero me parece muy poco amable juzgar a los demás de esa forma. Eso fue lo que arruinó mi día, porque me sentí muy mal, muy triste de saber que alguien piensa eso de mí. Por más clase de autoconfianza, la verdad es que no pude y me sentí terrible toda la tarde.
Con el pasar de las horas se fue mejorando la situación. Amigos dentro y fuera del twitter me ayudaron a salir del agujero y bueno, el mundo sigue su marcha y yo con él. No hay mucho que contar sobre como salir de ese momento emo -el segundo en una semana, ¡que horror!-, sólo recordar frases que escuché y leí: "tómalo de quien viene"; "¿te vas dejando el trabajo tumbado?"; "no confíes en todas las personas, muchas te harán creer que son tus amigos y te tirarán secreciones cuando voltees".
Saludos.
____________
* De hecho nunca aprendí: se usar el teclado QWERTY, puedo escribir sin ver los caracteres impresos en el teclado, pero sólo utilizo tres dedos :-P.
Dies diem docet
El día enseña al día
El día enseña al día
Cuando era niño alguna vez dije que quería ser reportero y que necesitaba para ello aprender a escribir con máquina de escribir. Obvio, nunca sucedió tal cosa y el mundo continuó su marcha junto con un Nef despistado y absorto en una misión inconsiente por apagar la chispa de mi vida.*
Secundaria y preparatoria pasaron sin mucha pena ni gloria a pesar del halo mágico del buen pero indolente estudiante. Cuando llegó el momento de pasar a la universidad las cosas sufrieron el impacto de mi realidad: no sabía que quería hacer con la idea "profesional" de los estudios. En la prepa tenía la carrera técnica de físico matemático, pero mi paso por el mundo de la informática y la programación fue realmente malo: me chocaba estar hablando de esos temas, de pensar en diagramas de flujo, lenguajes, ciclos y esas cosas para las que no estoy hecho. ¿Qué hacía ahí? Hmm, pensé que era lo correcto, pensaba tontamente que esa el camino natural y más sencillo para "seguir siendo estudiante" y -ahora a los 30 lo veo claramente-, no enfrentarme al mundo real y ser un mediocre.
Esta falta de valor para enfrentarme y reconocer que había arruinado tres años de mi vida en la prepa estudiando una especialidad que no quería, hicieron de mi un chico lleno de miedo, anti-social y amargado. Razones miles y sin ganas de adentrarme en ellas hicieron que terminara en La Salle, de la cual me salí apenas empezando el segundo semestre, a la par que con mi empleo de aquel momento, diseñador web en empresa local. Ante de irme, tuve la oportunidad -mala, realmente- de irme a los Estados Unidos para especialización en diseño, chance que deje pasar porque sabía que en primera no podía ir y segunda, que no quería hacerlo porque dentro mí sabía que sólo serviría para perpetuar mis problemas de confianza con la carrera que nunca quise.
Paso el tiempo y Nef hizo muchas cosas de las cuales ya he contando en diversas ocasiones. Todo ello sin haber terminado una carrera universitaria, quedándome con la prepa terminada y nada más. Pocas veces me pongo a pensar en el "hubiera" de poseer un título universitario, la vida me ha dejado claro que no necesito de él para poder hacer lo que tenga que hacer para llegar a ser lo que quiero ser... aunque la verdad es que poco tiempo tengo de haber encontrado como hacer lo que quiero ser. Sin embargo existe un debilidad intrínseca de mi personalidad EMOtiva que no puedo controlar con la facilidad que deseara, y tal es tomar las cosas como son y de quien vienen.
Ayer, terminando de tomar el almuerzo me encontré con el de sistemas en el restaurante y me quedé a platicar con él un rato. Entre esto y aquello, llegó a un comentario que me tumbó por horas y horas y terminó por arruinar la poca confianza que pude esbozar ese día. En pocas palabras, resaltó que mi falta de carrera universitaria en el periodismo me hacía un "esclavo" del periódico porque, a su pensar, estoy condenado a no encontrar empleo en otra parte porque "nadie contrataría a un periodista que no tiene estudios sobre ello". ¡No! Salí del restaurante tan deprimido, pero tan deprimido que me salí de la redacción un rato a chillar -en forma figurada- a un espacio callejón de por estos lares.
Nunca, nunca me he sentido al eminencia andando y menos el sucesor de... sea quien sea el adalid del periodismo mexicano ahora. Aún con ello, aún cuando sea un "iletrado sin carrera", no considero que sea un agente cautivo o un medriocre al que mantienen en una empresa porque "es el menor peor". Cierto es que en donde trabajo tiene una filosofía tan, pero tan extraña de los recursos humanos que raya en lo anecdótico -recuerden el gran "Misterio misterioso"-, pero ni con ello me veo como una persona que este aferrada a su trabajo por ignorante que sabe nadie más le daría empleo. Entonces, ¿por qué me dolió? Pues porque siempre -para mí- es triste cuando ponen por delante la "falta de" en lugar de "lo bueno que tienes"; no estamos para esperar halagos, pero me parece muy poco amable juzgar a los demás de esa forma. Eso fue lo que arruinó mi día, porque me sentí muy mal, muy triste de saber que alguien piensa eso de mí. Por más clase de autoconfianza, la verdad es que no pude y me sentí terrible toda la tarde.
Con el pasar de las horas se fue mejorando la situación. Amigos dentro y fuera del twitter me ayudaron a salir del agujero y bueno, el mundo sigue su marcha y yo con él. No hay mucho que contar sobre como salir de ese momento emo -el segundo en una semana, ¡que horror!-, sólo recordar frases que escuché y leí: "tómalo de quien viene"; "¿te vas dejando el trabajo tumbado?"; "no confíes en todas las personas, muchas te harán creer que son tus amigos y te tirarán secreciones cuando voltees".
Saludos.
____________
* De hecho nunca aprendí: se usar el teclado QWERTY, puedo escribir sin ver los caracteres impresos en el teclado, pero sólo utilizo tres dedos :-P.
- Estado de ánimo:
shocked - Música:Dies Irae, Requiém de Mozart
¡La li ho! ^_^
Alguna veces desearía no ser tan emo... cionalmente complicado.
Caminando por la calle soy una persona terriblemente seria: no sonrío, no hablo, no muestro rasgo de emociones agradables para con persona alguna. Los audífonos que Dolphimx me regaló me dejan el suficiente contacto con el mundo exterior para llegar sano y salvo a donde sea mi destino. Sin embargo no dejo de ser yo mismo: más de una vez me he visto llorando -calmadamente- o lagrimeando por cosas que me parecen tan tristes y terribles como ver un anciano pedir limosna, una familia que espera a que su padre termine de limpiar parabrisas para poder ir a su casa o, como me pasó recién, ver una anciana sentada en el suelo frente al Sanborns cercano a la terminal: me llegó al alma con la profundidad digna de un sentimiento.
Contaba alguna vez como mi "misión" en la vida es hacer al mundo feliz y todos los vericuetos que ello implicaba. Es bastante obvio que no puedo ir por las calles de Cancún repartiendo dinero o consiguiendo empleo a todo ser humano que lo necesite, eso lo sé. Sin embargo el dolor por la injusticia a priori es muy difícil para mí de soportar. Sí, son personas que no conozco y por tal, el sentimiento tiene momento para desaparecer, pero -y conmigo siempre hay un "sin embargo"-, ¿cómo se lidia con este sentimiento cuando lo tienes más cerca de tí?
Ahora pasa algo que no puedo controlar, algo que está más allá de todos los poderes inventados que pueda crear o tener para lograr el objetivo de ver a todos sonreír. ¿Qué es? Pues que por medio de una conversación del MSN de una compañera del trabajo, me enteré que una ex compañera de la redacción está pasando un terrible momento económico ya que no encuentra empleo. En la ventana del MSN comentaba que si nos era posible ayudarla juntando una "vaquita" entre los muchachos... ¡ay santa Evolución! Me sentí muy mal por tener que decir la verdad: no puedo en este momento T_T.
No sé, serio que escapa a mi entendimiento porque me molesta una negativa tan común, tan teóricamente simple: sé que no puedo ayudar a nadie en ese aspecto en este momento, pero aún así no dejo de sentir esa empatía que causa incomodidad. Acá es cuando se cuestiona si realmente la misión en la vida tiene sentido.
"Nef, no nos puedes resolver la vida a todos... Primero TU!!!", dijo Dolfo cuando escribí el twitt sobre como me sentía. Lo sé, lo sé, lo sé y lo sé: no soy el alfa y el omega para repartir pescados y pan entre el mundo, pero no sé, la verdad es que no sé como resolver este sentimiento dentro de mí. Quiero ayudar, pero no me es posible obtener un resultado favorable para esta situación. También quiero ayudar a un amigo de Mau, pero tampoco en este momento me es "posible", ya que lo que puedo hacer no me hará decirles "sí :-)", sino un "aguanta". ¡Ash! Recuerdo cuando estaba triste y enojado con el mundo y como por una serie de eventos afortunados el panorama cambio cuando decidí aceptar una oportunidad: quiero eso, quiero ayudar a las personas para dar las gracias... sólo que a veces no es tan fácil como parece, y he ahí la complicación de todo esto.
¿Qué haré? No lo sé. ¿Tambalea la misión en la vida? No, solamente que esta experiencia sirve para entender que el mundo no será feliz porque haga o invente algo: mi paso es uno y nada más, esperar resolver los problemas de todos solo terminará por crearlos para mí. En otras palabras: "serenidad y paciencia, mi querido Nef, deja de ser tan emocional". ¡Ja! Fuera tan fácil -_-.
Saludos.
Homo sum, humani nihil a me alienum puto
Hombre soy, nada de lo humano me es ajeno
Hombre soy, nada de lo humano me es ajeno
Alguna veces desearía no ser tan emo... cionalmente complicado.
Caminando por la calle soy una persona terriblemente seria: no sonrío, no hablo, no muestro rasgo de emociones agradables para con persona alguna. Los audífonos que Dolphimx me regaló me dejan el suficiente contacto con el mundo exterior para llegar sano y salvo a donde sea mi destino. Sin embargo no dejo de ser yo mismo: más de una vez me he visto llorando -calmadamente- o lagrimeando por cosas que me parecen tan tristes y terribles como ver un anciano pedir limosna, una familia que espera a que su padre termine de limpiar parabrisas para poder ir a su casa o, como me pasó recién, ver una anciana sentada en el suelo frente al Sanborns cercano a la terminal: me llegó al alma con la profundidad digna de un sentimiento.
Contaba alguna vez como mi "misión" en la vida es hacer al mundo feliz y todos los vericuetos que ello implicaba. Es bastante obvio que no puedo ir por las calles de Cancún repartiendo dinero o consiguiendo empleo a todo ser humano que lo necesite, eso lo sé. Sin embargo el dolor por la injusticia a priori es muy difícil para mí de soportar. Sí, son personas que no conozco y por tal, el sentimiento tiene momento para desaparecer, pero -y conmigo siempre hay un "sin embargo"-, ¿cómo se lidia con este sentimiento cuando lo tienes más cerca de tí?
Ahora pasa algo que no puedo controlar, algo que está más allá de todos los poderes inventados que pueda crear o tener para lograr el objetivo de ver a todos sonreír. ¿Qué es? Pues que por medio de una conversación del MSN de una compañera del trabajo, me enteré que una ex compañera de la redacción está pasando un terrible momento económico ya que no encuentra empleo. En la ventana del MSN comentaba que si nos era posible ayudarla juntando una "vaquita" entre los muchachos... ¡ay santa Evolución! Me sentí muy mal por tener que decir la verdad: no puedo en este momento T_T.
No sé, serio que escapa a mi entendimiento porque me molesta una negativa tan común, tan teóricamente simple: sé que no puedo ayudar a nadie en ese aspecto en este momento, pero aún así no dejo de sentir esa empatía que causa incomodidad. Acá es cuando se cuestiona si realmente la misión en la vida tiene sentido.
"Nef, no nos puedes resolver la vida a todos... Primero TU!!!", dijo Dolfo cuando escribí el twitt sobre como me sentía. Lo sé, lo sé, lo sé y lo sé: no soy el alfa y el omega para repartir pescados y pan entre el mundo, pero no sé, la verdad es que no sé como resolver este sentimiento dentro de mí. Quiero ayudar, pero no me es posible obtener un resultado favorable para esta situación. También quiero ayudar a un amigo de Mau, pero tampoco en este momento me es "posible", ya que lo que puedo hacer no me hará decirles "sí :-)", sino un "aguanta". ¡Ash! Recuerdo cuando estaba triste y enojado con el mundo y como por una serie de eventos afortunados el panorama cambio cuando decidí aceptar una oportunidad: quiero eso, quiero ayudar a las personas para dar las gracias... sólo que a veces no es tan fácil como parece, y he ahí la complicación de todo esto.
¿Qué haré? No lo sé. ¿Tambalea la misión en la vida? No, solamente que esta experiencia sirve para entender que el mundo no será feliz porque haga o invente algo: mi paso es uno y nada más, esperar resolver los problemas de todos solo terminará por crearlos para mí. En otras palabras: "serenidad y paciencia, mi querido Nef, deja de ser tan emocional". ¡Ja! Fuera tan fácil -_-.
Saludos.
- Estado de ánimo:
thoughtful - Música:Minna de Utao; melodía de Uta no Onnisan
¡La li ho! ^_^
Estaba tomando la ducha cuando pensaba en algo que @Yuumei me dijo la semana pasada que hablé con él, siendo tal dicho el que he cambiado mucho de cuando me conoció hace dos años y andaba en la agencia de viajes -el bendito "gran edificio blanco", alias, OT-.
Dos años son pocos, realmente un pizca de tiempo, y la verdad es que me asusta lo mucho que he cambiado en este tiempo. No es que tenga una fecha exacta para recordar, mucho menos es esta, pero esa llamada que comenté me ha hecho revolotear muchas cosas en la cabeza, pensar y recordar los mil y un detalles raros que en aquel momento creí que hacían mi vida "más gay" -estúpido-, pero que ahora veo, con sonrisa y satisfacción, que sólo eran babosadas de un Nef sin mucha confianza en si mismo.
¿Qué tanto dijo el Yuumei? Obviamente me explicó que era lo que veía en mí, el Nef del 2009 que no notaba en el Nef del 2007, y más evidente es que lo que mencionaré será la meditación propia sobre su amplio sentir. De cajón, por más que parece que todos los días me mandan a volar, lo que más puedo incluso notar por mi mismo, es que no ando "tras" de niños pendejos como antes. Enfocarse en mi labor, mi consabido por todos trabajo soñado, me ha hecho ganar un poco de confianza en mi mismo -aja-, al grado hacerme descubrir las tarugadas -por no decir otra cosa- que cometía en el pasado cuando andaba con ciertos niños-niñas en busca de... ¿afecto?
Me explico. Cuando hace unos ayeres Nef andaba de wilo, tenía una marciana atracción por gente más joven que yo, en su mayoría niños-niñas demasiado flamboyantes, demasiado absortos en idioteces que parece mentira que se creyeran al pie de la letra los estereotipos de la TV. ¿Por qué lo hacía? Porque no tenía satisfacción y pensé que andar con "niños" me haría sentir bien.... ¡ash! Que idiotizado andaba :-/. Sí, aún recuerdo lo terriblemente menso que me hacían sentir cuando salía con esa gente, esas personas tan vacías, presumidas y altaneras que, viendo a un casi adulto sin mucha confianza, tendían a juzgar y "hacerme ver" lo maravillosa que era su vida "independiente y libre". Claro, más menso era mi santa persona por seguirles el juego: tan poco confianza tenía en mí, que aceptaba lo que sea con tal de sentirme... bueno, ya no sé ni que quería con ellos.
De regreso al 2009, volteo a ver las cosas que he hecho en mis treinta añitos, y gracias a lo dicho por Yuumei, me da mucha alegría ver como, aunque tal vez ya no salgo tanto como antes, todas esas personitas vacías y huecas no son más que un curioso recuerdo con su bien plantada reflexión: son errores cometidos que nunca pasarán otra vez. Por cuestiones interneteras -o sea, aún tienen mi correo-e-, me llegan de vez en cuando las fotos a sus "metros" o "fotologs", y la verdad, juro sobre la tumba del Emperador Max que me hacen sonreír mucho al ver que, a dos años de haber salido con ellos, siguen absortos en la misma actitud, la misma pesadez y pretensión que mostraban, ¡vamos! Hasta tienen la misma cara de perdidos, haciendo lo mismo y, sobre todo, ensalsando su ignorancia a más no poder. De nuevo, ¿qué carajos hacía con esa gente?
El otro cambio interesante que notado había ya pero el Yuumei lo sacó a colación, es como poco a poco mi vida tiene un sentido más acorde con lo que realmente soy: desde el trabajo de mis sueños -con todo y el estres-, hasta el hecho de que tenga un espacio para escribir en una revista en línea, pasando por tener ahora amistades más pensadas, más edificantes para mi atolondrado cerebro. Y tal es muy cierto. Antes, aceptaba a medio mundo y pensaba que eran mi cuates, pero ahora soy tan, pero tan complicado de tratar y conocer, que prefiero enfocarme en muy pocas personas y a esas sí entregarle mi amistad y hacerlas parte de mi vida, y lo mejor es que ellos también me aceptan: o sea, doy en el clavo porque no ando repartiendo corazones por medio Cancún.
Pero bueno, la verdad es que con todo y todo, me siento como una persona muy feliz :-) de haber crecido tanto en dos años.
Saludos.
P.D. Visiten mi artículo en DRIP :-) http://www.drip.com.mx/
Credula vitam spes fovet er mellius cras fore semper dicit
La fe vitaliza neustras vidas, y nos hace pensar que mañana será mejor
La fe vitaliza neustras vidas, y nos hace pensar que mañana será mejor
Estaba tomando la ducha cuando pensaba en algo que @Yuumei me dijo la semana pasada que hablé con él, siendo tal dicho el que he cambiado mucho de cuando me conoció hace dos años y andaba en la agencia de viajes -el bendito "gran edificio blanco", alias, OT-.
Dos años son pocos, realmente un pizca de tiempo, y la verdad es que me asusta lo mucho que he cambiado en este tiempo. No es que tenga una fecha exacta para recordar, mucho menos es esta, pero esa llamada que comenté me ha hecho revolotear muchas cosas en la cabeza, pensar y recordar los mil y un detalles raros que en aquel momento creí que hacían mi vida "más gay" -estúpido-, pero que ahora veo, con sonrisa y satisfacción, que sólo eran babosadas de un Nef sin mucha confianza en si mismo.
¿Qué tanto dijo el Yuumei? Obviamente me explicó que era lo que veía en mí, el Nef del 2009 que no notaba en el Nef del 2007, y más evidente es que lo que mencionaré será la meditación propia sobre su amplio sentir. De cajón, por más que parece que todos los días me mandan a volar, lo que más puedo incluso notar por mi mismo, es que no ando "tras" de niños pendejos como antes. Enfocarse en mi labor, mi consabido por todos trabajo soñado, me ha hecho ganar un poco de confianza en mi mismo -aja-, al grado hacerme descubrir las tarugadas -por no decir otra cosa- que cometía en el pasado cuando andaba con ciertos niños-niñas en busca de... ¿afecto?
Me explico. Cuando hace unos ayeres Nef andaba de wilo, tenía una marciana atracción por gente más joven que yo, en su mayoría niños-niñas demasiado flamboyantes, demasiado absortos en idioteces que parece mentira que se creyeran al pie de la letra los estereotipos de la TV. ¿Por qué lo hacía? Porque no tenía satisfacción y pensé que andar con "niños" me haría sentir bien.... ¡ash! Que idiotizado andaba :-/. Sí, aún recuerdo lo terriblemente menso que me hacían sentir cuando salía con esa gente, esas personas tan vacías, presumidas y altaneras que, viendo a un casi adulto sin mucha confianza, tendían a juzgar y "hacerme ver" lo maravillosa que era su vida "independiente y libre". Claro, más menso era mi santa persona por seguirles el juego: tan poco confianza tenía en mí, que aceptaba lo que sea con tal de sentirme... bueno, ya no sé ni que quería con ellos.
De regreso al 2009, volteo a ver las cosas que he hecho en mis treinta añitos, y gracias a lo dicho por Yuumei, me da mucha alegría ver como, aunque tal vez ya no salgo tanto como antes, todas esas personitas vacías y huecas no son más que un curioso recuerdo con su bien plantada reflexión: son errores cometidos que nunca pasarán otra vez. Por cuestiones interneteras -o sea, aún tienen mi correo-e-, me llegan de vez en cuando las fotos a sus "metros" o "fotologs", y la verdad, juro sobre la tumba del Emperador Max que me hacen sonreír mucho al ver que, a dos años de haber salido con ellos, siguen absortos en la misma actitud, la misma pesadez y pretensión que mostraban, ¡vamos! Hasta tienen la misma cara de perdidos, haciendo lo mismo y, sobre todo, ensalsando su ignorancia a más no poder. De nuevo, ¿qué carajos hacía con esa gente?
El otro cambio interesante que notado había ya pero el Yuumei lo sacó a colación, es como poco a poco mi vida tiene un sentido más acorde con lo que realmente soy: desde el trabajo de mis sueños -con todo y el estres-, hasta el hecho de que tenga un espacio para escribir en una revista en línea, pasando por tener ahora amistades más pensadas, más edificantes para mi atolondrado cerebro. Y tal es muy cierto. Antes, aceptaba a medio mundo y pensaba que eran mi cuates, pero ahora soy tan, pero tan complicado de tratar y conocer, que prefiero enfocarme en muy pocas personas y a esas sí entregarle mi amistad y hacerlas parte de mi vida, y lo mejor es que ellos también me aceptan: o sea, doy en el clavo porque no ando repartiendo corazones por medio Cancún.
Pero bueno, la verdad es que con todo y todo, me siento como una persona muy feliz :-) de haber crecido tanto en dos años.
Saludos.
P.D. Visiten mi artículo en DRIP :-) http://www.drip.com.mx/
- Estado de ánimo:
cheerful - Música:Believe, por ARASHI
¡La li ho! ^_^
Ayer cuando salí un momento me encontré con la amiga a quien ayudé a conseguir escuela para sus hijos. Ella renunció al trabajo debido a la manera en como la explotaron, bien feo la verdad. Estaba esperando a un -ahora también- ex compañero de la redacción por X o Y; nos saludamos y despedimos para que regresara a la oficina. Caminando, me puse a pensar en la misión autoaceptada de mi parte: hacer al mundo feliz.
¿Qué tiene que ver? Pues andando me pongo siempre melancólico, pensativo y autocrítico de mis acciones, al grado en esta ocasión pensar si realmente estoy cumpliendo con mi cometido, con esa idea vaga y completa -es una contradicción, lo sé- de querer ver al mundo multicolor. Con la amiga moví muchas cosas y poco me importo quedarme sin un peso ese día para que pudiera encontrar escuela; también le cedí mil pesos para el pago de la colegiatura y esas cosas.
En otras cosas que trato de hacer, es ocupar la ridículamente llamada "ley del karma": hacer en otro lo que quisiera que hicieran por mí. Así, ahí me ven haciendo todo cuanto puedo para ver reír a las personas, poniendo todo cuando puedo para que sientan un momento mágico en la vida cuando están conmigo. No soy Amelie, así que tampoco ando corriendo por Cancún creando escenario fantásticos para mover sentimientos, pero sí trato de dar todo el cariño que mi corazón -tomado como fuente poética de los sentimientos- quiere dar. Obviamente no voy a poner las mil y un cositas que he hecho para ver sonreír a las personas, eso sería de muy poco gusto.
Lo que sí puedo mencionar es que a veces no sé si estoy haciendo bien las cosas conmigo mismo. No me siento deprimido como hace unos meses, de hecho he andado relativamente contento, cantando melodías simpáticas para mi mismo y pensando en que hacer con mi trabajo soñado. Sin embargo, siento que todo, todo ese cariño que he dado al mundo pues... pues... ¡ash! No siempre me lo regresan y a veces me canso de gritar para mi adentros porque me pasa tal cosa.
Dos antagónicos personajes en mi vida me han dicho que en mí ven a una "gran persona", pero que poco sirve si él que menos lo ve soy yo. De lo entendible se aprende, pero de lo no entendible se sufre, y yo, Nef, por más que trato y trato, muchas veces me dejo llevar por las nimiedades más nimiedades entre las nimiedades, haciendo que todo se vaya al traste y tenga los consabidos accesos de irritabilidad, molestia y coraje conmigo mismo, durante los cuales hasta el cariño y el amor se "ponen" en contra mía.
No sé bien a bien que es lo que sigue a esta reflexión tan profunda y reveladora sobre mi mismo: ¿dejaré de hacer al mundo feliz? ¿por primera vez me haré feliz a mi mismo? ¡Sabe! De cajón, nunca dejaré de ser yo mismo.
Lo único seguro es que al final del camino siempre estaré, con mi varita mágica en la mano derecha y mi corazón en la izquierda, esperando el momento en que recuerde en donde va mi corazón para entonces sí, poder usar la varita mágica.... sobre mi mismo.
Saludos
Vide Cor Meum
Mira mi corazón
Mira mi corazón
Ayer cuando salí un momento me encontré con la amiga a quien ayudé a conseguir escuela para sus hijos. Ella renunció al trabajo debido a la manera en como la explotaron, bien feo la verdad. Estaba esperando a un -ahora también- ex compañero de la redacción por X o Y; nos saludamos y despedimos para que regresara a la oficina. Caminando, me puse a pensar en la misión autoaceptada de mi parte: hacer al mundo feliz.
¿Qué tiene que ver? Pues andando me pongo siempre melancólico, pensativo y autocrítico de mis acciones, al grado en esta ocasión pensar si realmente estoy cumpliendo con mi cometido, con esa idea vaga y completa -es una contradicción, lo sé- de querer ver al mundo multicolor. Con la amiga moví muchas cosas y poco me importo quedarme sin un peso ese día para que pudiera encontrar escuela; también le cedí mil pesos para el pago de la colegiatura y esas cosas.
En otras cosas que trato de hacer, es ocupar la ridículamente llamada "ley del karma": hacer en otro lo que quisiera que hicieran por mí. Así, ahí me ven haciendo todo cuanto puedo para ver reír a las personas, poniendo todo cuando puedo para que sientan un momento mágico en la vida cuando están conmigo. No soy Amelie, así que tampoco ando corriendo por Cancún creando escenario fantásticos para mover sentimientos, pero sí trato de dar todo el cariño que mi corazón -tomado como fuente poética de los sentimientos- quiere dar. Obviamente no voy a poner las mil y un cositas que he hecho para ver sonreír a las personas, eso sería de muy poco gusto.
Lo que sí puedo mencionar es que a veces no sé si estoy haciendo bien las cosas conmigo mismo. No me siento deprimido como hace unos meses, de hecho he andado relativamente contento, cantando melodías simpáticas para mi mismo y pensando en que hacer con mi trabajo soñado. Sin embargo, siento que todo, todo ese cariño que he dado al mundo pues... pues... ¡ash! No siempre me lo regresan y a veces me canso de gritar para mi adentros porque me pasa tal cosa.
Dos antagónicos personajes en mi vida me han dicho que en mí ven a una "gran persona", pero que poco sirve si él que menos lo ve soy yo. De lo entendible se aprende, pero de lo no entendible se sufre, y yo, Nef, por más que trato y trato, muchas veces me dejo llevar por las nimiedades más nimiedades entre las nimiedades, haciendo que todo se vaya al traste y tenga los consabidos accesos de irritabilidad, molestia y coraje conmigo mismo, durante los cuales hasta el cariño y el amor se "ponen" en contra mía.
No sé bien a bien que es lo que sigue a esta reflexión tan profunda y reveladora sobre mi mismo: ¿dejaré de hacer al mundo feliz? ¿por primera vez me haré feliz a mi mismo? ¡Sabe! De cajón, nunca dejaré de ser yo mismo.
Lo único seguro es que al final del camino siempre estaré, con mi varita mágica en la mano derecha y mi corazón en la izquierda, esperando el momento en que recuerde en donde va mi corazón para entonces sí, poder usar la varita mágica.... sobre mi mismo.
Saludos
- Estado de ánimo:
tired - Música:S.O.S., por ABBA
¡La li ho! ^_^
Mayo ha sido un mes muy particular: creo que ha sido de las temporadas donde menos he escrito y a la vez, donde más he expresado lo que me pasa y siento en el trabajo, sin necesariamente caer en un aburrido monólogo de desventuras sentimentales como cuando estaba en los últimos meses en el "gran edificio blanco".
A la par de las cosas narradas, durante este mes he visto reflejada una parte de mis aventuras en una serie de ánime japonés: Hataraki Man. Esta serie narra las peripecias de Hiroko Matsukata, ambiciosa -en buena onda- periodista que trabaja para una revista como editora; entregada a su trabajo a más allá del cien por ciento de su concentración. ¿Algo familiar con mi vida? Sólo un poquito.
Evidentemente no haré un "review" de la serie, porque no soy experto o aficionado con suficientes elementos para hacer tan interesante labor... y tampoco es que haya pensando en tal cosa. Menciono la serie porque algunos aspectos del ánime me han hecho reflexionar, pensar e identificarme con ellos al traspolarlos a mi existencia laboral. ¿Cómo cuales podría ser? ¡Uf! Una pequeña pléyade de ellos, de los cuales uno resume todos: es lo que me gusta hacer.
Vocación
Muchas personas que han pasado por esta oficina preguntan como es que sigo acá después de todas las cosas que han sucedido; no se explican -y a veces tampoco yo- porque siento un gran ánimo cuando estoy trabajando, dedicado a mi labor que pareciera no hay otra cosa más en este mundo. ¿La respuesta? Me encanta mi trabajo.
Hace mucho tiempo alguien le preguntó a un ex compañero si realmente estaba en el diario porque le gustaba el periodismo o sólo porque no tenía otra cosa que hacer. Obviamente la pregunté rebotó y la tomé para mí, respondiendo que esto es lo que realmente quiero hacer.
Ahora, en el presente de la redacción, hay personas que no están acá porque realmente les guste ser periodistas -si es que arrojarme el manto me es permitido-. Están porque "es un trabajo", "es mi chambita" o simplemente porque es donde hacen segunda voz a otro empleo que se toman más en serio. Para mí eso es muy molesto, ¿por qué? Pues cuando estaba en OT, siento que debí ser más dedicado en lo que hacía para poder sentir parte de todo el conjunto laboral, y ahora que estoy "de este lado", los que realmente quieren hacer lo que están haciendo, veo con desagrado muchas actitudes mediocres que tenía en aquél tiempo.
¿A qué viene en todo esto la historia de Hiroko Matsukata? Ella también está donde quiere estar. En la redacción de Jidai, revista donde trabaja, hay una fauna laboral muy singular donde están presentes muchas situaciones que han pasado por La Verdad: el editor flojo que quiere le digamos todo para que investigue sus temas; el "Matsukato" que hace corajes -¿quién será?- porque otros no toman en serio su trabajo; las salidas al bar después del trabajo para descargar el coraje tras las aburridas reuniones con el director general donde para la redacción sólo hay regaños... ¿qué más puedo decir?
Yo, Nef
Yendo ya hacia la reflexión interna y sin comparaciones, el mes de mayo y la serie de ánime me han dejado perplejo y pensativo sobre la mar de cosas que tengo en la vida laboral. ¿Me gusta mi trabajo? Sí. Nada se compara a ver una plana editada por mi persona en los estantes de periódicos en la ciudad. ¿Me siento satisfecho? Sí, porque por primera vez en la vida, me siento donde siempre quise estar. ¿Es el final? No, porque aún hay mucho que aprender. ¿Te quedarás donde estás? No. Tengo muchas inquietudes e ideas que sé no serán desarrolladas acá; y tal vez más importante, sé que muchas cosas de las que faltan por aprender me esperan en otro lado: crecer se hace todos los días, pero los empujones hacia el éxito nunca están escritos.
Cada día me siento más feliz... aunque no lo vea al momento.
Saludos.
Labor omnia improba vincit
El trabajo tenaz todo lo vence
El trabajo tenaz todo lo vence
Mayo ha sido un mes muy particular: creo que ha sido de las temporadas donde menos he escrito y a la vez, donde más he expresado lo que me pasa y siento en el trabajo, sin necesariamente caer en un aburrido monólogo de desventuras sentimentales como cuando estaba en los últimos meses en el "gran edificio blanco".
A la par de las cosas narradas, durante este mes he visto reflejada una parte de mis aventuras en una serie de ánime japonés: Hataraki Man. Esta serie narra las peripecias de Hiroko Matsukata, ambiciosa -en buena onda- periodista que trabaja para una revista como editora; entregada a su trabajo a más allá del cien por ciento de su concentración. ¿Algo familiar con mi vida? Sólo un poquito.
Evidentemente no haré un "review" de la serie, porque no soy experto o aficionado con suficientes elementos para hacer tan interesante labor... y tampoco es que haya pensando en tal cosa. Menciono la serie porque algunos aspectos del ánime me han hecho reflexionar, pensar e identificarme con ellos al traspolarlos a mi existencia laboral. ¿Cómo cuales podría ser? ¡Uf! Una pequeña pléyade de ellos, de los cuales uno resume todos: es lo que me gusta hacer.
Vocación
Muchas personas que han pasado por esta oficina preguntan como es que sigo acá después de todas las cosas que han sucedido; no se explican -y a veces tampoco yo- porque siento un gran ánimo cuando estoy trabajando, dedicado a mi labor que pareciera no hay otra cosa más en este mundo. ¿La respuesta? Me encanta mi trabajo.
Hace mucho tiempo alguien le preguntó a un ex compañero si realmente estaba en el diario porque le gustaba el periodismo o sólo porque no tenía otra cosa que hacer. Obviamente la pregunté rebotó y la tomé para mí, respondiendo que esto es lo que realmente quiero hacer.
Ahora, en el presente de la redacción, hay personas que no están acá porque realmente les guste ser periodistas -si es que arrojarme el manto me es permitido-. Están porque "es un trabajo", "es mi chambita" o simplemente porque es donde hacen segunda voz a otro empleo que se toman más en serio. Para mí eso es muy molesto, ¿por qué? Pues cuando estaba en OT, siento que debí ser más dedicado en lo que hacía para poder sentir parte de todo el conjunto laboral, y ahora que estoy "de este lado", los que realmente quieren hacer lo que están haciendo, veo con desagrado muchas actitudes mediocres que tenía en aquél tiempo.
¿A qué viene en todo esto la historia de Hiroko Matsukata? Ella también está donde quiere estar. En la redacción de Jidai, revista donde trabaja, hay una fauna laboral muy singular donde están presentes muchas situaciones que han pasado por La Verdad: el editor flojo que quiere le digamos todo para que investigue sus temas; el "Matsukato" que hace corajes -¿quién será?- porque otros no toman en serio su trabajo; las salidas al bar después del trabajo para descargar el coraje tras las aburridas reuniones con el director general donde para la redacción sólo hay regaños... ¿qué más puedo decir?
Yo, Nef
Yendo ya hacia la reflexión interna y sin comparaciones, el mes de mayo y la serie de ánime me han dejado perplejo y pensativo sobre la mar de cosas que tengo en la vida laboral. ¿Me gusta mi trabajo? Sí. Nada se compara a ver una plana editada por mi persona en los estantes de periódicos en la ciudad. ¿Me siento satisfecho? Sí, porque por primera vez en la vida, me siento donde siempre quise estar. ¿Es el final? No, porque aún hay mucho que aprender. ¿Te quedarás donde estás? No. Tengo muchas inquietudes e ideas que sé no serán desarrolladas acá; y tal vez más importante, sé que muchas cosas de las que faltan por aprender me esperan en otro lado: crecer se hace todos los días, pero los empujones hacia el éxito nunca están escritos.
Cada día me siento más feliz... aunque no lo vea al momento.
Saludos.
- Estado de ánimo:
working - Música:Rage Beat, por Kinya
¡La li ho! ^_^
Muchos homosexuales han pasado por la redacción, unos abiertos y alegres, otros abiertos a medias; unos temerosos y otros de armario de cristal: toda la variedad más heterogénea que podría ocurrirse. Esta situación no nos había causado problemas... ¿cuáles? Hmmm, concretamente la falta de criterio periodístico.
Trabajar en un medio de comunicación pequeño es tentador, ya que muchas veces somos los jueces y partes de la información que desplegamos en el diario; se confía en nuestro criterio personal sabiendo -o esperando- que haremos un trabajo eficiente: información acorde a la realidad social en la que vivimos. Eso sólo pasa en un periódico pequeño, ya que en los grandes todo está ya delineado y estructurado.
Sin embargo, y siempre hay uno "sin...", ¿qué sucede cuando dejamos que la pasión nos invada la libertad puesta en nosotros? Todo se vuelve una vorágine de maldad, una oportunidad de llenar las páginas con nuestra agenda, sea buena o sea mala y como es de esperarse, la objetividad se va por el caño.
En el diario donde trabajo, como dije al principio, muchos homosexuales han trabajado -obviamente, soy uno de ellos-, y dejado su huella en los productos que se editan, siempre teniendo en mente que trabajamos para un medio de comunicación general, por lo que la "agenda gay" queda fuera de nuestras mentes: lo único homosexual es nuestra dedicación para hacer bien las cosas.
Ahora andamos con muchos problemas de esa índole en el trabajo: la llegada del judío rompió el paradigma creado por los cinco hombres homosexuales que hemos trabajado por acá. Carlos -porque también se llama así @_@- es un típico homosexual "J": divo, "conocedor" del espectáculo; desprecia el fútbol por ser "populachero", y su visión informativa está llena de detalles gay. Las ocasiones en que debe encargarse de la sección de espectáculos siempre, siempre saca un tema homosexual, no importando si tiene relevancia o no, a saber:
A mi modo de ver, para obtener el respeto por nuestra forma de vida, por el "ser homosexuales", no es nuestro deber meter con cuña los diferentes estereotipos de la comunidad LGBT; tampoco digo que ocultemos nuestra preferencia sexual, pero trabajando en un medio de comunicación no nos da carta libre para exponer nuestro punto de vista, tenemos que ser objetivos y editar para todo público.
El judío ha recibido varías llamadas de atención a ese respecto: se le ha dicho y redicho que no somos una revista gay, que modere su tratamiento de la información y la deje acorde con el diario en general, pero no hace caso. Ayer le señalé, además, varios errores en sus planas que no cambio, y descubrí otros que no había visto, ¿por qué? Porque a él nos "lo vendieron" como que sabe, además, todos sabemos que es profesor y tiene maestría en la Complutense de Madrid, por lo que, tonto de mí, confié en que tuviera visión, oportunidad y capacidad para evitar las metidas de pata, pero ahora veo que no es así.
Acá es donde viene mi parte: me falta aprender a ser jefe. Tengo la autoridad para detener sus desvaríos, sin embargo no he encontrado la forma de quitarme la carita de "niño buena onda" y ya, de plano, desconfiar de él. Dije que según nos dijeron, él sabe, y pues... confié en que eso fuera cierto, pero ya con dos ediciones arruinadas por sus falta de humildad y tacto con la información, hace necesario poner las cosas en su lugar. Sólo debo encontrar la forma de hacerlo.
Saludos.
Hoc opus hic labor est
Aquí está lo que cuesta trabajo
Aquí está lo que cuesta trabajo
Muchos homosexuales han pasado por la redacción, unos abiertos y alegres, otros abiertos a medias; unos temerosos y otros de armario de cristal: toda la variedad más heterogénea que podría ocurrirse. Esta situación no nos había causado problemas... ¿cuáles? Hmmm, concretamente la falta de criterio periodístico.
Trabajar en un medio de comunicación pequeño es tentador, ya que muchas veces somos los jueces y partes de la información que desplegamos en el diario; se confía en nuestro criterio personal sabiendo -o esperando- que haremos un trabajo eficiente: información acorde a la realidad social en la que vivimos. Eso sólo pasa en un periódico pequeño, ya que en los grandes todo está ya delineado y estructurado.
Sin embargo, y siempre hay uno "sin...", ¿qué sucede cuando dejamos que la pasión nos invada la libertad puesta en nosotros? Todo se vuelve una vorágine de maldad, una oportunidad de llenar las páginas con nuestra agenda, sea buena o sea mala y como es de esperarse, la objetividad se va por el caño.
En el diario donde trabajo, como dije al principio, muchos homosexuales han trabajado -obviamente, soy uno de ellos-, y dejado su huella en los productos que se editan, siempre teniendo en mente que trabajamos para un medio de comunicación general, por lo que la "agenda gay" queda fuera de nuestras mentes: lo único homosexual es nuestra dedicación para hacer bien las cosas.
Ahora andamos con muchos problemas de esa índole en el trabajo: la llegada del judío rompió el paradigma creado por los cinco hombres homosexuales que hemos trabajado por acá. Carlos -porque también se llama así @_@- es un típico homosexual "J": divo, "conocedor" del espectáculo; desprecia el fútbol por ser "populachero", y su visión informativa está llena de detalles gay. Las ocasiones en que debe encargarse de la sección de espectáculos siempre, siempre saca un tema homosexual, no importando si tiene relevancia o no, a saber:
- Eurovisión; festival que en América no es popular.
- "Queer as Folk: una serie popular"; WTF! y otra vez WTF! ¿Popular? Es una serie de Tv de paga, con un mercado demasiado específico para llevarlo en un diario general.
- Bomberos sexies; editó una plana entera sobre ello.
- Deportistas sin camisa; las notas sobre Rafael Nadal están ilustradas con poses sensuales, no de sus partidos.
- Columna de Guadalupe Loaeza; ¿debo decir más? -_-
A mi modo de ver, para obtener el respeto por nuestra forma de vida, por el "ser homosexuales", no es nuestro deber meter con cuña los diferentes estereotipos de la comunidad LGBT; tampoco digo que ocultemos nuestra preferencia sexual, pero trabajando en un medio de comunicación no nos da carta libre para exponer nuestro punto de vista, tenemos que ser objetivos y editar para todo público.
El judío ha recibido varías llamadas de atención a ese respecto: se le ha dicho y redicho que no somos una revista gay, que modere su tratamiento de la información y la deje acorde con el diario en general, pero no hace caso. Ayer le señalé, además, varios errores en sus planas que no cambio, y descubrí otros que no había visto, ¿por qué? Porque a él nos "lo vendieron" como que sabe, además, todos sabemos que es profesor y tiene maestría en la Complutense de Madrid, por lo que, tonto de mí, confié en que tuviera visión, oportunidad y capacidad para evitar las metidas de pata, pero ahora veo que no es así.
Acá es donde viene mi parte: me falta aprender a ser jefe. Tengo la autoridad para detener sus desvaríos, sin embargo no he encontrado la forma de quitarme la carita de "niño buena onda" y ya, de plano, desconfiar de él. Dije que según nos dijeron, él sabe, y pues... confié en que eso fuera cierto, pero ya con dos ediciones arruinadas por sus falta de humildad y tacto con la información, hace necesario poner las cosas en su lugar. Sólo debo encontrar la forma de hacerlo.
Saludos.
- Estado de ánimo:
working - Música:OST de Vicky Cristina Barcelona
¡La li ho! ^_^
Algunas personas saben de mi propia voz, otras por leer el bloguesito -gracias- que cuando estoy enfermo el síntoma principal es la hipersensibilidad: todo lo siento como un dolor profundo en el corazón -tomado como receptáculo poético de los sentimientos, claro-.
Ayer noche fue uno de esos momentos en que todo se me juntó. Al salir del trabajo donde a pesar de unos errores bien feos que tuve en la portada, la verdad es que me fue muy bien, abordé el taxi calmadamente hasta que en la radio transmitieron una canción de amor, creo que de Maná -¡peor tantito!- que por más cara de serio que tenía me hizo lagrimear súper cañón T_T. ¡Sí! Nef también llora con las canciones de amor; esta vez fue por un dibujo de despedida de una personita especial con quien me escribía muchos correos-e, pero la enfermedad y actividad me hicieron dejarle de escribir un largo tiempo... y creo que se enfadó conmigo y envío un dibujo donde me dice "adiós": me dolió en el alma -si tal cosa existiera, claro-, lloré mucho esa noche y ayer lo recordé, haciendo que las lágrimas recorrieran mis mejillas muy feo :-(.
Llegué a casa en la cuerda floja, aguantando la lloradera hasta que estuve en mi habitación. El buen Carlos I y V estaba de visita así que le conté todo, me abrazó y bueno, estuvo de llorón otro ratito. Bajamos a tomar la cena y ya se había acabado la parte más dura de la tristeza, aunque no estaba del todo de vuelta, ya que como mencioné, la tristeza viene de mi débil salud. De regreso a la habitación me la pasé charlando con Dolfo un buen rato, sacando todo cuando tenía de coraje, temor y esas cosas que me ponen de malas y triste. Obviamente, si se preguntan quién es "Dolfo", les respondo que es un amigo cariñoso que "regresó" después de un par de años... y hasta ahí, que hay cosas que las prefiero guardar sólo para mi imperial deleite.
También hay un trasfondo "egoísta" en los sentimientos de dolor: lloré también por todo lo que muchas-ciertas personas me han hecho. Nef, con todo lo que dice que es -soy-, tiene sentimientos amistosos para con muchas personas... ¡vamos! Que soy simpático, muy dadivoso y amable con la gente... pero muy poco lo son conmigo :-(. Quien diga que no espera retribución por los sentimientos, sinceramente no le creo; yo sí: trato como quiero que me traten, le marco a las personas porque quiero que también lo hagan, me hablen para saber cómo estoy... pero muy pocos lo hacen; siempre es el "tonto" de Nef quien lo hace, quedándome con un palmo de narices en retribución de la amistad que ofrezco. Eso me llegó muy duro anoche, y también por eso lloré.
Es complicado ponerse tan sensible por todo, sentir el dolor ajeno casí me tumba en la cama peor que una enfermedad, aunque sea esta la que me haya hecho sentir lo anterior. Ahora me siento mucho mejor, más calmado y tranquilo de sentimientos aunque no de salud, mi estómago -sí, ese mismo- me ha impedido ir al gimnasio hoy porque el dolor, aunque aminorado, permanece como una losa sobre él, presionando y haciendo incómodo el ejercitarse. En la redacción quien sabe como la vaya a tratar, porque a veces siento el torzón horroroso que me hace sostenerme de lo que sea para no caer; en otras ocasiones sólo muerdo los labios para que pasé el momento... hmmm, ¿por qué siento que "alguien" me va a regañar cuando lea eso?
Por ahora, lo dejamos hasta acá.
Saludos.
Ubi sunt quoque tuum sensibus
Donde están también tus sentimientos
Donde están también tus sentimientos
Algunas personas saben de mi propia voz, otras por leer el bloguesito -gracias- que cuando estoy enfermo el síntoma principal es la hipersensibilidad: todo lo siento como un dolor profundo en el corazón -tomado como receptáculo poético de los sentimientos, claro-.
Ayer noche fue uno de esos momentos en que todo se me juntó. Al salir del trabajo donde a pesar de unos errores bien feos que tuve en la portada, la verdad es que me fue muy bien, abordé el taxi calmadamente hasta que en la radio transmitieron una canción de amor, creo que de Maná -¡peor tantito!- que por más cara de serio que tenía me hizo lagrimear súper cañón T_T. ¡Sí! Nef también llora con las canciones de amor; esta vez fue por un dibujo de despedida de una personita especial con quien me escribía muchos correos-e, pero la enfermedad y actividad me hicieron dejarle de escribir un largo tiempo... y creo que se enfadó conmigo y envío un dibujo donde me dice "adiós": me dolió en el alma -si tal cosa existiera, claro-, lloré mucho esa noche y ayer lo recordé, haciendo que las lágrimas recorrieran mis mejillas muy feo :-(.
Llegué a casa en la cuerda floja, aguantando la lloradera hasta que estuve en mi habitación. El buen Carlos I y V estaba de visita así que le conté todo, me abrazó y bueno, estuvo de llorón otro ratito. Bajamos a tomar la cena y ya se había acabado la parte más dura de la tristeza, aunque no estaba del todo de vuelta, ya que como mencioné, la tristeza viene de mi débil salud. De regreso a la habitación me la pasé charlando con Dolfo un buen rato, sacando todo cuando tenía de coraje, temor y esas cosas que me ponen de malas y triste. Obviamente, si se preguntan quién es "Dolfo", les respondo que es un amigo cariñoso que "regresó" después de un par de años... y hasta ahí, que hay cosas que las prefiero guardar sólo para mi imperial deleite.
También hay un trasfondo "egoísta" en los sentimientos de dolor: lloré también por todo lo que muchas-ciertas personas me han hecho. Nef, con todo lo que dice que es -soy-, tiene sentimientos amistosos para con muchas personas... ¡vamos! Que soy simpático, muy dadivoso y amable con la gente... pero muy poco lo son conmigo :-(. Quien diga que no espera retribución por los sentimientos, sinceramente no le creo; yo sí: trato como quiero que me traten, le marco a las personas porque quiero que también lo hagan, me hablen para saber cómo estoy... pero muy pocos lo hacen; siempre es el "tonto" de Nef quien lo hace, quedándome con un palmo de narices en retribución de la amistad que ofrezco. Eso me llegó muy duro anoche, y también por eso lloré.
Es complicado ponerse tan sensible por todo, sentir el dolor ajeno casí me tumba en la cama peor que una enfermedad, aunque sea esta la que me haya hecho sentir lo anterior. Ahora me siento mucho mejor, más calmado y tranquilo de sentimientos aunque no de salud, mi estómago -sí, ese mismo- me ha impedido ir al gimnasio hoy porque el dolor, aunque aminorado, permanece como una losa sobre él, presionando y haciendo incómodo el ejercitarse. En la redacción quien sabe como la vaya a tratar, porque a veces siento el torzón horroroso que me hace sostenerme de lo que sea para no caer; en otras ocasiones sólo muerdo los labios para que pasé el momento... hmmm, ¿por qué siento que "alguien" me va a regañar cuando lea eso?
Por ahora, lo dejamos hasta acá.
Saludos.
- Estado de ánimo:
sick - Música:Vives en mí, de Benny Ibarra
¡La li ho! ^_^
Día contra la homofobia... es la primera vez desde que blogueo hace ya cinco años -todos como homosexual declarado- en que dedico algunas líneas a algo que debería de ser un tema toral de la vida diaria... ¿oh no?
Curiosamente, vivir en Cancún nos hace ver la vida homosexual muy diferente al resto de la República, ya que la apertura al mundo que tenemos como centro turístico de clase mundial, nos lleva a conocer muchas percepciones de la vida fuera de la mexicana, que no por ello podemos considerar cerrada a nosotros los homosexuales.
Así, ser gay en Cancún es mucho más fácil que en muchos lados donde realmente se sufre la discriminación social a flor de piel. En esta ciudad, no se nos excluye "per sé", la sociedad nos ve como parte integrante de la misma, un grupo social que siempre ha estado acá y nunca se irá, lo cual no excluye a muchas personas de sentir aversión hacia nosotros por múltiples razones, pero todas ellas se quedan en el ámbito particular, nunca como un común denominador a toda la comunidad cancunense.
Con estos pequeños datos en mente, es donde viene mi casi nula percepción del "día de la homofobia". ¿Cómo tomarme a pecho algo que no me ha pasado a flor de piel? Sí, es cierto que suena feo e insensible poner una cara neutra ante la situación que claramente mueve los sentimientos cuando a nuestros ojos llegan cuestiones de dura represión contra otros homosexuales o lesbiana: sin embargo considero que me haría un hipócrita de primera clase el arrojarme encima la bandera del arcoiris e ir en pos de una lucha que de primera mano no me ha afectado; ¡vamos! Que para participar con equidad y valor, es necesario sentir la consigna, no sólo hacerse el héroe de algo que no se ha sufrido y por lo cual no se puede realmente entender. ¡Ya sé! Me estoy leyendo muy "mamón", pero siempre he dicho que no se puede ir por la vida cantando sin saber solfear.
Ahora, ¿es qué nunca has sido discriminado por ser homosexual? Pues la verdad no: al haber salido del armario a los 24 años, mi adultez estaba ya bastante avanzada como para tomarme en serio burlas o críticas que alguien haya querido espetarme; incluso cuando me lo han dicho cara-cara, yo respondo con gran ecuanimidad en el mismo tono "Tío, si quieres hacerme sentir mal con eso, te equivocaste de gay". Ser parte activa de una sociedad, saber que nuestra vida tiene un rumbo, que estamos dentro de las actividades económicas, sociales y civiles de la comunidad a la que pertenecemos nos saca de cualquier ataque de discriminación.
En mi centro de trabajo, la redacción por todos conocida -obvio, los que me leen, LOL- nunca he sido tratado menos o excluido por mi condición de homosexual declarado, en primera porque mi trabajo habla por mi, segunda porque nuestro Cancún es abierto y tercera porque no me dejo: me defiendo solito y sin miedo a nada ni a nadie. Bromeamos con los compañeros que me gustan, ellos bromean conmigo y todo parejo, ya que sabemos bien que estamos en plan de guasa y nadie se ofende.
Día de la homofobia... nunca he sufrido algo así y no pienso dejar que me pase: como ser humano homosexual sé que todo está en la percepción que tenga de mí. El valor de nuestras palabras y la oportunidad de nuestras acciones son el medio adecuado para enfrentar los retos que como seres humanos se nos presentan, y recalco "humanos", porque la discriminación de cualquier clase o adorno que se le ponga no está enfocada a tal, sino al ser vivo: mujer u hombre.
Saludos.
Est unisquisque faber ipasae suae fortunae
Todo hombre es fabricante de su propia suerte
Todo hombre es fabricante de su propia suerte
Día contra la homofobia... es la primera vez desde que blogueo hace ya cinco años -todos como homosexual declarado- en que dedico algunas líneas a algo que debería de ser un tema toral de la vida diaria... ¿oh no?
Curiosamente, vivir en Cancún nos hace ver la vida homosexual muy diferente al resto de la República, ya que la apertura al mundo que tenemos como centro turístico de clase mundial, nos lleva a conocer muchas percepciones de la vida fuera de la mexicana, que no por ello podemos considerar cerrada a nosotros los homosexuales.
Así, ser gay en Cancún es mucho más fácil que en muchos lados donde realmente se sufre la discriminación social a flor de piel. En esta ciudad, no se nos excluye "per sé", la sociedad nos ve como parte integrante de la misma, un grupo social que siempre ha estado acá y nunca se irá, lo cual no excluye a muchas personas de sentir aversión hacia nosotros por múltiples razones, pero todas ellas se quedan en el ámbito particular, nunca como un común denominador a toda la comunidad cancunense.
Con estos pequeños datos en mente, es donde viene mi casi nula percepción del "día de la homofobia". ¿Cómo tomarme a pecho algo que no me ha pasado a flor de piel? Sí, es cierto que suena feo e insensible poner una cara neutra ante la situación que claramente mueve los sentimientos cuando a nuestros ojos llegan cuestiones de dura represión contra otros homosexuales o lesbiana: sin embargo considero que me haría un hipócrita de primera clase el arrojarme encima la bandera del arcoiris e ir en pos de una lucha que de primera mano no me ha afectado; ¡vamos! Que para participar con equidad y valor, es necesario sentir la consigna, no sólo hacerse el héroe de algo que no se ha sufrido y por lo cual no se puede realmente entender. ¡Ya sé! Me estoy leyendo muy "mamón", pero siempre he dicho que no se puede ir por la vida cantando sin saber solfear.
Ahora, ¿es qué nunca has sido discriminado por ser homosexual? Pues la verdad no: al haber salido del armario a los 24 años, mi adultez estaba ya bastante avanzada como para tomarme en serio burlas o críticas que alguien haya querido espetarme; incluso cuando me lo han dicho cara-cara, yo respondo con gran ecuanimidad en el mismo tono "Tío, si quieres hacerme sentir mal con eso, te equivocaste de gay". Ser parte activa de una sociedad, saber que nuestra vida tiene un rumbo, que estamos dentro de las actividades económicas, sociales y civiles de la comunidad a la que pertenecemos nos saca de cualquier ataque de discriminación.
En mi centro de trabajo, la redacción por todos conocida -obvio, los que me leen, LOL- nunca he sido tratado menos o excluido por mi condición de homosexual declarado, en primera porque mi trabajo habla por mi, segunda porque nuestro Cancún es abierto y tercera porque no me dejo: me defiendo solito y sin miedo a nada ni a nadie. Bromeamos con los compañeros que me gustan, ellos bromean conmigo y todo parejo, ya que sabemos bien que estamos en plan de guasa y nadie se ofende.
Día de la homofobia... nunca he sufrido algo así y no pienso dejar que me pase: como ser humano homosexual sé que todo está en la percepción que tenga de mí. El valor de nuestras palabras y la oportunidad de nuestras acciones son el medio adecuado para enfrentar los retos que como seres humanos se nos presentan, y recalco "humanos", porque la discriminación de cualquier clase o adorno que se le ponga no está enfocada a tal, sino al ser vivo: mujer u hombre.
Saludos.
- Estado de ánimo:
hyper - Música:Jai Ho, OST de Slumdog Millionaire
¡La li ho! ^_^
Algo que vino de cajón con las nuevas responsabilidades en la oficina es el hecho de ser jefe. Ya había hablado de forma general alguna vez sobre los vericuetos personales que ello implica, sin embargo hay un chistoso punto que, raro en mí, no había caído en cuenta total: soy un jefe homosexualmente aceptado y declarado.
La sexualidad es una mínima parte que compone el todo de una personalidad humana: tires a donde le tires es irrelevante al momento de ejercer tu trabajo ya que nadie es X o Y por la forma en que vive su sexualidad. ¿Por qué enfocarse en ese punto? Para mí es sencillo: cuando se asciende a puestos después de casi dos años de estar con "la banda" y bromear con ellos en cierto tono, resulta chistoso cuando ahora tienes que ponerles un "hasta aquí" a las cosas que antes resultaban de lo más normales. En mi caso es aún más curioso, porque siendo una redacción tan chiquita, pero tan chiquita, los puestos son tan nominales que no existe un cambio físico que denote tales, y queda en la actitud y la cantidad de labores a realizar lo que define la forma de ser de jefe o no jefe.
Así, de cajón no es raro para mis compañeros que tenga el puesto de "jefe de edición", ya que me han visto actuar como ardilla voladora desde hace tiempo. Pero, ¿cómo es ser un jefe gay totalmente fuera del closet? Evolución gracias no hay impedimentos o recelos por ello entre la banda, lo que sí, es una necesidad mía de poner ciertas cosas en claro: la primera es que ahora si yo digo "Es" es porque así; sea con el tono amable de siempre o no; lo segundo -y esto es sólo con ciertas personas- es que no acepto que me quieran ver la cara de promiscuo e insinuarse conmigo, pensando que así harán que deje de exigirles su trabajo... lo bueno es que esto no pasa mucho.
El punto más importante es, obviamente, para conmigo: Yo, Nef, debo aprender a ser más firme, más duro y no tratar de ser el "buena onda" de siempre sólo porque quiero llevar la fiesta en paz. Todos saben que soy extremadamente "simpático", no hablaré con muchos, pero siempre respondo y trato de ser... eso, simpático con las personas para tener un bonito ambiente de trabajo, pero -siempre hay uno, lo sé-, tener un puesto donde existe una responsabilidad mayor hace necesario tragarse la simpatía y ponerse exigente. Pasó algo chistoso el miércoles con el compañero judío: él no quería hacer una plana dizque porque le cae mal la corresponsal en Mérida, yo le dije "bueno, pues lo vas a hacer"; respondió que no y así estuvimos cinco segundos hasta que le solté "bueno, lo harás porque no te estoy preguntando, te lo estoy diciendo", y ya no le quedó de otra pero en típica actitud de diva me dijo "ya verás; favor con favor se paga"... -_- y él es el profesional, ¿verdad? -_-.
La lección para mí en la pasada situación es la siguiente: mi error fue querer ser simpático y preguntarle primero "¿cuál quieres hacer?" Eligió otra que prefiero la edite otra persona y bueno, pasó lo que describí. ¡Tache para mí! Sabiendo que el judío es una diva a la gogol plex potencia, debo aprender a que NO debo de preguntar, debo indicarle el trabajo y ya, fin de la historia. Por tanto, debo moderar mi simpatía para evitarme esa clase de desplantes futuros.
Haciendo resumen de mis muchas palabras, queda claro que el único que tiene que aprender una lección de todo esto es mi santa persona: seriedad, responsabilidad, firmeza y buen talante, tales son las características que a mi modo de ver definen a un buen jefe del puesto que sea. Sobre la sexualidad, afortunadamente la apertura propia sobre la mía hace imposible a cualquier persona amedrentarme: tienen un jefe homosexual y no es un secreto, así que conmigo se friegan: no me pueden sacar trapitos al sol. Así que, apartado ese punto no queda más que aprender a ser jefe, porque ser homosexual, eso vaya que si lo sé. ¿No creen?
Saludos.
Si vis scire doce
Si quieres aprender, enseña
Si quieres aprender, enseña
Algo que vino de cajón con las nuevas responsabilidades en la oficina es el hecho de ser jefe. Ya había hablado de forma general alguna vez sobre los vericuetos personales que ello implica, sin embargo hay un chistoso punto que, raro en mí, no había caído en cuenta total: soy un jefe homosexualmente aceptado y declarado.
La sexualidad es una mínima parte que compone el todo de una personalidad humana: tires a donde le tires es irrelevante al momento de ejercer tu trabajo ya que nadie es X o Y por la forma en que vive su sexualidad. ¿Por qué enfocarse en ese punto? Para mí es sencillo: cuando se asciende a puestos después de casi dos años de estar con "la banda" y bromear con ellos en cierto tono, resulta chistoso cuando ahora tienes que ponerles un "hasta aquí" a las cosas que antes resultaban de lo más normales. En mi caso es aún más curioso, porque siendo una redacción tan chiquita, pero tan chiquita, los puestos son tan nominales que no existe un cambio físico que denote tales, y queda en la actitud y la cantidad de labores a realizar lo que define la forma de ser de jefe o no jefe.
Así, de cajón no es raro para mis compañeros que tenga el puesto de "jefe de edición", ya que me han visto actuar como ardilla voladora desde hace tiempo. Pero, ¿cómo es ser un jefe gay totalmente fuera del closet? Evolución gracias no hay impedimentos o recelos por ello entre la banda, lo que sí, es una necesidad mía de poner ciertas cosas en claro: la primera es que ahora si yo digo "Es" es porque así; sea con el tono amable de siempre o no; lo segundo -y esto es sólo con ciertas personas- es que no acepto que me quieran ver la cara de promiscuo e insinuarse conmigo, pensando que así harán que deje de exigirles su trabajo... lo bueno es que esto no pasa mucho.
El punto más importante es, obviamente, para conmigo: Yo, Nef, debo aprender a ser más firme, más duro y no tratar de ser el "buena onda" de siempre sólo porque quiero llevar la fiesta en paz. Todos saben que soy extremadamente "simpático", no hablaré con muchos, pero siempre respondo y trato de ser... eso, simpático con las personas para tener un bonito ambiente de trabajo, pero -siempre hay uno, lo sé-, tener un puesto donde existe una responsabilidad mayor hace necesario tragarse la simpatía y ponerse exigente. Pasó algo chistoso el miércoles con el compañero judío: él no quería hacer una plana dizque porque le cae mal la corresponsal en Mérida, yo le dije "bueno, pues lo vas a hacer"; respondió que no y así estuvimos cinco segundos hasta que le solté "bueno, lo harás porque no te estoy preguntando, te lo estoy diciendo", y ya no le quedó de otra pero en típica actitud de diva me dijo "ya verás; favor con favor se paga"... -_- y él es el profesional, ¿verdad? -_-.
La lección para mí en la pasada situación es la siguiente: mi error fue querer ser simpático y preguntarle primero "¿cuál quieres hacer?" Eligió otra que prefiero la edite otra persona y bueno, pasó lo que describí. ¡Tache para mí! Sabiendo que el judío es una diva a la gogol plex potencia, debo aprender a que NO debo de preguntar, debo indicarle el trabajo y ya, fin de la historia. Por tanto, debo moderar mi simpatía para evitarme esa clase de desplantes futuros.
Haciendo resumen de mis muchas palabras, queda claro que el único que tiene que aprender una lección de todo esto es mi santa persona: seriedad, responsabilidad, firmeza y buen talante, tales son las características que a mi modo de ver definen a un buen jefe del puesto que sea. Sobre la sexualidad, afortunadamente la apertura propia sobre la mía hace imposible a cualquier persona amedrentarme: tienen un jefe homosexual y no es un secreto, así que conmigo se friegan: no me pueden sacar trapitos al sol. Así que, apartado ese punto no queda más que aprender a ser jefe, porque ser homosexual, eso vaya que si lo sé. ¿No creen?
Saludos.
- Estado de ánimo:
thoughtful - Música:The Queen soundtrack
¡La li ho! ^_^
¿Qué sucede cuando los sueños se vuelven realidad? Cuándo tienes lo que siempre deseaste al alcance de las manos... cuando sin esperarlo y con naturalidad eres la cabeza visible y real de tus sueños de niño. Frecuentemente sería el momento más feliz de la vida; sin embargo, algunas de las aventuras que nos provee Morfeo son muy poco prometedoras en la vida real.
Ayer en la noche, después de una jornada que parecía ser muy prometedora, todo cambió al terminar una pequeña junta que se tuvo con la dirección general donde, palabras más, palabras menos, quedó aclarado un punto importante sobre la estructura organizacional y operativa sobre el diario, y tal cosa es que en la redacción, la penúltima palabra es la mía -ó sea, sólo después de la director general-; ya que la intención es "entrenarme" para ser un director editorial. Acá cabe muy bien un "ohhhhhhhhhhhhhh" lleno de asombro, alegría y otras expresiones de júbilo y regocijo.
Sin embargo, la naturaleza humana nos hace desconfiados y por tal, algo muy "curioso" tiene esta oportunidad que se oficialmente se formaliza -ya que el trabajo de "director editorial" lo he estado haciendo desde hace un mes-: en primer lugar implica tener que estar pendiente de los caprichos del director respecto a la información y al horario que le venga a bien decidir a SU conveniencia para realizar reuniones y cambios; esto nos deja con la necesidad de preparar el hígado para los cientos de corajes por múltiples cambios que se harán al trabajo ya hecho.
Además, uno esperaría que con la responsabilidad que ha sido puesta sobre mi santa e imperial persona también los emolumentos correspondientes sean aumentados para la sana cordura y contento desempeño de tan importantes cuestiones... ¡craso error mi querido Sancho! Porque de dinero no se habló en la reunión pública ni privada, y lo que podría ser aún peor, es que no hay "espacio" para tratar ese asunto, ya que en las oportunidades en las que he intentado sacar el tema, siempre recibo las respuestas evasivas y cortantes. ¿Así como quieren que tome a gusto el trabajo? Será muy mi sueño y lo que quieran, pero no se vive del arte ni del amor: el dinero ayuda -y bastante- a mantener la felicidad en nuestros seres y por más que el mío es muy raro, en eso comparto totalmente el sentir de la mayoría de los humanos.
¿Qué hacer? Aceptar de lleno la oportunidad sería plegarme en demasía a los deseos de otra persona que, por más interesante que sea el dulce que ofrezca, yo lo veo con demasiado peligro para mí. Y tal se puede reducir a la siguiente expresión: el aceptar más responsabilidades y exigencias sin nada en cambio me parece injusto. Tomar la oportunidad de la vida debe siempre estar acompañada por una ventaja más allá de la "espiritual" -en este caso, el aprendizaje-: tengo un mes peleando con la dirección del diario, haciendo milagros de la nada -¡cálmate Jesús!- y vamos, ni las gracias me dan, aunque claro tengo que no debo esperar el agradecimiento de nadie; por esas andaba mi pensamiento hasta que salió el asunto de ayer: ni gracias ni dinero por querer hacerme vivir en el diario.
¿Qué hacer? Platicando con los compañeros y conmigo mismo, llegué a crear una interesante idea: hacer el esfuerzo pero sin dar todo de mí; en otras palabras, "hacer lo que se puede". Seguro que suena algo raro y hasta feo, pero realmente, en el diario donde trabajo, si uno se esfuerza y da lo mejor de sí de a gratis, los directivos se agarran de ahí y JAMÁS darán remuneración acorde al esfuerzo ya que para ellos es "si lo hiciste gratis, ¿para qué te pago más?", ¡así de feo! No pienso -ya en mi caso- decirles "no quiero el puesto, gracias", considero que es mejor que haga el trabajo acorde a mi estado de ánimo, templanza y dedicación correspondiente y que, si no les agrada por X o Y, me lo digan: ¿quieren a un matado que viva ahí por dos frijolitos mágicos? Búsquense a otro.
Interesante situación, ¿no?
Saludos.
Labor laetitia nostra?
¿Nuestra alegría es nuestro trabajo?
¿Nuestra alegría es nuestro trabajo?
¿Qué sucede cuando los sueños se vuelven realidad? Cuándo tienes lo que siempre deseaste al alcance de las manos... cuando sin esperarlo y con naturalidad eres la cabeza visible y real de tus sueños de niño. Frecuentemente sería el momento más feliz de la vida; sin embargo, algunas de las aventuras que nos provee Morfeo son muy poco prometedoras en la vida real.
Ayer en la noche, después de una jornada que parecía ser muy prometedora, todo cambió al terminar una pequeña junta que se tuvo con la dirección general donde, palabras más, palabras menos, quedó aclarado un punto importante sobre la estructura organizacional y operativa sobre el diario, y tal cosa es que en la redacción, la penúltima palabra es la mía -ó sea, sólo después de la director general-; ya que la intención es "entrenarme" para ser un director editorial. Acá cabe muy bien un "ohhhhhhhhhhhhhh" lleno de asombro, alegría y otras expresiones de júbilo y regocijo.
Sin embargo, la naturaleza humana nos hace desconfiados y por tal, algo muy "curioso" tiene esta oportunidad que se oficialmente se formaliza -ya que el trabajo de "director editorial" lo he estado haciendo desde hace un mes-: en primer lugar implica tener que estar pendiente de los caprichos del director respecto a la información y al horario que le venga a bien decidir a SU conveniencia para realizar reuniones y cambios; esto nos deja con la necesidad de preparar el hígado para los cientos de corajes por múltiples cambios que se harán al trabajo ya hecho.
Además, uno esperaría que con la responsabilidad que ha sido puesta sobre mi santa e imperial persona también los emolumentos correspondientes sean aumentados para la sana cordura y contento desempeño de tan importantes cuestiones... ¡craso error mi querido Sancho! Porque de dinero no se habló en la reunión pública ni privada, y lo que podría ser aún peor, es que no hay "espacio" para tratar ese asunto, ya que en las oportunidades en las que he intentado sacar el tema, siempre recibo las respuestas evasivas y cortantes. ¿Así como quieren que tome a gusto el trabajo? Será muy mi sueño y lo que quieran, pero no se vive del arte ni del amor: el dinero ayuda -y bastante- a mantener la felicidad en nuestros seres y por más que el mío es muy raro, en eso comparto totalmente el sentir de la mayoría de los humanos.
¿Qué hacer? Aceptar de lleno la oportunidad sería plegarme en demasía a los deseos de otra persona que, por más interesante que sea el dulce que ofrezca, yo lo veo con demasiado peligro para mí. Y tal se puede reducir a la siguiente expresión: el aceptar más responsabilidades y exigencias sin nada en cambio me parece injusto. Tomar la oportunidad de la vida debe siempre estar acompañada por una ventaja más allá de la "espiritual" -en este caso, el aprendizaje-: tengo un mes peleando con la dirección del diario, haciendo milagros de la nada -¡cálmate Jesús!- y vamos, ni las gracias me dan, aunque claro tengo que no debo esperar el agradecimiento de nadie; por esas andaba mi pensamiento hasta que salió el asunto de ayer: ni gracias ni dinero por querer hacerme vivir en el diario.
¿Qué hacer? Platicando con los compañeros y conmigo mismo, llegué a crear una interesante idea: hacer el esfuerzo pero sin dar todo de mí; en otras palabras, "hacer lo que se puede". Seguro que suena algo raro y hasta feo, pero realmente, en el diario donde trabajo, si uno se esfuerza y da lo mejor de sí de a gratis, los directivos se agarran de ahí y JAMÁS darán remuneración acorde al esfuerzo ya que para ellos es "si lo hiciste gratis, ¿para qué te pago más?", ¡así de feo! No pienso -ya en mi caso- decirles "no quiero el puesto, gracias", considero que es mejor que haga el trabajo acorde a mi estado de ánimo, templanza y dedicación correspondiente y que, si no les agrada por X o Y, me lo digan: ¿quieren a un matado que viva ahí por dos frijolitos mágicos? Búsquense a otro.
Interesante situación, ¿no?
Saludos.
- Estado de ánimo:
blank - Música:Popule Meus; Música Sacra Latinoamericana
¡La li ho! ^_^
No siempre tendremos el mejor día de nuestra vida: las jornadas pueden parecer como algo normal hasta que por un flechazo del mal llamado destino, caes en cuenta que algo despierta tú conciencia y te enseña una lección.
Ayer en la redacción pasaron algunas cosas poco comunes aunque harto frecuentes; esta curiosa manera de tratar el mundo es que desde ayer estamos "los jóvenes" encargados de sacar adelante el diario, sin más ni más y con los recursos que tenemos, siendo nuestra cabeza el director general y de ahí sigo yo para coordinar el botadero del día. Las cosas no distan de ser muy diferentes a lo ampliamente experimentado antes, de no ser por un hecho poco encantador pero si revelador del universo.
Al final del día me quedé a revisar unas planas e hice lo peor que puede hacer una persona con sentimientos tan inestables como yo: comparé el trabajo mío con el de alguien más. La verdad es que sentó "gacho" que mis planitas no me quedaron tan bonitas como la que hizo mi compañero, y experimente un muy, muy raro sentimiento de temor y dañina envidia por la situación. Me desesperé y al llegar a casa me puse a llorar como niño chiquito sin paleta. Siendo honestas hasta el extremo, descubrí cuan verdaderas eran las palabras de Eber, amigo psicólogo, quien hace mucho tiempo me dijo que no debería basar toda mi existencia en el trabajo porque cuando tuviera un problema en él me haría mucha falta otro pilar donde recargarme y salir del problema.
Cierto, me sentí mal porque me gustó más el otro que el mío. Cierto, fue un día laboral más, y también es harto verdadero que, bueno, ¡hoy podemos mejorar! ¡Caso resuelto! Pero para poder llegar a esta actitud la verdad es que me costó mucho lagrimeo, mucha plática con mi bro el Gamero en Zapopan y con Luis en Querétaro. Entre ambos, con diferentes palabras y formas sacaron cual era la verdad dentro de mi molestia: como el chico nuevo me cae mal, estaba ya predeterminado para no darle espacio en mi mundo, pero al ver que me gustó mucho lo que hice, la lógica se encargó de sacar el mal pensamiento previo de forma muy dolorosa porque, cual pueden imaginar, la realidad y la lógica son dolorosas de aceptar cuando se tenía antes un prejuicio anterior. Pero bueno, gracias a mi cuates -igual el apedron y el sernas- el acceso de dolor terminó, todo se puso a un lado y la vida sigue su curso.
Aprendí, de forma poco recomendable, a que todos tenemos algo bueno que ofrecer, y que debo poner, ya que soy el encargado, a un lado los problemas que me pueda causar la persona -"sorry", pero me cae mal- y avanzar. Para hoy la lección está aprendida: mejoremos; ¿podemos? ¡Claro que sí! Sólo necesitaba recordarlo :-)
Saludos.
Cuiusvis est errare; nullius nini insipientes, in errore perseverare
El errar es propio de todo hombre; pero el persisitr en el error, de nadie, sino de un necio
El errar es propio de todo hombre; pero el persisitr en el error, de nadie, sino de un necio
No siempre tendremos el mejor día de nuestra vida: las jornadas pueden parecer como algo normal hasta que por un flechazo del mal llamado destino, caes en cuenta que algo despierta tú conciencia y te enseña una lección.
Ayer en la redacción pasaron algunas cosas poco comunes aunque harto frecuentes; esta curiosa manera de tratar el mundo es que desde ayer estamos "los jóvenes" encargados de sacar adelante el diario, sin más ni más y con los recursos que tenemos, siendo nuestra cabeza el director general y de ahí sigo yo para coordinar el botadero del día. Las cosas no distan de ser muy diferentes a lo ampliamente experimentado antes, de no ser por un hecho poco encantador pero si revelador del universo.
Al final del día me quedé a revisar unas planas e hice lo peor que puede hacer una persona con sentimientos tan inestables como yo: comparé el trabajo mío con el de alguien más. La verdad es que sentó "gacho" que mis planitas no me quedaron tan bonitas como la que hizo mi compañero, y experimente un muy, muy raro sentimiento de temor y dañina envidia por la situación. Me desesperé y al llegar a casa me puse a llorar como niño chiquito sin paleta. Siendo honestas hasta el extremo, descubrí cuan verdaderas eran las palabras de Eber, amigo psicólogo, quien hace mucho tiempo me dijo que no debería basar toda mi existencia en el trabajo porque cuando tuviera un problema en él me haría mucha falta otro pilar donde recargarme y salir del problema.
Cierto, me sentí mal porque me gustó más el otro que el mío. Cierto, fue un día laboral más, y también es harto verdadero que, bueno, ¡hoy podemos mejorar! ¡Caso resuelto! Pero para poder llegar a esta actitud la verdad es que me costó mucho lagrimeo, mucha plática con mi bro el Gamero en Zapopan y con Luis en Querétaro. Entre ambos, con diferentes palabras y formas sacaron cual era la verdad dentro de mi molestia: como el chico nuevo me cae mal, estaba ya predeterminado para no darle espacio en mi mundo, pero al ver que me gustó mucho lo que hice, la lógica se encargó de sacar el mal pensamiento previo de forma muy dolorosa porque, cual pueden imaginar, la realidad y la lógica son dolorosas de aceptar cuando se tenía antes un prejuicio anterior. Pero bueno, gracias a mi cuates -igual el apedron y el sernas- el acceso de dolor terminó, todo se puso a un lado y la vida sigue su curso.
Aprendí, de forma poco recomendable, a que todos tenemos algo bueno que ofrecer, y que debo poner, ya que soy el encargado, a un lado los problemas que me pueda causar la persona -"sorry", pero me cae mal- y avanzar. Para hoy la lección está aprendida: mejoremos; ¿podemos? ¡Claro que sí! Sólo necesitaba recordarlo :-)
Saludos.
- Estado de ánimo:
dorky - Música:Este mundo va, por Miguel Bosé




